Estaba destruida, tanto que cuando los guardias se la llevaron ni siquiera se inmutó.
¿Cómo podía haberse olvidado que las nuevas especies eran bestias?
469 y 277 la habían violado a su antojo una y otra vez sin remordimiento, sin importarle sus súplicas que pronto se volvieron sollozos lastimeros.
Ya no había lucha, se limitó a sentir dolor, odio, rabia y vergüenza.
Su padre tenía razón, siempre iba a ser una puta de las nuevas especies, era un destino del cual no podía escapar.
Se sentía más vacía que las veces anteriores y cuando estuvo consciente de que estaba sola en la infernal habitación del laboratorio pensó en la manera más sencilla de huir.
Buscó una navaja que escondía en ella antes de entrar al baño.
Se dejó caer en el retrete y sin perder más tiempo acercó la navaja hasta la piel de su muñeca entonces cortó profundo sin vacilar, las lágrimas amenazaron con salir al igual que la sangre que corría cayendo al suelo pero no las dejó, mientras contemplaba como el suelo comenzaba a teñirse recordó a su hermana, la única que la había querido de verdad.
—Siento no poder despedirme de ti Callie, ruego porque no tengas un destino como el mío, te amo hermana —murmuró.
Todo comenzaba a ponerse borroso así que sonrió, lo había logrado, había escapado.
*
340 se removía de un lado a otro pero no por la paliza que había recibido tras matar al amante del padre de Valentina sino porque la morena no había vuelto como había prometido, algo iba mal podía sentirlo.
—Ella no debió irse, yo la protegería — gruñó furioso y necesitado de verla.
Trató de romper las cadenas como la ver anterior pero esta vez la habían asegurado muy bien.
—Tengo que salvarla, necesito buscarla.
*
El dolor que sintió la hizo gemir asustada, estaba viva, y por el aroma estéril que respiraba casi podía jurar que seguía en el laboratorio.
Ni siquiera quería abrir los ojos.
¿Por qué simplemente no pude morir?
—Has despertado querida hija.
La grotesca voz de su padre la hizo estremecer, no le quedó más que abrir los ojos y enterarse de su maldita realidad.
Lo primero que vio fue a él sonriendole de una manera tan siniestra que ella estuvo a punto de chillar de miedo.
Esa sonrisa no significaba más que peligro hacia ella.
—Tres meses estuviste en coma, a punto de arruinar todo por tu estupidez.
Ella frunció el ceño.
¿A qué se refería con todo?
—Déjame iluminarte cariño, resulta que has creado un pequeño milagro —se burló de su forma de hablar.
Valentina no entendía de que hablaba, ¿Realmente había pasado tres meses en coma?
Con la garganta reseca trató de incorporarse pero un dolor en su vientre la detuvo acto seguido miró la zona afectada y fue inevitable que gimiera con sorpresa y pánico.
Su estómago estaba hinchado como el de una mujer a punto de dar a luz.
—Dios mío ¿Qué es esto? —soltó con voz ronca por no haberla usado en tanto tiempo.
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Blaze (5)
Science FictionCuando Valentina Kafieri Gautier dio a luz a su hijo, no pudo mirarlo ni siquiera, lo aborrecía por ser fruto del acto más bestial que una mujer podía recibir, la violación. Ni siquiera sabía de quien era su hijo pero no le importaba, solo quería qu...
