Hola mis amados lectores solo me dedico actualmente a la venta de postres (ya saben los cocino y vendo) Y siempre ando ocupada XD Es divertido ver que muchos dicen que soy nini pero aun así mis días son ajetreados. Cumplí años hace poco (el domingo 18) Así que deberé rifármela porque este capítulo me lo dedico a mí misma XD como autoregalo.
Como siempre los invito a leer mis demás trabajos, y a comentar siendo respetuosos.
Disfrútenlo
YYY
Capítulo 11. El don
Karamatsu Matsuno siempre anhelo tener lazos poderosos.
En su vida las relaciones personales parecían no ser precisamente su fuerte, seguía sin comprender que es lo que hacía mal para que la gente se terminara alejando o por el contrario, hiciera lo que hiciera, jamás era considerado.
Cuando tuvo esas relaciones efímeras Karamatsu era siempre el idiota que malinterpretaba las señales. Siempre creyó que la atracción era más allá del físico y lo sexual, intentando un cortejo más real, pero la pareja en cuestión jamás estuvo interesada en que eso fuera un noviazgo.
No lo tomaban en serio para ser el novio de alguien.
Tal vez era algo en él.
Incluso sus padres nunca habían demostrado tenerle aprecio. Siempre ocupados. Siempre estrictos. Jamás cumplía las expectativas. Nunca fue el hijo que ellos hubieran deseado que fuera. Siempre los decepcionó. Si era bueno en la música: no contaba como un verdadero talento sin mencionar que si no era en música clásica no era digno de tocarse. Si había obtenido una nota muy alta, siempre habría otro niño que lo hubiera hecho mejor. Si era atractivo, había personas más atractivas y aún más carismáticas.
Suponía que por eso no tenía pareja, porque como sus mismos padres decían: él era "demasiado común".
Aunque Osomatsu siempre pensó todo lo contrario. Cuando se hicieron amigos, hace ya veinte años atrás el de rojo pensó que Kara era habilidoso y una persona como pocas. Siempre criticándolo, burlándose de él y aun así lo considera una persona demasiado valiosa. Con "tantas dolorosas virtudes que es difícil de enumerarlas" cierto es que por mucho que le incomodara un poco admitirlo en un principio él no había tenido una buena primera impresión de Oso, a la fecha seguía creyendo que su primera impresión fue acertada. Pero que el de rojo valía la pena y por eso seguían siendo tan amigos.
Si bien Oso era de sus lazos más fuertes, antes de él hubo un par más. Le dolía sobre manera hablar en tiempo pasado sobre dichos lazos, pero las circunstancias del destino a veces no son muy justas.
Algo que jamás olvidara fue la primera vez que viajó a Japón para conocer a su abuelo materno. Si bien sus padres eran japoneses llevaban años viviendo en Francia. Por eso cuando tenía cinco años y medio, sus padres hicieron el largo viaje en las vacaciones de invierno.
Así pues el dulce niño de ojos azules iba emocionado por conocer a su abuelito. De quien su madre hablaba muy poco y mantenía también, muy poco contacto. Era un misterio. Un misterio muy llamativo. Se preguntaba qué tipo de persona era la que había criado a alguien como su madre. Una mujer hermosa como pocas, frívola, fría, con mirada dura e indiferencia constante. Su madre era de las mujeres que la maternidad más que ser de su agrado le incomodaba. De esas féminas que carecen de instinto maternal. Ahora en su adultez comprende que si su madre le había dado la vida era por presiones de su padre y que ella se había resignado a aceptar. Sin embargo el pequeño de cinco años lo atribuía a que su "mami" no era particularmente feliz y que como ella siempre afirmaba, se aburría sobre manera.
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âme passionnée
RomanceIchimatsu es un estudiante de literatura que pese a ser talentoso ha perdido la inspiración. En una tarde lluviosa termina en una cafetería donde conoce a Karamatsu; un francés que es igual al café que prepara: caliente, profundo, dulce y fuerte. El...
