[Confianza]

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Ella sonrió, sin poder evitarlo, observando los ojos de él abrirse por primera vez en el día, despertando luego de largas y relajantes horas de sueño. Lo primero que se encontró él al despertar fue, obviamente, el rostro de ella a pulgadas del suyo, y una sonrisa de oreja a oreja se esbozó en sus labios, achinando sus ojos y haciendo a su novia reír en voz baja.

—Esta es una muy linda manera de empezar el día—habló él, su voz sonando algo rasposa a causa del sueño, causando que ella se ruborizara y ocultara su rostro en su pecho.

Lo sintió y escuchó reír, y alzó la cabeza, oportunidad que Liam al instante aprovechó para tomar el rostro de ella entre sus manos y darle un rápido beso en los labios. Rápido, porque sin quererlo, ella se apartó, con su ceño ligeramente fruncido.

—Auch—se quejó, acariciando su mejilla—, tu barba de náufrago pincha, cariño.

Liam hizo un leve puchero, pasando una mano por su barba de semanas.

— ¿No te gusta? —le preguntó, alzando sus cejas.

—Te amo, pero no, no me gusta, lo siento—confesó ella, besando la punta de su nariz.

Él se quedó mirándola unos segundos, hasta que suspiró, removió las sabanas de su cuerpo, y salió de la cama, para dirigirse directamente al baño en su habitación. Confundida, Janet se quedó mirando por donde él se había ido, hasta que él pidió que fuera hasta allí. Cuando llegó a la puerta, se encontró con él sentado en el borde de la bañadera, sosteniendo una cosa en cada mano. Crema de afeitar, y rasuradora, las cuales extendía a ella.

— ¿Quieres que haga lo que creo que quieres que haga o…?

—Sip—respondió él, sonriente.

El rostro de ella reflejó una expresión de miedo, mucho miedo, mientras que se acercaba y se sentaba a su lado.

—Liam, no creo que sea lo mejor… ¿Qué tal si te lastimo o algo? —le preguntó, preocupada, a lo que el castaño negó con su cabeza.

—Jo, no importa, además, sé que lo harás bien. Vamos, ¿por favor? —le pidió, haciendo algo que sabía que era la mayor debilidad de ella, sonriendo tanto que sus hoyuelos se marcaban al extremo.

Quiso decir que no a causa del miedo, pero no pudo, no cual él hacia eso, así que bufó, y entrecerró sus ojos.

—No es justo, sabes que no puedo contra ti cuando haces eso, Payne—le acusó, tocando su hoyuelo izquierdo con su dedo índice.

—Lo siento amor, ahora, ¡menos charla y más acción! — exclamó, dejando a manos en las manos de ella los objetos.

Lo había visto afeitarse varias veces antes, así que sacó la tapa de la crema, y se echó un poco en la mano, sonriendo ante lo suave que esta era, y a su suave olor a menta. La paso por toda su mandíbula, y mejillas, riendo por la extraña sensación que causaba en su mano. Liam pasó un dedo por su mandíbula, llenándolo de crema, para luego tocar la nariz de ella.

—Liam…—se quejó ella, aunque sonriendo, alargando la última vocal en su nombre.

Él volvió a besar rápidamente sus labios, haciéndola callar, y sonreír aún más. Ella continuó esparciendo la crema por su rostro, y él continuó dibujando en el rostro de ella. Luego, se puso de pie, e hizo que Jo hiciera lo mismo, y se miraron en el espejo. Ella se rio al ver las dos líneas en sus mejillas y el punto blanco que él había hecho, como si fuera un gatito. Iba a quitárselo, pero decidió no hacerlo, puesto que era un adorable gesto de Liam.

— ¿Te gusta mi obra maestra? —bromeó él, lavando sus manos junto a ella.

—Me encanta—fue lo que ella dijo, antes de abrazar su torso.

[Jiam♥]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora