CAPITULO VEINTICUATRO

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Antes que nada, quiero pedir una disculpa por tardar tanto tiempo en publicar, pero las cosas no han estado nada fáciles para mi estos meses, familiarmente estoy pasando algo complicado y en mi contexto social, después del terremoto que azoto a mi ciudad todo ha sido complicado, (no duermo por los nervios que aun los tengo de punta) sin más espero les guste este capitulo. 

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He pasado cerca de dos días sola en esta habitación, amablemente las enfermeras han respetado mis silencios, y mi poca disponibilidad para recibir visitas, la única persona que me ha visto en estos días ha sido Niko, ella solo me miro de reojo y me deje un cuaderno de pasta dura morado con detalles blancos, una caja de plumas negras, rojas y azules, además de una caja de colores y lápices de diferentes grosores para dibujo, me sorprendí al darme cuenta que en el cuaderno en la primera hoja había una fotografía de nosotras tres juntas, las de tercero, las mayores, y una note con su peculiar letra; "Seguimos esperándote pese a lo necesita que puedas cargar, no estás sola" sonreí por su recado y abrace fuertemente contra mi pecho ese detalle, sería otro tesoro para mí, los obsequios dados con amor y sinceridad eran muy pocos pero los guardaba con mucho amor y algo mucho de tristeza por mí pasado.

- Señorita Tojo, pasado mañana por fin podremos intervenirla de manera correcta para poder continuar con su recuperación de manera exitosa, afortunadamente la herida que tiene en su pierna esta sanando de manera correcta, no tan rápido como desearíamos, pero está mucho mejor de lo que esperamos. Esta noche la transferiremos por fin a su habitación, ya que necesitamos que su reposo sea muy bueno y tranquilo, por efectos del medicamento usted no sentirá el traslado así que no se preocupe, le informamos para que al despertar no se asuste.

Solo asentí, me sentía muy conflictuada, tengo la sensación de que si alguna palabra sale de mi boca en este momento me soltaría a llorar y es algo que no quiero bajo ningún motivo. El doctor simplemente salió de la habitación no antes de dedicarme una mirada preocupada, creo que no es muy común que una persona permanezca en un estado de mutismo por voluntad propia y menos por tanto tiempo, cerré los ojos de nuevo mientras intentaba mantener la calma.

- ¿Necesita que le saque punta de nuevo a sus materiales señorita? – me pregunto la enfermera que recogió los utensilios de mi comida, la cual una vez más regrese casi intacta, el medico ya me había regañado, pero ante mi mutismo, opto por nutrirme mediante el suero que me dosificaba de manera regular el anestésico que me permitía no morir de dolor.

Cerré los ojos y me deje llevar por mis pesadillas de nuevo, desde que había entrado a este lugar, mi pasado se volvía a repetir entre sueños, aquel que no he tocado con ninguna de mis amigas, comprendo perfectamente el dolor de Honoka porque ha sido mi dolor durante muchos años, aun así, es impensable y muy doloroso el si quiera pensar en él. Mis padres nunca me han amado y jamás me van a amar de eso estoy segura, crecí a lo salvaje ya que mis ellos nunca vieron por mi salud, ni educación y menos por mis valores, afortunadamente el cambiar tanto de ciudad y el vivir en este mutismo me ayudo a ver qué era lo correcto y lo incorrecto en incontables ocasiones, ya fuera por obligación o que mis abuelos tanto paternos y maternos los obligaban les agradezco que me permitieran entrar a la escuela.

Mis sueños de manera constante se revolvían con mi realidad actual, Elichi mirándome de esa manera tan dolida y llena de odio, tan llena de resentimiento, soñaba mucho con un bebe, el cual me decía te amo para posteriormente transformar su mirada en odio, eran los ojos de mi padre llenos de ese desprecio que me regalaba al golpearme sin descanso, eran los de mi madre, cuando de niña le rogaba que me alimentara pero simplemente me veía con burla y me arrojaba una botella de agua y unas frituras de vez en cuando, a veces cuando los abuelos nos visitaban era hermoso para mí el que llegaran porque ese día podía sentarme a la mesa, y comer todo lo que podía para tener energía por unos días, tenía mucha hambre, de verdad que moría de hambre y aunque ellos pelearan en la mesa, yo no dejaba de comer, ya que no sabía cuál sería la próxima visita y menos si podría llegar viva a ella.

Love Live School Idol Project: Un aplauso para el amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora