Valentina caminó con nerviosismo retorciendo sus manos mientras sus pensamientos corrían veloz en su cabeza.
Habían pasado cuatro años desde que salió del infierno de los laboratorios de mercil sin embargo el infierno no era algo de lo que había escapado.
La culpa, la depresión y el dolor la golpeaban día y noche desde el momento en que vendió a su hijo por un boleto de libertad.
Cada noche se desertaba gritando en sus pesadillas por ese niño que nunca conoció y ahora era mucho peor.
La crueldad de su padre no tenía límites.
Él sabía cuánto había sufrido ella al enterarse que cuando el laboratorio fue encontrado por la ONE, gracias a que ella lo denunció para salvar a la criatura que había dejado atrás, hubo un enfrentamiento y murieron muchísimas especies, entre ellas su hijo y... 340.
Ahora el muy bastardo quería emparejarla con una nueva especie para traicionarlos desde adentro pero aquello era algo que ella no podía consentir, no quería estar cerca de ellos otra vez y revivir viejas heridas, verlos le recordaría no solo el dolor sino también la culpa y la pena por lo que le había pasado a su hijo y a ese macho que había confiado que ella regresaría.
Pero de no haber actuado de esa forma los habría condenado a una vida eterna de esclavitud y dolor...
Ahora ambos estaban muertos por su culpa pero ¿Cómo iba a saber ella que morirían?
Ella creía que obtendrían su libertad simplemente y vivirían felices lejos de todo el daño que les causaban en los laboratorios.
Necesitaba conseguir tiempo, por ello había convencido a Callista que la reemplazara solo esa vez, no quería tener nada más que ver con las nuevas especies.
— ¿Se puede saber qué te pasa? —preguntó Keith mirándola con el ceño fruncido.
Valentina apretó os labios para no mandarlo al diablo, en ese momento no necesitaba escuchar al vago de su novio.
Gracias a él se había metido en un lío en donde la acusaban de ser cómplice de robo.
Ni siquiera sabía cómo es que aún no lo había dejado.
—Déjalo Keith.
—Te vez como una maldita loca Valentina, vamos a...
—No.
Él arqueó una ceja y se carcajeó sin levantar su trasero del mueble ni apartar sus pies de la mesa.
¿En serio, por qué este bastardo es mi novio?
Quizás sería debido a que quería castigarse de alguna forma.
—Estás menstruando bebé.
—Cállate y lárgate, no te quiero aquí, no hoy —gruñó histérica y él levantó las manos con sorna antes de acercarse a ella y tratara de besarla, cosa que ella impidió con una mueca.
—Me voy, hoy estás muy...
—Solo lárgate Keith.
Cuando él se fue por fin suspiró pero la opresión en su pecho no mermó.
Tampoco le gustaba nada que Callista estuviera rodeada de las nuevas especies, su hermana era lo único que tenía, pero necesitaba ese tiempo que tenía para pensar.
— ¿Cómo es que ningún nueva especie reconoce al bastardo y lo mata con sus propias manos? —gruñó estresada.
¿Cómo estaría Callista?
¿Había hecho bien enviándola en su lugar?
¿Y si le hacían daño?
*
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Blaze (5)
Fiksi IlmiahCuando Valentina Kafieri Gautier dio a luz a su hijo, no pudo mirarlo ni siquiera, lo aborrecía por ser fruto del acto más bestial que una mujer podía recibir, la violación. Ni siquiera sabía de quien era su hijo pero no le importaba, solo quería qu...
