Capítulo IX

7.4K 598 51
                                        

Cuando sentí sus ojos sobre mí, me sentí estremecer.
Toda una vida actuando, moderando y reprimiendo mis sentimientos y emociones estaba pasándome factura pues me encontraba tan nerviosa como nunca lo había estado.
¿Era por la penetrante mirada que me escudriñaba o se trataba simplemente del magnetismo que Blaze irradiaba?
Era absurdo seguir aquí cuando solo soñaba con un poco de la paz que ansiaba.
Seguramente en la cárcel de fuller nunca la encontraría sin embargo estaría lejos de todos a los que había dañado y no tenía que fingir por más tiempo lo que tan terriblemente me habían obligado desde siempre.
La mentira era tan parte de mí misma que no sabía en realidad quien era yo.
Toda la vida me habían ordenado y ya no sabía como actuar si no era bajo la voz cantante del que siempre había sido mi verdugo, quien no era otro más que mi propio padre.
A lo mejor por ello me sentía así sobre Blaze, él esperaba algo de mí.
La verdad de mis acciones.
El porqué del abandono hacia su persona e incluso a la carne de mi carne.
¿Cómo decirle que no sabía porque lo había hecho?
¿Cómo explicarle que estaba muerta por dentro?
Nada justificaba mis acciones y tampoco quería justificarlas, no lo merecía.
Por eso ansiaba mi vía de escape.
Pero lo que era aún peor, ¿Cómo debía enfrentarme a un mini Blaze el cual era tan parte de él como mío?
Ese era mi temor mayor.
Hablar con Alexander.
Con ese pequeño que hacía mucho tiempo atrás había sostenido en mis brazos.
Yo no era una madre y nunca lo sería.
Alguien como yo no tenía derecho así que no entendía qué era lo que quería Blaze de mí tomando en cuenta que años atrás lo repudié, tanto a él como a mi propio hijo, aunque dudaba si debía llamarlo de ese modo.
—Ahora puedes decir la verdad —gruñó él.
Fácilmente podía ver la rabia salir de sus poros pero yo me negué a hacerlo.
¿Qué era lo que quería que dijera?
Al ver que no me esforzaba por decir nada él caminó hasta mi con el rostro fruncido de cólera y temí sin embargo no me moví.
Entendí que Blaze me había salvado para acabarme él mismo con sus propias manos.
Esperé su golpe bestial, yo más que nadie sabía lo fuerte que eran las nuevas especies furiosas pero el golpe nunca llegó, en su lugar él me tomó los brazos con brusquedad pero sin hacerme daño alguno cosa que me sorprendió aunque no demasiado.
En ese momento tuve un recuerdo que me golpeó por unos segundos.
En este aparecíamos Blaze y yo aunque en esa época él no se llamara de esa forma pues tenía un número por nombre.
Yo no lo consideraba una persona sino un animal.

—Tómame ahora 340, ahora que no es tarde, ahora que no hay nadie.

Que pueda dañarnos.

Pero eso no lo dijo en voz alta.

Estaba casi segura que cuando su padre se enterara de que habían matado a Eric por su culpa él mismo la haría sufrir.

340 hizo lo que le pidió, se levantó para posicionarse entre sus piernas y embestirla de una vez por todas ocasionando que ambos gimieran al unísono.

Valentina abrazó su cintura con sus piernas mientras aferraba sus brazos a su cuello.

340 se movía sobre ella con fuerza dentro y fuera, eso era lo que había querido por tanto tiempo y ahora que la tenía entre sus brazos no iba a dejarla ir con facilidad.

  —Mía —Gruñó cerca de su oreja entonces ambos llegaron al clímax demoledor que los dejó jadeantes.

Él se corrió en su interior mientras que Valentina lo sentía cada vez más grande, enseguida  340 la abrazó y ambos se quedaron en un silencio cómodo hasta que ella sintió que ya podían soltarse.

Siempre me había cuestionado el porqué me había entregado de esa forma a él.
Blaze no me había obligado a nada en lo absoluto, pero ahora lo supe.
Necesitaba sentirme protegida por unos instantes, un soplo de viento en un día caluroso. Él había sido el único que me había tocado no para hacerme daño sino para darle un poco de goce a mi vida de dolor.
¿Cómo debía sentirme ante esto?
—Habla ahora.
— ¿Qué es lo que quieres que diga 340? —Pregunté mordazmente soltándome de su agarre no sin antes hacerle notar que aún no lo llamaba por su nombre.
Él debía creer que yo aún lo veo como un animal.
¿Por qué aún lo hago, no?
—La verdad es que te he dejado con tu bastardo ¿Qué otra verdad quieres?
El dolor se instaló en mi pecho al referirme a ese niño de ese modo entonces Blaze soltó mis brazos y su mano se clavó en mi cuello haciéndome daño pero no uno demasiado fuerte.
Mi cuerpo estaba entre la pared y el gran cuerpo del macho nueva especie que me miraba como si quisiera arrancarme la garganta de un tirón así que no tendría escapatoria, lo había enfurecido lo suficiente como para que pensara en matarme.
—Vuelve a llamarlo de ese modo...
—Es lo que es ¿Qué significa bastardo? Pero que digo ¿Acaso un animal como tu podría saberlo? —Solté burlona pese a su mano haciendo más presión.
— ¡Deja de fingir!
— ¿Y qué se supone que finjo? No digo más que la verdad, es lo que querías, un bastardo es un niño nacido de dos personas que no son esposos, corrígeme si me equivoco. Además creo que el término niño no está bien empleado, ¿Qué sería nuestro bastardo? Dado que tu eres un perro, ¿Él sería un perrito?
— ¡Probablemente porque tu eres la perra mayor! —Rugió Blaze y apretó mi cuello con más fuerza quitándome la respiración y mis rodillas se doblaron cosa que captó él fue en ese momento que me soltó por completo y yo caí al suelo buscando un poco de aire.
—Valentina...
Cuando iba a tocarme lo esquivé mirándolo  con una repulsión que no sentía, debía hacer que me enviara a fuller.
Yo no sabía hacer otra cosa que ser una perra, ellos no se merecían lidiar conmigo.
—No me toques, aún no entiendes que me das asco, que no te soporto. Prefiero irme a la cárcel que estar contigo.
Los ojos de Blaze me fulminaron pero supe que en ellos había algo más que odio y rabia.
Sin detenerme a pensar demasiado me levanté para ir hacia la puerta pero antes que llegara fui abruptamente detenida por él quien me hizo girar estampando su pecho contra el mío.
Su mirada era la de un animal pero en sus pupilas pude encontrar un poco de humanidad.
— ¡¿A dónde crees que vas?! —Rugió fuera de sí.
— ¡Lejos de ti!
—Nunca —Remarcó apretando su agarre sobre mí sin hacerme daño—. Escúchame y grabarlo, nunca vas a irte lejos de Alex, jamás podrás huir demasiado lejos de nosotros, siempre te encontraré y te cazaré. No me importa cuan perra seas, mi hijo cree una cosa muy distinta a lo que eres.
Me soltó con brusquedad y yo casi vuelvo a caer al suelo sin importarme nada caminé a la puerta pero cuando la fui a abrir esta no cedió.
—Ya te lo he dicho, no te irás, cuando traigan a Alex serás la perfecta madre que él necesita... y ese será tu castigo.

Gracias por seguir aquí leyendo al pendiente de mis novelas de verdad,prometo no desaparecer más.♥

Blaze (5)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora