Perrie's Pov
En mi pequeña huida, escondo mis lágrimas.
A pesar de que quiero saber qué puede pasar con Mike, me duele que Jade haya dado fecha a su boda. Para mí significa que ya no me ama lo suficiente, al igual que para ella lo mío con Mike debe sonar a lo mismo.
Vuelvo a salir a donde me trajo Jade y me concentro en lo fresco del aire. Intento no derrumbarme aquí.
Un sonido de tacones me alerta y me despego de la pared. En el umbral aparece la madre de Jade, quién luce agotada y enferma.
- Buenas noches. - saluda saliendo.
- Buenas noches.
- ¿Tomando aire? - pregunta parándose junto a mí.
- Si, así es.
- La noticia no te gusto, ¿verdad? - la miro confundida.
- ¿Perdón? - se ríe.
- ¿Creías que no sabría quién eres? - me mira con sorna.
- Yo en realidad...
- Jade se va a casar con este buen hombre, no importa lo que hagas, ¿entendido? No necesito una muerta de hambre junto a mi hija.
- Perdone, señora, pero no permitiré que me falte al respeto. - me defiendo intentando controlar el hervor de mi sangre - No estoy aquí por ella, por mí que haga lo que le venga en gana. Yo vine a acompañar a mi novio.
- ¿Tu novio? ¿Quién? - pregunta con interés.
- Michael, y realmente le agradecería que procurara ahorrar sus comentarios venenosos para otro día. No hace falta que los desperdicie conmigo.
- Bien, pero te advierto, niña, que si esta boda no se celebra por ti, te buscaré y te haré pagarlo caro. Jade y James deben estar juntos, no permitiré que tú le quites su buena vida a Jade. Mantente a margen si no quieres consecuencias. - se gira dándome la espalda y vuelve a entrar a la casa.
Aprieto los puños, clavándome las uñas en las palmas de las manos. Siento mis mejillas enrojecer de coraje y luego un ardor en mi palma izquierda. Me reviso y noto sangre brotando de los pequeños huecos que mis uñas han producido.
Entro en la casa para buscar un baño. Pregunto a una mesera y corro ocultando mi sangrante mano. No es grande, pero el rastro de sangre alertaría a cualquiera en el lugar. Por fin doy con el lugar y toco.
La puerta se abre y me topo con una Jade de ojos rojos.
- ¡Perrie! - exclama secando el rastro de lágrimas.
- Déjame pasar. - la esquivo y entro para abrir el grifo y poner mi mano bajo el agua.
- ¿Qué te pasó? - pregunta.
- Nada que importe, ya vete.
- No me hables así, Pezz. No quiero que te enojes conmigo. Yo no tuve nada que ver con la fecha de la boda.
- Claro que sí, jamás cancelaste la boda, eso te da responsabilidad. - respondo enojada.
- Bien, tienes razón, pero permíteme ayudarte a vendar eso, ¿sí? - la miro a los ojos aun molesta. Me suplica con ojos cristalinos.
- No creo que sea buena idea. - respondo mientras tomo jabón para lavar.
- Anda, Pezz.
- ¡Joder, bien! - cierro la llave y me toma por la muñeca para llevarme a otro lugar.
- ¿A dónde vamos? - pregunto al verla subir el primer escalón.
- Tengo mis cosas aquí arriba.
Me hace subir y me lleva a una habitación. Nos encierra y me lleva a sentarme en la cama.
- Aguarda. - ordena buscando en una de las bolsas - Aquí está. - se acerca a mí y me revisa la mano - Pezz... ¿Qué te hiciste? - pregunta con preocupación. Lágrimas se desprenden de sus ojos - No hagas cosas como esta, no puedes volver a hacerlo... - se derrumba - Dios, es mi culpa.
- No, Jade. Esto no...
- Basta. No digas nada, no quiero que lo hagas. - pone la gasa en mi mano y limpia.
Arde como el demonio, pero me duele más ver a Jade culparse por lo que hice.
- No repitas esto... - suplica aun llorando.
- No lo haré. - acaricia mi mejilla y sonríe de lado.
- Te amo, princesa. No lo olvides, ¿quieres? - asiento al momento en que ella me abraza.
- Lamento que te preocupes así por mí.
- Siempre me voy a preocupar. - entrelaza nuestras manos y besa mi frente.
No me resisto y la beso sin importarme el lugar en el que estamos. Me envuelve en sus brazos y el beso crece junto con nuestra agitación. Sé que es incorrecto, pero no hay nada que necesite más que el cuerpo de Jade junto al mío. Me recuesta en la cama sin dejar de besarme. Dejo mis manos bajar hasta sus caderas.
- Jade, por favor.
- No, Perrie. - responde entre el beso.
- Te necesito, Jade. No puedo más... - suplico jadeante.
- No quiero que te arrepientas.
- Lo haré si no lo hago jamás. - me mira con sus ojos oscuros.
- Prometo que te haré sentir amada. - dice depositando un beso en mis labios.
- Entonces hazlo ya.
Sonríe y me besa de nuevo. Coloca sus manos por mi espalda y encuentra el cierre del vestido.
El frío de sus dedos choca con mi piel que es descubierta conforme baja el cierre.
Su vestido, que no deja nada a la imaginación, me deja la mejor vista de Jade. Más tomando en cuenta las circunstancias.
Busco su cremallera también y la abro antes de que ella se pueda oponer.
Se separa de mí para deslizar sus manos por mis brazos en el proceso de liberarme del vestido. Finalmente quedó totalmente expuesta a ella y me sonrojo.
- No te avergüences, amor. Eres hermosa.
Sin pensarlo más repito su acción con el vestido azul. Quedo anonadada al ver por primera vez a Jade de esta manera.
Pensar que por fin estamos en esta situación parece mentira.
- Cierra los ojos. - susurra en mi oído para después besar mi cuello, haciéndome temblar.
Obedezco y siento sus manos subir por mi abdomen.
- ¿De qué es la cicatriz? - pregunta pasando sus dedos por ella.
- Fue cuando era niña. Mi esófago era pequeño.
- Aun así eres hermosa. - sonrío sin abrir los ojos y entonces algo inexplicable sucede.
Las manos de Jade bajan y su boca también. Húmedos besos caen en mi pecho.
1, 2, 3. Por fin sé lo que es hacer el amor y sentir las consecuencias de ser amada.
Jade me ama.
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𝐶𝑎𝑙𝑚 - 𝐽𝑒𝑟𝑟𝑖𝑒
Fiksi Penggemar"Después de la Tormenta viene la Calma." Segunda parte de Storm. Iniciada el 25 de Mayo de 2017. Terminada el 1 de Julio de 2017. Busca la primera parte Storm en mi perfil.
