41. Superestupiheroe

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"SUPERESTUPIHÉROE"

Escucha: Can I be him by James Arthur

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ADRIEN

Después de dos horas y unos minutos -los cuales perdí comprando unos pastelillos porque tenía hambre- llegué a Willtown.

No era la mejor cuidad de todas. Era bastante peligrosa y muy poca gente andaba por allí de noche debido al alto nivel de probabilidad de que terminaras siendo asaltado o asesinado por cinco dólares.

Las calles están vacías y voy directo hasta la estación con el gran pollo rojo.
Para los que le interesa: el gran pollo rojo es porque la estación de gasolina se llama "Chickenred" y bueno pensaron que sería una buena idea poner un pollo rojo encima para "hacerse notar". Es igual que ese pollo que salía en Dora la exploradora ¿lo recuerdan? Sí, yo veía Dora, superenlo.

Pienso que en vez de eso sería mejor un perro como Cliford, es más bonito y eso...

¡Mierda! Ya me estaba distrayendo.
De repente ya no tenía tantas ganas de ir por ella.
Tal vez Debía dejarla allí sola para que pensara en lo difícil que era para mi seducir a una chica con un puto yeso en el brazo. ¿Saben lo difícil que es? No es nada fácil. Esa muerda se lleva toda la maldita atención y tengo que decirles que no puedo dejar que lo firmen por razones de higiene, porque al imbécil de Wayne se le ocurrió que sería divertido dibujarle un gran pene. Por eso lo llevaba cubierto con vendas de colores.
Puto Wayne por eso nadie lo quiere.

Estaciono en la estación. Que tiene una lámpara que parpadea y justo enfrente está una cafetería vacía que parece bastante barata y vieja.

Entonces la veo adentro.
Y esa capa de roca sólida que cubre mi corazón se vuelve gelatina.

Su maquillaje está corrido y está sentada en la última mesa en un rincón, con los brazos alrededor de sus piernas y mirando a la nada.

¡Ay! Cosita hermosa.

Bajo del auto y camino hasta allá mirando a todos lados para ver que nadie venga detrás de mi.
Abro la puerta que hace ruidos por las colgarinas que tiene encima de esta.

Ella levanta su mirada. Con ojos grandes y rojos me mira y sale corriendo a mi camino.
Se aferra con fuerza a mi cuerpo y me abraza. Entonces comienza a llorar.

Bien. Yo no soy muy afectivo salvo cuando tengo que serlo y lo más que puedo hacer es darte un abrazo que dure menos de cinco segundos.
Soy así con todos, incluso mi madre.
Pero...no puedo ser así de frío ahora con ella ¿no?
No cuando la tengo llorando en mi pecho rogando por algo de afecto.
Así que pongo de mi parte y le devuelvo el abrazo.

  —Viniste...—susurra y mi corazón se derrite.

¡Joder! Basta de hacer eso. Te odio. Por eso me caes tan mal.

La tomo de los brazos y la separo de mi.

—Vale, ya—digo con mi tono borde habitual. Ella me mira y se limpia las lágrimas.
Sabe como soy. Ella me conoce.

—Mejor vámonos. No me gusta este lugar.

Antes de irnos le escribo a Finnick que ya la tengo y que vuelva a casa tranquilo.

GABRIELLE

Tenerlo cerca me hace sentir mejor después de todo este royo.

Gabrielle entre IdiotasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora