Me separé de golpe en cuanto me di cuenta de lo que estaba haciendo. ¡Yo le odiaba! ¿¡Cómo se me ocurre besarle!?
-Yo.. L-lo siento...- Agaché la mirada avergonzada por la estupidez que acababa de cometer, pero el me cogió de la barbilla y me besó. Al rato, nos separamos y nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos.
-No lo sientas.- Dijo dedicándome una sonrisa.- No sé a ti, pero a mí me ha gustado y bastante.
-P-podrías haberte dado cuenta de eso cuando me besaste aquella tarde, ¿no? No inventes anda.- Le solté con mi tono frío de nuevo.
-Aquella vez no sentía nada por ti, y tú tampoco por mí.- Dijo Rubén haciéndome sentir incómoda.
-Como tampoco lo he sentido ahora.- Alzó una ceja al escuchar mi respuesta.- ¿Qué? Es la pura verdad, no siento nada por ti, es más, tengo novio.- Noté como algo se rompía en su interior.
-Entiendo.- Agachó la mirada aguantando seguramente las lágrimas.- Siento haber molestado.Dicho eso se metió en la habitación dejándome sola en la terraza.
Me sentía fatal, sabía que le había hecho daño. Pero ni si quiera sabía por qué le había dicho eso. Supongo que era por miedo a enamorarme, pero ya era tarde. Aquel beso había sido diferente a todos los que había recibido en ese ajetreado mes. Había sentido millones de mariposas revolotearme por el estómago, daría lo que fuera por volver a besarle y saborear sus labios una vez más, moriría solo por ver su sonrisa de nuevo y mataría por poder arreglar lo que había hecho. Pero lo hecho, hecho estaba, y acababa de romperle el corazón al chico, del que creía, me había enamorado.
Me quedé toda la noche sentada en el suelo de la terraza, mirando a las estrellas, llorando. Era una completa idiota. La mañana asomaba entre las instalaciones de Tomorrowland, miré la hora, las 06:00 de la mañana. El comedor ya estaba abierto. Me levanté limpiando el polvo de mi culo y sin hacer ruido entré en la habitación. En la cama se encontraba Rubén, abrazado a la almohada, todavía húmeda por las lágrimas que seguro había derramado por mi culpa. Respiraba lentamente y tenía una cara de niño pequeño, al que no le harías nada por mucho que te cabrease. Una sonrisa apareció sola en mi rostro al ver aquella escena. Salí de la habitación para dirigirme al comedor y desayunar algo, me moría de hambre. Pero al llegar, resultaba que Guille ya se había levantado.
-Buenos días cariño.- Dijo haciéndome una señal para que me acercara a su mesa, en la cual, también se encontraba Laura.- Siéntate con nosotros.
Laura miraba atónita a su hermano, mientras yo, me acercaba a ellos y dejaba que Guille me besara. Miré a Laura con mucha pena y pude notar una mirada de odio por su parte, mezclada con una tristeza enorme. Estaba haciendo mucho daño a personas que no se lo merecían.
-¿Hay algo de lo que no me he enterado?- Preguntó Laura intentando parecer fuerte.
-Es verdad, se me olvidó comentártelo hermanita, Alex y yo estamos saliendo.- Le soltó Guille cruelmente.
-Me alegro.- Dibujó una pequeña sonrisa falsa.- Espero que seáis muy felices juntos.- Se levantó y se dirigió a la salida.
-Hermana, ¿a dónde vas?- Dijo Guille.- No te has terminado el desayuno.
-No tengo hambre.- Susurró Laura sin ni siquiera mirarnos. Estaba aguantando las lágrimas.
Cuando Laura se marchó, me alejé asqueada de Guille y le pegué una Ostia en su cara. Él, muy cabreado, aprovechó que no había nadie mas desayunando para cogerme del cuello y apretar.
-Escúchame, que esto sea una actuación, no te da derecho a pegarme, ¿entiendes?- Asentí casi sin aire.- Vuelve a hacerlo y sabrás lo que es bueno.- Dicho eso me soltó.
Llevé rápidamente una mano a mi cuello, el cual me dolía bastante y le dirigí una mirada de odio. ¿Cómo podía ser una persona tan cruel y ruin? No lo sabía, pero así era. Me senté callada a desayunar, sin hablar ni mirar a Guille. Al rato entró una pareja de jóvenes y Guille me dio una codazo para que actuáramos.
-Mi amor, ¿a qué parte de la fiesta quieres ir hoy?- Me preguntó un Guille amable y cariñoso.
-A dónde tú quieras.
-Ay cariño, no sé qué haría yo sin ti.- Y me plantó un beso en toda regla.
Cuando me separé de él, escuché una bandeja caer al suelo provocando un enorme ruido ensordecedor. Miré de dónde provenía y vi a Rubén agachándose a recoger su bandeja. Cuando terminó, me miró dolido y se sentó en la otra punta del comedor.
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Dj 71
Teen FictionAlex, es la Dj más importante del mundo, pero nadie sabe que es ella.