Capítulo 3

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No te le acerques

El receso había iniciado y como estaba planeado yo salí del aula primero. Estaba esperando en el lugar de encuentro. Una parte de mí se sentía alegre, pero aun no descifraba el por qué. Supuse que tal vez era porque Evans se estaba convirtiendo en un "amigo"; no le di muchas vueltas al asunto, así que aguardé por su llegada.

Escuché que alguien se acercaba y sin mirar siquiera dije —Que bueno que llegas, pensé que no vendrías y... —vi sus pies, y levantando la mirada me di cuenta de que no era Evans el que estaba en frente de mí, era una chica que no conocía —¿Quién eres? —Pregunté.

—Lo mismo me pregunto ¿Quién eres para ser tan amiga de Evans? —Me dijo en tono molesto.

—¿Por qué debería contestarte? No te conozco y me pides explicaciones, se un poco más educada si quieres preguntarme algo —Me levanté hasta quedar en frente de ella.

Aquella chica era mucho más alta que yo, porque todavía me llevaba algunos buenos centímetros, pero aun así eso no me importó, nadie tenía permitido hablarme de forma altanera.

—Mira chiquita... —Sonrió irónicamente —Es mejor que no intentes nada con él, porque te aseguro que no te lo permitiré. Él es mío.

—No me interesa de quien sea, yo no tengo porque obedecer tus órdenes —arremetí contra su oscura mirada.

—Te faltan años de belleza para salir con Evans, y como consejo no te enamores él, porque su corazón me pertenece —Me dijo mientras se tocaba su tan cuidado cabello.

—¡Lissa! ¡No molestes a Dana!—Escuché una voz muy conocida.

—¿Evans que estás haciendo aquí? —Preguntó la tal Lissa.

Él caminó hasta quedar a mi lado-No puedes entender que nunca saldré contigo —Evans posó su brazo sobre mi hombro acercándome hacia a él —Tienes totalmente prohibido acercarte a ella. Así que te puedes ir —Vi como el rostro de Evans tomaba una expresión un poco abrumadora.

Ella me fulminó con la mirada y se alejó sin decir ni una sola palabra. Yo aún sentía un peso sobre mí y fue entonces cuando asimilé lo que estaba pasando en esos momentos —Puedes apartar tu brazo. Pesa mucho y es incómodo —Le hablé con un leve sonrojo.

—Lo siento, me dejé llevar —Se apartó rápidamente —Si Lissa se te vuelve a acercar de esa forma, por favor no dudes en llamarme —Sentí una preocupación, pero solo me limité a contestar —Está bien.

Sus cejas dejaron de estar fruncidas y extendió su mano —Te traje lo prometido, pero no te lo acabes todo, déjame un pedazo.

Moví mi cabello castaño hacia atrás — ¿Qué insinúas? —Dije.

—Haces lindas expresiones cuando te enojas —Comentó en tono divertido.

Me senté de nuevo bajo el árbol y Evans me siguió. Compartimos nuestros alimentos y estuvimos allí por un buen rato hasta que sonó la campana, anunciando que el recreo había finalizado.

Por segunda vez en el día ingresamos juntos al aula. Lissa quien nos había estado vigilando, y a quien recién noto su presencia, me lanzaba miradas asesinas mientras su mano arrugaba un papel, en señal de que en cualquier momento me dejaría igual o peor que aquel objeto.

Evans se dio cuenta de la tensión y desmarañó mi cabello, yo empujé su mano e iba a decir algo, pero la profesora de química entró.

—Jóvenes saquen sus textos y abran la página 10. Hoy trataremos sobre los elementos de la tabla periódica y su peso atómico —Explicó la maestra.

La materia era complicada, pero gracias a las enseñanzas de los diferentes colegios en los que estuve, puedo decir que pasaré el semestre.

Fue así, como después de otras dos horas aburridas de historia se dio por concluido la jornada estudiantil. Y en mi intento por escapar sola, mis planes nuevamente fueron destruidos.

—Te estaba esperando ¿pensabas escapar? —Me interrogó mi casi "amigo".

Quería ser grosera con él, pero una parte de mí se negaba a cumplir mis expectativas —No, solo seguía mi camino sin esperar a nadie, es más te recuerdo que me gusta andar sola.

Él se llevó una mano a su frente y moviéndola en forma de negación-Quien no te conoce diría que es verdad —Me quitó la moleta de mi hombro —Se ve muy pesada, así que mejor la cargo yo.

"tú no me conoces" razoné—No sabes nada —Se me escapó esto último.

—¿Dijiste algo? —Pregunté.

—No dije nada ¿Nos marchamos? —Y sin dejarlo continuar, lo empujé fuera del colegio.

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