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Se removio medio adormilonado entre las sábanas y se tapo la boca para bostezar. Enderezó la cabeza y observo el reloj, todavía era temprano así que podría quedarse un poco más de tiempo haciéndose el perezoso en la cama. Sintió que un fuerte agarre se apretaba en torno a su cintura y se dió la vuelta, allí estaba NamJoon con un ojo abierto y el otro cerrado sonriendole con los labios sellados pero haciendo que esos adorables hoyuelos aparecieran nuevamente. Era tan bello, no entendía como un hombre tan atractivo en todos los aspectos podía ser su esposo, era realmente afortunado de tenerlo.

—¡Buen día cariño! —SeokJin se acercó y le dió un tierno beso mañanero, de esos que tanto le gustaban a los dos.

El moreno sonrió en grande y lo atrajo de sus hombros anchos hasta su pecho descubierto. Lo beso un poco más, deleitandose con ese sabor que siempre tenían los gruesos labios del mayor y luego de soltarlo largo un suspiro satisfecho.

—Mmh, mucho mejor —el pelirrosa nego enternecido y escondió su rostro en el cuello del menor, totalmente avergonzado con un tono rosado paseandose por sus mejillas.

El moreno lo abrazó más fuerte y aspiro el embriagador aroma del cabello de su esposo. Lo atontaba todo lo que tuviera que ver con SeokJin, ese hombre era simplemente perfecto, amaba cada cosa de el, sean defectos o cualidades. Si era SeokJin, era perfecto.

—¿Tú me trajiste a la cama? NamJoonie sabes que no me gusta que me levantes, soy muy pesado te lastimaras la espalda, mi amor —NamJoon sintió como un leve cosquilleo lo recorrió de pies a cabeza ya que los labios del mayor le habían dado cosquillas cerca de su hombro al hablar.

—Tsk, no importa bebé. Eres como una pluma, además estabas demasiado sexy con esos ligueros puestos, no pude evitarlo —el pelirrosa se escondió mucho más en su hombro y se rió levemente.

Todavía se acordaba de lo que había pasado ayer y se sentia avergonzado. Había usado bragas y liguero, no quería parecer desesperado pero así parecía. Aunque la verdad es que se sintió bastante bien con ese look provocador, definitivamente lo haría de nuevo, además a NamJoon le había gustado que eso era lo importante.

—Ya no digas nada, me da pena —levanto el rostro y NamJoon lo observo divertido. Tonto, se estaba burlando de el.

—Pero si estabas demasiado atractivo, es imposible que evite hablar sobre eso, me gustaría presumirte con mis amigos —movio las cejas de arriba hacia abajo en un gesto sugerente.

—Ni se te ocurra Kim NamJoon.

La risa de los dos inundó la habitación y se volvieron a abrazar, a gusto con la compañía del otro. Ninguno quería levantarse de la cama, estaban demasiado cómodos y cansados por la actividad reciente. Si saben a lo que me refiero.

—¿A qué hora traen a los niños? —SeokJin decidió romper el silencio y hablo mientras hacia pequeños círculos en el pecho moreno del menor.

—Mm, no lo sé, YoonGi dijo que probablemente por la tarde ya que querían llevar a los niños al nuevo parque de atracciones que se inauguró en Seúl —se encogió de hombros y oyó como el mayor suspiraba.

Seguramente los extrañaba y no era para menos, el también los extrañaba demasiado, no era lo mismo despertar sin gritos o sacudidas sobre la cama, sin dejar de lado esos “buenos días papá” que le alegraban la mañana por completo y le hacía el día más llevadero cuando tenía que trabajar.

Probablemente su vida no sería la misma sin hijos y menos sin su bello príncipe rosa, ese que había encontrado por casualidad. Era increíble como pasaba el tiempo. Todavía recordaba esa primera vez que habían tenido un contacto, en verdad se sentía un poco enojado consigo mismo al acordarse de que por su culpa SeokJin tuvo que verlo borracho y contándole sus penas. Luego estaba esa vez que habían tenido su primera cita fallida porque habían hecho el amor primero. Definitivamente esos pequeños momentos no los olvidaría nunca, cada uno de ellos habían sido especiales.

—¡NamJoon! —el pelivioleta salió bruscamente de sus pensamientos y observo con el ceño fruncido a Seokjin.

—¿Que sucede? ¿Por qué me gritas? —se sentó en la cama y se puso a la altura del pelirrosa quien también se había sentado dejando al descubierto ese pecho pálido con esos dos botoncitos rosas que tanto le encantaban. Se relamio.

—Idiota, deja de verme y ve a atender la puerta, están tocando el timbre.

NamJoon iba a preguntarle de qué demonios hablaba, pero un sonido en la planta baja lo interrumpió. Efectivamente, estaban tocando a la puerta. Bufo molesto y se acercó al mayor para darle un pico sacándole una sonrisa. Se levantó de la cama y busco sus calzoncillos, los tomo del suelo y se los puso, para luego colocarse los jeans oscuros. Camino fuera de la habitación con prisa y bajo las escaleras con cuidado.

¿Quien podrá ser a esta hora?

—Ya voy —otro timbrazo sono y se acercó con velocidad hacia la puerta y al abrirla deseo no haberlo hecho.

Detrás de ella se encontraba su ex novia y la que arruino su vida dos veces. Yummy lo miraba con emoción y un papel rosa entre las manos.

Algo no andaba bien.

—¡Hola Joonie! —la ahora pelirroja se abalanzó hacia el moreno y lo abrazó con fuerza, sin embargo NamJoon se separó al instante mirándola con asco.

—¿Qué haces aquí? —sono más molesto de lo que parecía. No le agrada en lo absoluto tenerla en su hogar. Si SeokJin la veía la sacaría a patadas.

—Hoy fui al hospital para una de mis revisiones de rutina y adivina qué... ¡Estoy embarazada, seremos padres!

De pronto sintió como el piso debajo de él se tambalea teniendo que agarrarse de la pared para no caer de la impresión.

¡¿Embarazada?! ¿Que clase de chiste era este?

Abrió la boca preparado para llenarla de insultos pero una tercera voz le helo los huesos e hizo que se diera la vuelta de inmediato temiendo lo peor y así era.

—¿Q-qué?

NamJoon sintió como el mundo se le caía a pedazos al ver a su esposo con los ojos llenos de lágrimas y el rostro acongojado al pie de las escaleras.

¡Oh Dios, otra vez no!

030917 | lula
Namjin

last chance #o2 | namjin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora