Un suave calor invadio lentamente mi cuerpo. Podía ya sentir cada parte de el. Un aroma a comida en el fuego inundó mis fosas nasales. Poco a poco abrí los ojos. Una delicada luz alumbraba la habitación en la que me encontraba. Me sorprendio darme cuenta que estaba sobre una amplia y muy comoda cama. Había pequeños libreros repletos de libros y cuadros de paisajes adornando las paredes. La suave colcha roja que me cubría el cuerpo era bastante acogedora y la gran cantidad de esponjosas almohadas hacía que todo aquello fuera... exquisito.
Con cuidado me senté en la cama para estudiar más el lugar en el que estaba y fue cuando la vi... de nuevo.
Estaba acurrucada en un sillón. Dormía. Tenía un libro en sus piernas. Su largo cabello celeste caía a los lados de su rostro. Tenía puesto un vestido rosa y unas calcetas blancas le llegaban a las rodillas.
Su expresión era dulce y muy relajada. Era una pequeña niña.
-Como puede estar tan tranquila con un monstruo en durmiendo en su cama? Pensé con el ceño fruncido. Envidiaba esa tranquilidad que despedia. Pero no pude evitar sentir más curiosidad por ella.
La miraba y la miraba.
Mi corazón se aceleró cuando se movio ligeramente y quitó su mano de su mejilla y pude notar esa forma de diamantes en sus suaves mejillas.
Me parece que ella sintió mi miraba porque despertó y se quedó paralizada cuando se dio cuenta de que la estaba mirando.
-D-espertaste...por fin-
Yo no podía evitar estar en alerta. Ella era de la realeza. Una princesa mewmana. Nosotros combatimos a los suyos. Nosotros queremos acabar con su familia. Tal vez esto sea una trampa...
-¿C-cómo sigues?
Preguntó algo nerviosa parandose de su sillón.
Yo no respondí. Me mantenía alerta a sus movimientos, aún estaba herido aunque mis heridas habían sanado bastante. Pero no lo suficiente para permitirme poder escapar en dado caso de que esto sea una trampa.
-Yo...
-Quién eres y qué quieres?- gruñí. Ella se inquieto con mi pregunta.
-Yo? Te encontré en el bosque cerca del río. -jugueteaba con sus dedos nerviosa- Estabas muy mal herido y te traje aquí. Sané tus heridas. Al menos eso intenté. Aún falta...
-Por qué lo has hecho?
-Porque estabas herido, tal vez? Duh! De nada por cierto.- dijo con un poco de enojo. Su nerviosismo se había alejado para dar paso a sus aires de superioridad. Típico de los Butterfly.
-Yo no te pedí que me ayudaras.- gruñí con irritación.
-Entonces hubieras preferido morir?- su tono de voz se había alzado un poco y se escuchaba bastante segura de sus palabras. Pude notar su ceño levemente fruncido. No sé por qué pero su expresión me divirtió bastante era como ver a un bebé hacer un berrinche. - Si llegaste a mi no creo que eso es lo que realmente buscabas. Necesitabas ayuda y yo te la di-.
Tenía razón. Yo necesitaba ayuda. Pero jamás imaginé que la silueta que ví aquella noche pertenecía a la de una mewmana. Y mucho menos que fuera miembro de la familia real. Tampoco creí que ella fuera capáz de salvarme la vida. Me dí cuenta que estaba juzgandola muy mal y no pude evitar sentirme culpable. Odie eso por completo. Sentía lastima por mi mismo y le daba la razón a una mocosa de la realeza. Tal vez la caída me dejó muy mal.
Suspiré profundamente e imaginé que ella entendió mi reacción como una derrota de mi parte, así que se animó nuevamente a preguntar.
-¿Y cómo sigues?
-Mejor. Supongo.
-Tus heridas han sanado pero aún no lo suficiente para que te regeneres por completo. Debes descansar para que eso suceda.
Me intrigaba y me sorprendia demasiado al verla preocupada por mi bienestar. Jamás en mi vida imaginé que algo así sucediera, y menos a mi. Por más que trataba de darle vueltas a la situación no lograba descubrir algún punto de quiebre que me permitiera descubrir si esa chica de cabello celeste estaba tramando algo.
-¿Por qué lo hiciste?
Pregunté lo más serio y amable posible. Ella abrio los ojos de par en par y me miró confundida.
-Yo... no lo sé. En un principio no te vi bien pero vi que estabas herido. Mi instinto fue correr a ayudar y cuando te vi bien yo... -parecía algo apenada con sus palabras pero no se inmutó- yo pensé en escapar en ese momento, pero algo dentro de mi me dijo que debía ayudarte. Aún sigo sin entender porque lo hice. Pero lo hice y ya. Has estado inconsciente durante 5 días.
Realmente me daba curiosidad esta niña. Sus ojos eran sinceros pero escondían algo más,no sabía que era. No era como los otros mewmanos. Ella sentía compasión por los de mi especie, o más bien sólo por mi. Por Dios, ¡estuvo cuidando de mi por 5 días! Mi sentido común me decía que no le creyera y que la matara en ese momento. Pero al igual que ella, algo dentro de mi me mantenía anclado en esa enorme cama y yo no sabía explicar el por qué.
-Gracias-. Dije. -Muchas gracias... de verdad.-
Ella se volvió a sorprender con el sonido de mi voz.
-De nada. Respondio casi en un murmullo.
Y de la nada una sonrisa apareció en su rostro, y yo no supe que hacer o decir y mi única reacción fue alejar mi mirada de ella.
-Puedo preguntar cómo es que acabaste en ese estado?-
-Un enfrentamiento. Nos superaban en número y fuerza. Al final cumplimos nuestro objetivo pero no pudimos vivir mucho para contarlo. Me atravezaron el corazón con una espada y me lanzaron a un acantilado. Caí en un río. Estaba muy cansado y no sé como sobreviví a eso, sólo recuerdo haber despertado a la orilla del río y como pude me adentré en el bosque. Después te encontré.- Ella parecía mortificada por mi historia. Me sorprendió que no preguntara que es lo que estaba haciendo cuando me atacaron o quienes lo hicieron. Supongo que ya lo sabía de sobra pero fue muy educada al no preguntar. Eso me gustó.
-Al parecer si viviste para contarlo...-una pequeña risa nerviosa salió de su boca. Me miró directamente y supo que no debía seguir con ese tema.
-Sí. Supongo que sí.-
Un silencio entre nosotros se apoderó de toda la habitación y nuestras miradas se encontraron. Yo creí que ella miraría a otro lado pero no fue así. Todos y cada uno de aquellos segundos que parecieron horas, sostuvo mi mirada. A estas alturas ya no sé quien de los dos sentía más curiosidad por el otro. Yo quería creer que ella nunca había visto un monstruo tan de cerca y eso es lo que le daba curiosidad de mi.
Nuestra conexión se vio interrumpida por el sonido de pequeñas gotas de agua que golpeaban en la ventana.
-Yo... iré a traerte un poco de comida. Debes de estar hambriento.
-Gracias.- respondí con verdadera gratitud y ella salió de la habitación.
Y por primera vez en mi vida, me sentí tranquilo.
Cerré los ojos y me dejé hundir entre aquella montaña de almohadas. No escuché en que momento volvió ni mucho menos me dí cuenta que me quedé dormido por un buen rato hasta que el estruendo de un trueno me despertó. Pudé notar que era ya muy noche y el brillo de la Luna que se trataba de ocultar entre las pesadas nubes se colaba por mi ventana. Miré hacia el sillón y pude distinguir una pequeña silueta acurrucada nuevamente en el. Nuevamente envidie la tranquilidad de su sueño.
En la mesa de noche había una bandeja con comida, algo de fruta y un vaso con jugo.
Sonreí un poco. Como pude me levanté y coloqué sobre la pequeña niña una de las tantas cobijas que tenía sobre mi.
Ella se reconfortó bajo la cobija y una suave sonrisa volvió a aparecer en su rostro que de inmediato desapareció tras volver a la profundidad de su sueño.
Algo me dice que ella hizo exactamente lo mismo conmigo cuando volvió de traerme la comida.
Y ese pensamiento me hizo sentir feliz por un instante.
Volví a recostarme y la observé detenidamente por un buen rato hasta quedar también profundamente dormido gracias al suave sonido de la lluvia.
ESTÁS LEYENDO
Renacer
FanfictionLo que se dice en los libros no es siempre del todo cierto. La historia es más obscura de lo que puedes llegar a imaginar. Una guerra que arrasa con todo, una guerra que cambia destinos y une lo que estaba predestinado... o tal vez no... Una histo...
