Capitulo 52

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Hola mis amados lectores este capítulo será intenso, mucho. Ufff inicia la recta final.

Como siempre los invito a leer mis demás trabajos y comentar siendo respetuosos.

Disfrútenlo

YYY

Capítulo 52. No gane, no perdí

Totty no era feliz.

Se esforzó como nunca en la vida para su último plan y este al final, se ha ido a pique. Cuando vio su oportunidad ese día, no solo emborracho a Ichi sino que además le drogo, maltrato algo el cuerpo ajeno para que se sintiera adolorido en la mañana (y porque no admitirlo, se sintió genial agredirlo), y se durmió desnudo a su lado para que cuando despertara pensara que había sucedido lo peor.

Jamás olvidaría lo maravillosa que lucía la expresión de la gata esa en la mañana. Estaba más roto que otra cosa, pudo escuchar a leguas el sonido que hizo su corazón y cordura al fraccionarse en millones de pedazos. Estuvo glorioso sobre todo con esa cereza del pastel de llorar para que sufriera de una culpa aun peor. Cuando lo vio salir a toda prisa, fue perversamente consiente de que por fin, esa odiosa relación dejaría de ser una interferencia para él.

Supo que todo fue viento en popa porque Ichimatsu volvió a hundirse por tres gloriosos meses. Creyó que por fin, este sería el final de ese molesto gato. Inclusive tuvo la mejor sesión de sexo de celebración con Atsushi. Una gloriosa semana no fue su enemigo y eso fue la clara señal de que estaba peor, su placer fue tal cuando se enteró -por medio de las chismosas amigas de Ichiko- que su idiota se había ido de viaje indefinido a cumplir su sueño de ser cantante.

Con esto sintió la autorrealización colarse por sus poros, pero la sensación vino tan pronto como se fue, cuando la maldita cucaracha emo comenzó a recurarse lentamente. Ichimatsu había perdido al amor de su vida, a sus amigos pero seguía en pie. Ese maldito sí que debía ser un gato o algo, porque tenía tantas vidas como uno. Hizo su mejor maldito plan hasta la fecha y el cabrón se comenzó a recuperar. Lo hizo poco a poquito, porque al principio era tan miserable que era placentero verlo sufrir.

Más, conforme avanzaron los meses, en vez de empeorar o algo, se veía normal. No era precisamente feliz pero se veía mejorado. Incluso parecía que estuviera tratando de ser maduro con el tema e intento ser aún mejor persona, poco a poco. Lo que significó que comenzó a interactuar de verdad con los de su alrededor aunque sea ligeramente. Lo que para colmo, está logrando pues se había ganado la simpatía de varios. Lo que era peor aún era que estaba trabajando extra duro pues ya iban a graduarse y quería hacerlo de forma sobresaliente, no ha perdido su toque, sigue siendo genial y no ha perdido su inspiración. Quiere hacer sentir orgullosas a las personas que lo apoyaron desde el principio. Totty lo vio resurgir de las cenizas más fuerte que nunca.

¿Cómo putas es que estaban a punto de acabar esta mierda y jamás pudo joderlo como era debido?

Furioso, se fue ese día como siempre, a ver a su Atsushi. Lo más probable es que lo mimaría y le des estresaría comprándole algunas cosas luego, con una sesión muy ardiente de sexo. Llega a su destino y a la misma hora, el atractivo hombre ya está ahí, esperándolo. Le sonríe de la forma más sugerente que puede cuando lo ve y el otro no puede evitar sentir que se le erizan todos los vellos del cuerpo. Corresponde la sonrisa y se sienta enfrente de su amado, quien ni corto ni perezoso manda a pedirle el trago que sabe que le gusta.

─Hoy tardaste más de lo acostumbrado. Comencé a creer que no llegarías.

Mientras dice eso, le acaricia con cuidado la mano por sobre la mesa.

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