3. Hey! Gabrielle

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"HEY! GABRIELLE"

Vale sí, tal vez había sido mala idea venir.
Estaba sentada en el sofá reclinable mientras me rodeaban cinco chicos. Todos gritando vulgaridades cada que perdían una partida, un perro demonio mirándome y reggaeton sonando en el componente.
Sólo podía estar allí y comer helado con gelatina que Leo, amablemente había traído para mi. En un tazón rosado.
No podía ser más lindo.

No entendía la especie masculina. ¿Alguien la entendía?
Escuchaba a mamá todo el tiempo decirle a sus amigas que los hombres son tan fáciles como domesticar a un perro. Claro, eso lo decía mientras bebía una copa de vino y hablaban de lo malos que sus maridos eran en la cama y de lo bueno que estaba el entrenador de zumba del gimnasio.
Pero yo no creo que sean tan fáciles de entender. Hacen cosas opuestas aveces.
Me quito las zapatillas y me meto las piernas debajo de mi cuerpo.
Mientras como de mi helado me les quedo viendo en un intento de ver algo que pueda ser fácil de entender.
Antes, cuando tenía trece años tenía un crush horrible con Wayne.
Wayne es alto y tiene unos brazotes bien trabajados y una sonrisa hermosa. Sin mencionar esa piel morena que me tenía derretida.
Cada vez que venía a casa yo bajaba junto con Alice a espiarlo mientras Finn y él hacían pesas en el cuarto de ejercicios de mi hermano.
No es broma cuando les digo que tenía fantasías con él.
Es algo vergonzoso de contar pero, sí, hice un fanfic de mi y Wayne.
Es patético pero es real.
Y tenía mucho Smut. Mucho para una niña de trece años.
Cuando consiguió novia el enamoramiento se esfumó.
Me llegó a gustar Harry y Jose Luis. José Luis más que Harry. Porque Jose Luis, aunque también era un idiota aveces, es un chico muy aplicado en sus estudios y muy respetuoso. Cuando quería...
Y Leo... lo miro y me muerdo la mejilla por dentro.
He pensando en que estoy en edad de dejarlo hacerme algunas cosas...
Y luego está Adrien que siempre odie y siempre voy a odiar.
Aunque no es nada feo.
Okay, es muy lindo sí. Con su cabello oscuro y su rostro perfecto y esas pecas que tiene la nariz. Pero hay algo de él que me hace que no lo encuentre atractivo en lo absoluto. No a mis ojos.
Tal vez sea el hecho que de los cinco, es el más idiota.

—Deberíamos pedir una pizza—Dice Leo.

—Viejo, claro que debemos pedir una pizza, odio a los blancos— dice Wayne y se ríe.

—Calla, negro esclavo.

Comienzan a tirarse las almohadas entre ellos.
De verdad no entiendo a los hombres.
Porque son tan vulgares y se molestan con apodos tan fuertes y siempre se andan insultando y molestando.

Leo se levanta riendo y toma su celular en la mano.

—Ven, Gabby, así la pides tu.

Lo miro y me hace señas para que lo siga. No me muevo del sofá.
Finn está entretenido en una partida contra Adrien y los demás también.
Lo miro y con los ojos me llama. Es una invitación para tener un momento a solas y yo estoy.
Me levanto y camino detrás de él hasta su cocina.
La casa de Leo es grande y tiene el piso negro.
Camino con cuidado porque las medias hacen que me resbale un poco.

Cuando entramos a la cocina él se detiene frente a la mesa y deja su iPhone negro sobre esta.

—¿Que clase de Pizza pedirán?

Digo.

—No lo sé, que sean tres de peperoni y una vegetariana, para ti

Adoro que haya pensando en mi. Que me haya dado el helado en un tazón rosa porque sabe que me gusta el rosa y que haya pensando en comprar una pizza vegetariana porque sabe que no me gusta la carne.
Lo miro y sonrio.
Él se acerca a mi despacio y me toma de la cintura con sus manos, me levanta en el aire y me sienta en la mesa, poniendo su cuerpo entre mis piernas.
Sus cálidas manos acarician mis muslos y mi cuerpo entero se eriza.
¡Joder! Mi corazón no deja de latir tan rápido y siento cosquillas en el estómago y...en otras partes.
Acerca su rostro a mi y me besa el cuello.
Deja besos húmedos sobre mi cuello mientras me sujeta los muslos con fuerza.
Siento que hace algo porque cada vez estoy más cerca de él. 
Yo soy virgen, pero se de sensaciones.
He experimentado conmigo misma algunas veces pero...nada se siente así.
Leo me sostiene de la cintura y sus manos se meten debajo de mi top, levantandolo poco a poco.
Trago grueso porque mi garganta está seca y comienzo a jadear como estúpida.

Gabrielle entre IdiotasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora