Parte 26 Entrenamiento

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W- Está durmiendo, se acaba de quedar frito.

F- Eso es raro, él no duerme a estas horas...más bien, ¿quién lo hace? A penas son las 12 de la mañana.

W- ¿¡Ya!?

F- Sí, ¿por qué?

W- No...sólo que el tiempo se ha pasado en un abrir y cerrar de ojos.

Los dos nos giramos a la vez cuando oímos la puerta de la cocina siendo abierta.

S- ¿Frank? ¿Qué haces aquí?

F- ¿Cómo esperabas que no viniese cuando me dijiste que estaba todo bien después de que él estuviese llorando?

W- Ah, ahora está bien, no tienes que preocuparte.

F-...Dices que no me preocupe...¿pero que es esto?

Dijo a la vez que cogía mi muñeca con fuerza.

W- ¡Ah! Suelta...

S- ¡Eh! Déjale en...

Frank me soltó y con rapidez le pegó a Samuel un puñetazo en el estómago.

F- ¿Qué coño le hiciste?

W- ¡Espera!

Cogí el brazo de Frank y tiré de él hasta que acabó en el suelo, ni siquiera me dio tiempo a respirar tranquilo cuando tuve que parar a Samuel para que no se abalanzase sobre Frank.

W- ¡Parad ya! ¡Los dos!

F- ¡No me jodas! Ahora mismo te vienes conmigo, no te voy a dejar solo cuando está así de violento.

Dijo a la vez que se levantaba y me empujaba por la espalda.

W- Ya te dije que lo habíamos arreglado. ¡No te preocupes, en serio!

F-...Ya sabrás lo que haces.

Se apartó de mí y con la expresión más seria con la que le había visto hasta la fecha salió de la casa dando un portazo.

W-...

S- No te preocupes, hablaré con él.

W- Me siento mal, no tenía que haberle llamado.

S- Estabas asustado, por mi culpa. No le des tantas vueltas.

W- Oye, ¿cómo...cómo vamos a hacerlo?

S- ¿Hacerlo?

W- Ya me entiendes...lo de, lo de...ser el omega para ese hombre.

S-...No te preocupes. Aún falta...

W- Falta una semana, y mi celo empieza en dos días, eso sólo nos deja con cuatro días para planearlo todo.

Suspiró y haciendo un movimiento de cabeza me indicó que le siguiera. Pensé que íbamos a hablar a la habitación, pero en vez de eso fuimos por un pasillo que sólo había recorrido una vez.

Me paré en seco y retrocedí unos pasos.

W- Me...¿me estás llevando a esa sala?

S- Tranquilo, esta vez no será así. Te lo prometo. 

W-...Está bien.

Seguimos hasta llegar a la última puerta que había y entramos. Era roja y negra, muy lúgubre, pero a la vez daba la sensación de lujo. Retrocedí hasta el umbral de la puerta cuando vi el sofá. El sofá donde una veintena de personas me habían tocado.

W- No quiero estar aquí.

S- Cierra la puerta.

W-...

Un omega diferenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora