Amigos y... ¿no más?

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-¡Alcanzame si puedes Moon!-
-Cuando te alcanze veremos si sigues burlandote así de mi, River.-

River se había vuelto mi mejor amigo desde hace más de un año. Poco después de que mi padre falleció. El se acercó a mi a brindarme apoyo y después de eso lo veía seguido en el castillo. A mi madre le parecio bien que tuviera un amigo que además de todo fuera un principe.
A mi me pareció bien que por fin tuviera alguien con quien platicar que no fuera Glossaryck. Y terminé por aceptarlo y en poco tiempo nos volvimos muy cercanos hasta  volvernos mejores amigos. Y gracias a eso me permitian salir del castillo en su compañía.
Por fortuna con la ayuda y el apoyo de ambos había avanzado enoormemente con mi magia. Creo que por primera vez en mucho tiempo mi madre se sentía orgullosa de mi y yo me siento feliz por eso.

Ese día River me había invitado a salir a dar un paseo por el bosque montados a caballo.
River era un Johansen. Y su familia se les conoce por ser un poco... "toscos".
A pesar de eso River era tierno y algo torpe. Siempre que trataba de lucirse ante mi terminaba por hacer el ridículo. Yo desde el principio me di cuenta de lo nervioso que se ponía en mi presencia. Sus mejillas parecian tan rojas como una manzana y jugueteaba con sus dedos. A veces me fastidiaba eso, pero lo consideraba muy tierno y torpe a la vez.

Él iba por delante de mi y me insitaba a que era mejor jinete que yo. La verdad no estaba segura de que siquiera los Johansen supieran montar a caballo. Y si en algo era buena, era en eso.  Golpee las costillas de Buttercup mi caballo blanco, suavemente para que galopara más a prisa y este salió disparado.

-Veamos quien termina persiguiendo a quien- le grite a River cuando lo sobre pasé por mucho.

Pasé cerca de un acantilado que terminaba en una gran cascada con un pequeño estanque y se dividia en un rio, la rapidez con la que me movía convirtió el agua que caía en una delicada brisa que me cubrió todo el rostro. Sentía la fuerza del viento traspasar mi cabello y yo me sentía más libre de lo que alguna vez lo fui. Sonreía. En esos momentos era tan feliz que no me importaba seguir cabalgando. Muy a lo lejos escuché a River llamarme pero no le hice caso.

Sin darme cuenta me adentré en el bosque.
No sé por qué lo hice, sólo seguí una corazonada que me decía que fuera ahí.
El camino se fue haciendo más estrecho y más difícil de andar a caballo. A pesar de eso no di la vuelta para volver con River.
Detrás de nosotros escuchamos un fuerte gruñido y antes de que yo pudiera voltear a ver algo, Buttercup relinchó muy fuerte y salió corriendo hacia donde pudo.
Iba tan rápido y no se fijaba en el camino. Las ramas de los árboles tiraban con fuerza de mi cabello despeinando mi perfecta trenza y desgarrando mi capa.  Frente a nosotros un enorme tronco caído nos cortaba el paso. Era imposible que Buttercup pudiera saltarlo por encima. Yo jalé las riendas para evitar que lo hiciera. Ella frenó con fuerza y se elevó en dos patas, al hacerlo me golpeo en la cara con su cabeza y me tiró hacia atrás por el impulso.
Yo caí de sentón y me lastimé la muñeca derecha al intentar suavisar el impacto de mi caía. Fue algo estúpido pero esa fue mi reacción.

Me quedé sentada en el suelo por unos instantes quejandome por el dolor de mi muñeca cuando volví a escuchar el gruñido detrás de mi. Me levanté lo más rápido que pude y miré hacia todos lados tratando de descubrir dónde se originaba el gruñido.  El sonido de unas hojas moviendose me indicó su ubicabión. Me puse alerta, preparandome para lo que sea que fuera a suceder y entonces apareció de entre los arbustos un monstruo enorme. Tenía la forma de un oso pero este tenía 4 ojos de un color rojo brillante y una cola larga como de lagarto con una hilera de pinchos a lo largo.
En buen momento River me dijo en la mañana que nuestro paseo sería algo tranquilo y que no necesitaba la varita. Estúpido River.

Comencé a moverme lo más despacio posible para no llamar la atención de la bestia cuando mi mano partió a la mitad una rama que estaba tirada en el suelo provocando que la bestia me mirara fijamente y empezara a menear la cola.

-Mierdamierdamierda-.
dije lo más bajo que mi nerviosismo me permitió decir.
Sin dudas este sería mi fin. Tenía que ser yo la única princesa que moriría a manos de una bestia salvaje a causa de que su estúpido caballo decidió dejarla tirada en medio del bosque de la muerte segura. Qué patético que nisiquiera haya llegado a ser reina. Vas muy bien Moon. Vas muy bien.

El animal se agazapó dispuesto a atacarme. Yo me encontraba ya arrinconada contra un árbol sin ningún camino por el cuál huir. Tras un rugido sonoro sin dudarlo se lanzó a mi y me mostró sus afiladisimos dientes y garras. Yo grité lo más fuerte posible que pude. Tal vez River esté cerca y venga a rescatarme si es q queda algo de mí después de esto. Estaba ya preparada para sentir esos dientes atravezar y desgarrar mi piel cuando un estruendo se escuchó a unos metros de mi y de inmediato la bestia cayó al suelo a unos centímetros de mi. Una de sus garras logró arañarme la pierna derecha y yo grite de dolor.
Podía escucharlo bufar con desesperación cuando un hombre muy alto y de espalda ancha se acerco a el dandome la espalda. Se agachó y escuché el sonido de la cabeza del aninal crujir al momento que el hombre le rompía el cuello al girarlo bruscamente.

Eso era suficiente para mi. Jamás había visto tal barbarie. Por mucho que esa cosa me atacara yo no lo hubiera matado. La espesa y viscosa sangre del animal que salía de una de sus costillas a causa de una larga y afilada lanza empezaba a derramarse y me llegaba a los pies. El olor era nauseabundo. La adrenalina empezaba a subirme a la cabeza y yo me sentí mareada y asqueada.

-¿Estás bien?- me preguntó el extraño que me había salvado. Mis ojos se abrieron de par en par al ver que quien me había salvado  era nada mas y nada menos que con quien viví 8 meses en una pequeña casa en el bosque.
Aquel septariano elegante de ojos amarillos que rescate de la muerte una vez.
-Toffee...- murmuré. El me dedico una media sonrisa y todo el aire que estaba reteniendo desde que la bestia se lanzó hacia mi, salió en forma de una risita histérica y...

Me desvanecí.

RenacerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora