Capitulo 30

671 44 4
                                        

-¿Por qué te fuiste?- En su voz se podía notar una mezcla de tristeza, enfado y alegría.- Te he echado mucho de menos.

-Me fui porque quería ir a Tomorrowland, quisieses o no.- Respondí fría.

-He oído que ahora eres famosa.- Dijo ella intentando remediar todo lo que entre nosotras había hecho.- Me alegro muchísimo.

-Ahora no vengas con tontería de madre.

-Soy tu madre.

Pasé al interior de la casa, ignorándola por completo. Me encontré a mi padre en el salón, el cual me miraba cabreado, con los brazos cruzados y el tic de su pierna en funcionamiento.

-Te has metido en un buen lío.- Dijo.

-Pues vale.

-Así no se le habla a un padre.- Empezó a decir.- Te quedas castigada sin salir durante una semana y puedes ir olvidándote de Dj 71.

-Por mucho que quieras, no me vas a hacer cambiar de opinión sobre eso.- Le dije algo cabreada.- Ese es mi sueño, y al contrario de lo que tú pensabas, soy buena en ello. Pienso vivir de eso te guste o no, por ello he conseguido un contrato.

-No vas a firmar. Al menos no bajo mi consentimiento.

-Pienso hacerlo.

-No.

-Sí.

Dicho eso me fui a mi añorada habitación dejando a mi padre con la palabra en la boca. La verdad es que me dolía comportarme de tal manera con mis padres, pero más me dolían como se habían comportado todos estos años atrás. Subí las escaleras y entré en mi cuarto dejando la maleta en el suelo. Sonreí y rápidamente abrí mi ventana, encontrándome con la de mi novio. Cómo amaba decir aquello, mi novio. Un Rubén sonriente asomó por ella, y con un gesto de cabeza me preguntó que qué tal había ido. Me encogí de hombros.

-¿Quieres ir a montar en skate y te relajas?- Me preguntó él.

-No puedo, estoy castigada sin salir.- Dije mientras me miraba con una ceja alzada. Exploté de la risa y bajé por la pared hasta el garaje. Cogí mi skate, el cual seguía en el mismo sitio que lo había dejado y esperé a Rubén en su puerta.

-¿Lista?- Me preguntó cuando salió.

-Claro.- Le respondí dándole un pequeño beso en sus labios.- Por cierto, he pensado que ya que estamos, podíamos ir a Syco Music. Cuanto antes firme el contrato, mejor. ¿No crees?

-Por supuesto. ¡Último cara huevo!

Se montó en su skate y y se fue sin previo aviso. Le imité rápidamente y a mitad de camino le adelanté mientras le sacaba la lengua. El rió fuertemente y seguimos hasta llegar a la discográfica. Alcé mi mirada, asombrada por el esplendor del edificio.

-Entremos.- Dijo Rubén cogiéndome de la mano.

Con la otra cogí mi skate y entramos al edificio. Había muchas personas andando de un lado para otro con mucha prisa. Café en una mano y móvil en la otra, así iban todos.

Nos acercamos al mostrador, donde se encontraba una chica de hermosos ojos azules, hablando por el móvil.

-Perdone.- Dije intentando captar su atención.- Perdone.

-¿Qué?- Me pregunto borde apartando el móvil y haciendo ojitos a Rubén.

-¿El despacho del director?- Pregunté aguantando las ganas de tirar a esa chica por la ventana.

-Tercera planta a mano derecha.- Respondió volviendo al móvil.- Sí, tía. Como te lo cuento... ¡Qué fuerte!

Rodé los ojos y nos dirigimos al ascensor. Esperamos unos minutos rodeados de personas bien vestidas y, claramente, nerviosas por la tardanza. Me sentí un poco deshubicada debido a que me encontraba en shorts, converses y camiseta de nirvana, entre toda aquella gente de chaqueta.

El ascensor se abrió y entramos seguidos de la mayoría de esas personas. No solté en ningún momento la mano de Rubén, me encontraba al borde de un ataque de nervios.

-Te ha molestado, ¿verdad?- Me preguntó de golpe, llamando la atención de todas las personas que tecleaban en sus móviles.

-¿El qué?- Pregunté sin entender.

-Que la chica esa coqueteara conmigo.- Respondió sonriente.

-Para nada.- Mentí, no quería parecer una celosa.

-Venga, no me mientas.

-¡Es la verdad!

-Ya ya.- Dijo riendo.- Te has muerto de celos.

-Bueno, un poco sí.

-Ains como te quiero mi novia celosilla.- Dijo pellizcándome las mejillas.

-¡Para!- Grité.- Vuelve a hacer eso y te castro.

La gente me miró mal, pero como siempre, me dio exactamente igual. Rubén soltó una carcajada y me besó lentamente, provocando que más de uno carraspeara para llamarnos la atención. El ascensor se abrió en la tercera planta, y Rubén y yo nos bajamos animadamente. Mis nervios habían aminorado un poco, pero aún se encontraban ahí. Encontramos el despacho y llamamos. Se escuchó un "pase" y abrí la puerta.

Dj 71Donde viven las historias. Descúbrelo ahora