A media mañana Eric entró en la casa acompañado por su hermano con la excusa de tomar algo fresco. Al no encontrar a Bella en la sala ni en la cocina se dirigió al despacho, seguro estaba trabajando. Cuando entro, se encontró todo como lo había dejado con su hermano la noche anterior. Volvió a la cocina a buscar a Jovita.
-Y Bella?
-La chiquilla aun no bajo, señor.
-No?
-No, no quería molestarla, como ayer se sentia mal...
-Estaba muy mal? Pense que solo era cansancio.
Leo vio la preocupación dibujada en el rostro de su hermano y quiso tranquilizarlo.
-Tranquilo, Eric. Sube y asegúrate de que este bien. Yo te espero aqui.
Sin mas palabras, Eric subió de dos en dos los escalones hasta la planta alta. Llamo a la segunda puerta con los nudillos pero nadie respondió. Asustado, abrió la puerta despacio. Cuando estuvo adentro pudo distinguirla, hecha una bolita, en el centro de la cama. Se acercó despacio, y cuando sus rodillas tocaron la cama pudo notar que ella temblaba. Otra pesadilla?
-Bella?
Tomo su brazo para girarla y despertarla y se dio cuenta que estaba empapada. Se había bañado y vuelto a acostar? Acaricio su cabello y siguió llamándola. Entonces se dió cuenta. No estaba soñando. Estaba delirando. Y estaba ardiendo. No se dio cuenta en que momento empezo a temblar, ni en qué momento llamó a su hermano a gritos, que subió a la planta alta en segundos.
-Que paso, Eric?!
-No se... no se. Tiene fiebre. Mucha. Muy alta. Está ardiendo Leo!
-Tranquilo. Voy a llamar a Jovita. Ella sabrá que hacer- pero su hermano no lo escuchaba. Se había sentado en la cabecera de la casa y abrazaba con fuerza a su secretaria, dedicándole palabras tranquilizadoras y depositando besos en su coronilla.
Jovita subió minutos después con una palangana con agua fria y varios trapos limpios.
-Leo, ve llamando al médico. Rápido!
Se acercó al desesperado hombre que apretaba a la muchacha contra su pecho y trato de separarlo, pero ante la rotunda negativa de este, hizo lo que pudo y como pudo. Le paso un trapo húmedo por la cara y la nuca, pero nada pudo hacer con el resto del cuerpo que estaba aprisionado en los brazos del vaquero.
Leo esperó en la puerta de la casa a que llegara el doctor y aprovechó para hacer una llamada.
-Hola?
-Mamá!
-Oh! Hola, cariño! Que tal estás?
-Yo estoy bien...
-Le pasó algo a Eric?
-No, mamá. Él está bien. Es esa chica... Isabella.
-Qué pasa con la chica? ya lo dejó? Eric se recuperará, cariño. No te preocupes.
-No, mamá. No lo dejó. Todavía no empezaron siquiera. Es que... creo que esta vez va enserio- dijo en un suspiro.
-Qué quieres decir con que va enserio?
-Que creo que Eric realmente esta enamorado esta vez.
-Y ella?
-Ella? No lo se... hay muchos problemas atrás, la chica tiene algún tipo de trauma. Eric no sabe bien por que. De todas maneras no pase tanto tiempo con ella. Ahora mismo estoy esperando que llegue el médico, está volando de fiebre.
-Eric!?
-No, mamá!... Isabella!
-Oh! que le sucedió?
-Aún no lo sabemos. Pero Eric está como loco. Tendrías que verlo. No lo reconocerías.
-Crees que deberíamos ir?
-Todavía no. Deja que se mejore y vea como van las cosas. Por el momento todos hablan maravillas de ella.
-Eso es bueno, no?
-Si. Si es realmente así.
-De acuerdo cariño, estaré esperando tu llamada.
El doctor llegó veinte minutos después, y desde afuera escucho los gritos iracundos de Eric exigiendo que se apresure. Cuando entro en la habitación, el vaquero aún abrazaba a la joven.
-Qué tiene?
-Tengo que revisarla primero, señor Campbell.
El médico puso un termómetro bajo el brazo de Isabella, y aproximadamente tres o cuatro minutos después se oía el pitido indicador de finalizado.
-Mmmm.... Tiene alguna herida?
-No. No que yo sepa.... Que pasa?
-Es raro que una infección común, como faringitis, o bronquitis, provoque una fiebre por encima de los 40 grados. Estas temperaturas son más comunes cuando hay una herida infectada. Voy a tener que buscar esa herida.
Lentamente el doctor corrió las sábanas que cubrían a Bella y comenzando por los brazos comenzó a estudiarla con cuidado bajo la intensa mirada de Eric, que no había parado de temblar en ningún momento.
Cuando termino con el torso, examinó las piernas. Eric había sujetado la mano de la joven y la tenía contra su boca, depositando suaves besos.
-Bingo- dijo el doctor.
-Que?-pregunto Eric.
-Tiene una herida, por lo visto profunda, infectada.
Eric miró a Jovita, preguntando con los ojos si sabia algo de aquello.
-Ayer entro a gallinero.
-Y que hacia en el gallinero?
-Juntaba huevos. Las gallinas estaban alteradas y ella se asusto. Es el único momento en el que se me ocurre que puede haberse lastimado.-No agrego la sospecha de que su esposo tuviera algo que ver con el accidente de la chica. Con los nervios que tenía en ese momento, era capaz de salir con la escopeta a buscar responsables.
-Y por que juntaba huevos?
-Ella se ofreció, señor.
-Esta bien. Se pondrá bien doctor?- dijo centrándose en el hombre que en ese momento se colocaba un par de guantes.
-Espero que si. Cuando fue su ultima vacuna contra el tétanos?
-No lo se. Trabaja para mi hace un par de meses. Pero no se me ocurrió preguntarle sobre las vacunas.
-De acuerdo, vamos a hacer lo siguiente- la calma de ese hombre lo alteraba.- pueden facilitarme agua y toallas limpias, por favor?...ah! Y un pedazo de jabón neutro. Sin usar.
-Por supuesto, ya me pongo con eso- dijo Jovita saliendo de la habitación.
-Voy a limpiar la herida, asi podre ver la gravedad de la misma. La desinfectaré y la vendaré.
-Bien- dijo Eric nervioso.
-Voy a administrar un antibiótico, y si está de acuerdo, creo que lo mejor sería poner un refuerzo de la vacuna. Si?
-Por supuesto. Lo que considere mejor, doctor Blair.
Después de terminar su trabajo, el doctor se retiro, y Eric no se movió de al lado de Bella. Paso toda la tarde en una silla sujetando su mano. Esperando que despierte.
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Y que le guste el rancho
RomanceEric Campbell, un apuesto ranchero, lleva años buscando a la mujer ideal. Ésta debe ser hermosa, carismática, humilde, amable, y por supuesto, debe gustarle vivir en el rancho. Isabella Jacobs es, efectivamente, hermosa, amable, humilde y tal vez u...
