Barbara Harford no ha tenido una vida fácil, ahora que lo es y que ha alcanzado la cima de su popularidad hará cualquier cosa por mantenerla. Quizá fue buena persona en el pasado, pero esa persona ya no existe y no tendrá ningún reparo en machacar y...
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¿Cuánto tiempo desperdiciamos a lo largo de nuestras miserables vidas observándonos en el espejo? Sí, miserable, podría contar con los dedos de una mano los momentos en los que ha sido fácil vivir, porque admitámoslo tener que coger y expulsar aire cada segundo desde que naces es jodidamente agotador y desgraciadamente nadie puede hacerlo por ti a no ser que te ingresen en un hospital. La gente se olvida de este hecho tan trascendente, pero yo no. Nunca. Cada respiración es una lucha consciente por vivir, porque me merezco un descanso con vistas a un mundo que esté ardiendo.
Mi dedo índice frotó una mancha de máscara de la línea inferior de pestañas. Examiné el resto de mi maquillaje enfrente del espejo, mientras Clare orinaba en el retrete de la escuela.
Mis ojos color pardo me devolvieron la mirada consiguiendo transportarme a once años atrás.
—Hoy Emily me dijo que tenía los ojosmarronesmás simples y feos del mundo. Me dijo que ver mis ojos es como cuando ve su propiamierda en el váter—suspiréderrotada.
—Quéidiota, ¿le respondistealgo no, Barbi? Ya hemoshablado de esto, tienes que empezar a defenderte —me dijopreocupado.
—Losé. Le dije que no podíasercierto porque mis ojos son verdes.—Elevé la mirada esperando su aprobación. En su momento me parecióalgobastantevaliente de decir, pero ahoracontándoselo a Lyle sesentíadébil.
Soltó una carcajada. Le mirésorprendida y confundida.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntéligeramentemolesta.
—¿Desde cuando tienes los ojos verdes? —Su boca seestiró en una sonrisa.
Le miré con la boca abierta.
—Pero, ¿qué dices? ¡Si los tengo verdes! ¡Mírame! —Estábamossentados en el césped y apoyados en untronco, así que me giré y me puse en frentesuyo. Nuestrasrodillassetocaban —. ¡Mira!
Acerqué mi cara a la suya, asíélpodríacomprobar que efectivamente mis ojos eran verdes. Susojosmarrones me estudiaron con tranquilidad, y me puseincómodabajo su escrutinio. Incluso me sonrojé, pero no pensaba dar marchaatrás hasta que afirmara que los tenía verdes.