39. Escaleras

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"ESCALERAS"

Escucha: Heal by Tom Odell

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Finnick me lleva hasta la casa de Aris. Me dice que dará una vuelta por allí y que lo llame cuando vaya a volver a casa para pasarme a buscar.
Llamo a la puerta y la mamá de Aris me recibe.

—Está arriba, no me quiso decir que le pasó.

—Sólo una pelea con un tonto en la escuela.

Subo las escaleras hasta su habitación. Desde adentro viene una música a todo volumen.
La puerta no está cerrada con seguro, por lo cual la abro y me fijo antes de entrar.
Él está parado frente su cama, sin camiseta y saca ropa de su closet y la mete en una maleta.

Voltea a verme pero no dice nada. Solo me mira una vez más y dice:

—Creí que estarías dándole primeros auxilios a tu bully favorito.

Sus palabras queman y más el tono en que las dice.

—Aris...

Me acerco a la cama y me detengo a su lado. Él no me dirige mirada alguna.

—¿Sabes que odio? Que esto es exactamente lo que él quiere, jodernos y no pienso darle el gusto ¿sabes? ¿Porque estamos peleando por su culpa, Aris?

Suelta un suspiro y entonces me mira.

—Me da igual.

¿Que está diciendo? ¿porque me trata así?

—Aris...

—Me voy, Gabrielle— él deja lo que está haciendo y se endereza y sus ojos verdes encuentran los míos. Mi corazón late con tanta fuerza que siento que se va a salir de mi caja torácica en cualquier momento.

—¿Que?...

—Ya he hablado con la banda y nuestro mánager, nos iremos hoy mismo, no soporto este maldito lugar un minuto más, yo no pertenezco aquí, la gente de aquí me cae mal, las detesto, no soporto la escuela ni tus amigos, ni el estúpido de tu hermano y su escolta.

—Aris...¿Pero que estás diciendo?— mis ojos arden y amenazan con dejar caer las lágrimas que ya a han formado.

—Gabrielle vete...

Su expresión es tan dura y su voz tan fría que me congela los huesos. Mi corazón ha dejado de latir fuerte para ser simplemente un latido débil y distante.
Siento desde adentro como todo se me cae a pedazos. Como mi corazón se rompe y como mi estómago cae hasta el suelo.

—Aris...príncipe...—digo en un susurro.

—Se acabó, no va a funcionar, sólo vete...

—Aris, no me hagas esto...

—Ya vete...olvida todo ¿quieres? Creí que funcionaría pero veo...veo que no...

En ese momento reviento en llanto. Justo cuando camina hasta la puerta de su habitación y la abre para mi, para que efectivamente, me vaya.
Para que salga de su vida así como si nada.

—Aris...por favor escucha...no hagas esto— digo rodeando su torzo con mis manos.  Se que sueno desesperada, pero es que en realidad lo estoy. No quiero que me deje, no quiero que se vaya así como si nada. Sin yo haber hecho algo.
Él trata de quitarme las manos pero no lo dejo

—Aris no me dejes...no me dejes asi—le ruego con la cara empapada en lágrimas.
Su mirada es tan compasiva. Está a punto de echarse a llorar. Entonces no entiendo porque está haciendo esto.

Gabrielle entre IdiotasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora