Cuando lo dieron de alta Blaze entró en la habitación llamando la atención con su presencia, Valentina sintió sus mejillas ponerse rojas ante el recuerdo de la pasada noche.
Trató de disimular bien para levantarse sin embargo Blaze la interceptó.
— ¿Qué haces? Puedo ir sola —casi chilló cuando se vio entre los brazos de Blaze mientras él la alzaba apretándola a su pecho.
La nariz de él chocó contra el hueco de su cuello y casi gimió, ella olía tan bien, como el cielo, ese era el olor que nunca se deshacía de su mente ni siquiera años después.
—No puedes. Voy a llevarte.
Él comenzó a caminar a la salida y el corazón de Valentina se encogió ante las miradas que recibió.
Todos nuevas especies.
Rápidamente escondió su cara en el pecho de Blaze y escuchó un gruñido provenir de él no obstante no se asustó por Blaze.
Él depositó y besó en su pelo acostumbrado a consolar a Alex que hacía lo mismo que ella cuando estaba asustado.
Dios, cómo mierda no me di cuenta.
—Blaze —susurró ella cuando estaba fuera de las miradas curiosas—. Puedo caminar, en serio, puedes bajarme si los médicos me dieron de alta es que estoy bien.
Él no dijo nada y siguió andando con ella hasta llegar a su casa.
Los latidos de su corazón se habían normalizado pero al momento de entrar a la casa antes de que pudiera hablar un grito los alertó.
Ambos giraron la mirada en su dirección y el pecho se le calentó cuando las piernas de Blaze fueron rodeadas por dos manitos fuertes.
— ¡Mami!
—Me siento traicionado ¿No hay emoción por mí? —preguntó burlón Blaze sintiendo como encajaba todo en su vida.
Nunca se había sentido más completo que en ese momento con su hijo y Valentina rodeándolo.
—También te extrañé papi, pero Firefly me dijo que mami se había ido —dijo con voz entristecida.
Valentina alzó la mirada en dirección de la mujer y la fulminó enseguida con la mirada.
—Estoy aquí Alex —susurró ella y el cachorro sonrió feliz.
—Mamá solo necesita dormir un poco cachorro, la llevaré a la cama, ya vuelvo.
Esto último pareció ir dirigido a Firefly en vez de a Alex lo que hizo que Valentina se tensara en sus brazos y Blaze casi sonrió ante el olor que desprendía.
Celos.
Joder ella estaba celosa.
Cuando Alex lo soltó caminó en dirección a la habitación que compartía con Valentina.
—No soy una bebé, puedo caminar por mi propio pie, gracias —gruñó fastidiada.
Estaba enojada.
Y completamente celosa...
La ignoró y la acostó en su cama mientras su rostro quedaba a la altura del suyo.
—Voy a estar cerca, por si me necesitas —dijo lentamente chocando su aliento mentolado contra ella.
Pero no fue esto lo que la desestabilizó sino la suavidad en su voz además de su timbre seductor.
Lo vio marcharse con ojos tristes y pronto deseo que no se hubiera ido.
Blaze dejó escapar el aire de sus pulmones salir de la habitación.
No quería alejarse de ella pero debía hablar con Firefly.
La encontró en la sala sola y al verlo se levantó del mueble.
—Alex está en su habitación —soltó antes de que le preguntara.
—Firefly, gracias por cuidarlo.
—No te preocupes, siempre lo he hecho con amor, le amo como si fuera mío.
—Firefly...
—Debes alejarla de Alex, le hará mal, lo sabes...
—No ella...
— ¡No te dejes enredar una vez más por ella! No caigas en su trampa —gruñó—. Te arrepentirás Blaze.
Soltó molesta pero Blaze sentía que esta vez no sería de esa forma.
*
Alex le había preguntado una y otra vez sobre su madre pero Blaze sabía lo cansada que ella podía estar, cuando creyó que ella debía despertar fue a su habitación con su cachorro, ella estaba despierta.
—Blaze ¿Puedes ayudarme? —preguntó a espaldas de él tratando de subier el cierre del vestido que llevaba.
—Ya iba siendo hora de dejarme ayudarte en algo, que me necesitas.
Su voz sonó ronca y trató de comprobar la líbido que comenzaba a sentir por ella, pero recordó que Alex estaba allí.
Valentina lo miró sobre sus hombros y lo vio allí parado detrás de ella tan caliente como el infierno.
Blaze tenía razón, lo necesitaba aunque no solo para ayudarla a subir el cierre.
Cuando sus manos subieron el cierre la yema de los dedos de Blaze rozó su cuello y Valentina contuvo un gemido.
Aún no sabía que había entre ellos después de la noche anterior.
De repente escuchó una risita divertida y sabía que pertenecía a Alex.
Una inexplicable alegría la llenó y su pecho se hinchó cuando Alex la abrazó.
—Hola Alex.
—Mami ¿Es cierto que vas a irte otra vez? —preguntó el niño con voz llorosa que la lastimó.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, entonces lo abrazó mientras las pupilas de Blaze no perdían detalle de ambos.
Lo supo de repente.
No podía alejarse de Alex, que Dios la ayudará pero no quería hacerlo. Dejó que sus lágrimas se derramarán por la piel suave de sus mejillas.
Nunca se había sentido tan débil y a la vez tan fuerte que en los brazos de su hijo.
Mordió sus labios tratando de evitar sus lloriqueos.
Podría sentir la mirada de Blaze clavarse en ellos como un recordatorio de que seguía ahí... Como si de alguna manera el podría ignorar su imponente figura.
—No voy a dejarte Alexander, lo prometo.
La carita del niño se iluminó de inmediato mientras él corazón de Valentina se sentía renovado.
Los sentimientos que estaba ocasionando en ellas eran tan puros.
— ¿Lo ves papi? Yo sabía que mi mamá vendría por mí y nunca se iría —dijo feliz mirando a Blaze.
—Ahora lo veo cachorro, ahora lo veo —afirmó sin apartar sus pupilas del rostro de Valentina acariciando el cabello de su hijo.
Antes de que Valentina apareciera en la zona salvaje, Blaze la había odiado con todo lo que tenía sin embargo cuando volvió a verla todo le había importado una mierda con tal de mantenerla con él aunque fingiera indiferencia.
Ahora que sospechaba que ella había sido otra víctima como ellos, no quería perderla de vista.
*
Hace una semana Valentina había estado en su cama recuperándose, por más que dijera que estaba bien su pierna seguía lastimada.
Alex se había convertido en su enfermero oficial y él no podía estar mejor al verlos a ambos compartir.
Estaba yendo a trabajar cuidando los muros no obstante su mente giraba entorno a esa preciosa morena con cara de ángel y a ese cachorro inquieto y terriblemente dulce.
Su familia.
Esa brevísima oración compuesta por dos palabras que no lo habían dejado de perseguir.
Ellos eran eso.
Su familia.
Suya para proteger y mimar.
Si bien era cierto que Valentina y él no había tenido mucho tiempo a solas debido a su trabajo al llegar a casa y verla dormir con Alex sobre su torso lo llenaba de alegría y era todo lo que necesitaba para sentirse mejor.
Por largo tiempo velaba sus sueños hasta caer dormido completamente.
Ese día el delicioso aroma a comida lo despertó, abrió los ojos buscándola con la mirada pero solo encontró la carita dormilona de su cachorro.
Después de ir al baño y lavar su cara y dientes caminó en dirección a la cocina donde el dulce aroma de Valentina lo llenó.
Se detuvo en seco ante ante la visión de esa hembra humana solo en bragas y la camisa de él sobre su cuerpo. Un gruñido posesivo se formó en su pecho pero lo retuvo, sus pasos de dirigieron a ella quien distraída hacía el desayuno.
Apoyó sus manos en la piedra del mesón de la cocina rodeando el cuerpo de Valentina, su pecho de apoyó en la espalda de ella quien dio un respingo.
Su cara de giró en busca de la de él mientras sus pupilas chocaron con las suyas.
En ellos había sorpresa pero también crudo deseo.
Blaze podía palparlo y era todo lo que necesitaba.
—Blaze...
Su boca se fundió en la suya bebiendo de ella, adorándola en silencio porque si se lo decía probablemente huiría aterrada de él, empezaba a comprenderla.
Podía sentirla derretirse contra él, sus ojos se cerraron, estuvo congelada por unos segundos antes de responder ardientemente a su beso, tan explosivo como debía ser.
Blaze la giró en sus brazos aferrando su cintura haciendo chocar su pecho contra el suyo y adoró la sensación.
Sin embargo de golpe ella se apartó de él mirándolo como un depredador bajo sus tupidas pestañas negras.
Blaze la contempló admirando su belleza.
—No podemos hacer esto, no.
— ¿Por qué? ¿Por qué soy un animal? —preguntó sin dejar de verla poniéndola nerviosa.
La boca de ella tembló antes de apartar la mirada.
Blaze aguantó la sonrisa que estaba naciendo en él, era preciosa, ahora entendía sus ataques hacia él, Valentina lo insultaba como un método para alejarlo de ella pero era algo que él nunca iba a hacer.
Estaba seguro que nunca la dejaría ir.
—Yo...
— ¡Papi! —llamó Alex cortándola.
—Vamos a comer tranquilos y hablaremos después de que llegue del trabajo Valentina, este animal aparte de gruñir también sabe hablar.
Le guiñó el ojo dejándola atontada antes de que Alex llegara lleno de sonrisas y dulzura.
*
—Estas rara —soltó Ángela mirándola con el ceño fruncido.
Valentina se removió incómoda mordiendo su labio inferior sin dejar de pensar en Blaze.
Últimamente no estaba actuando como acostumbraba.
—Estoy normal.
— ¿Se trata del papá de tu hijo?
Ella alzó la mirada y la clavó en Ángela aturdida.
— ¿Cómo lo sabes?
La chica sonrió divertida.
—Una vez que estás con una nueva especie todo es sobre ellos.
Valentina hizo una muñeca enseguida.
—Que ridiculez.
Ángela rió divertida.
—Esta bien, olvidemos lo que dije, ¿Qué tal si salimos está noche?
— ¿Qué? No, debo cuidar de Alex.
—No seas aburrida, mi hermana puede cuidarlo junto con su hijo.
—No creo, yo no puedo...
—Llama a Blaze, invítalo.
Ella lo pensó y asintió.
Después de todo que tan malo sería una noche de baile.
Tímidamente llamó a Blaze quien aceptó la invitación y cuando comenzó a arreglarse después de dejar a Alex en casa de Tabbee con el permiso de Blaze, se contempló nerviosa.
¿Se había arreglado demasiado?
Ángela le había prestado el vestido que llevaba y ella nunca se había sentido más libre.
— ¿Estás lista? —preguntó su amiga entrando a la habitación—. ¡Estás bellísima!
Valentina sonrió tímidamente.
—Voy a divertirme mucho está noche —dijo con malicia Ángela sonriendo.
Por su parte Valentina solo negó con la cabeza.
Por alguna razón sentía que esa noche todo cambiaría para ella.
Perdón si tengo errores, no está corregido, no puedo actualizar seguido porque no tengo internet, gracias por leer, leo sus sugerencias en los comentarios ❤️.
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Blaze (5)
Science FictionCuando Valentina Kafieri Gautier dio a luz a su hijo, no pudo mirarlo ni siquiera, lo aborrecía por ser fruto del acto más bestial que una mujer podía recibir, la violación. Ni siquiera sabía de quien era su hijo pero no le importaba, solo quería qu...
