-Oh! Mis amores! Volvieron temprano! Isabella dijo que tardarían un par de horas más en volver.
-Por lo general no volvemos tan temprano.- dijo dandole un beso primero a su madre y luego a su hermana, cuando llegó el turno de la secretaria, vio pánico en sus ojos, no quería que la bese delante de su familia. Pero como su espalda tapaba su rostro, se acerco y se saco las ganas de probar sus labios una vez más.
-Isabella preparó unas galletas deliciosas para nosotras! Quieren probar?
-Ya las conozco- dijo Leo- prepara algo cada mañana. Es una excelente cocinera.
-Imagino que si, luego de probar estas galletas, no me cabe ninguna duda- dijo mirando con cariño a la muchacha.
Eric no comprendía la actitud de su madre, aunque agradecía que estuviera tratando amablemente a su amada.
-Y eso que no probaste el Lemon Pie!... Yo tampoco lo hice. Eric no me dejo. Pero tenía una pinta increible!
-De veras?! Debes tener a mi hermano a tus pies, si haces un Lemon Pie tan rico!- acotó Liz haciendo que nuevamente la joven se sonrojara.
-No creo que sea para tanto. Su hermano exagera- dijo mirando significativamente a Leo.
-No lo hace- salto Eric en su defensa.- es lo mas rico que probe en mi vida. De hecho, creo que podrias hacer otro... cuando todos se vayan. Asi no tengo la obligación de compartir.
-Eric Campbell! No es así como te eduque!
-Viste, mama? Así se comportó cuando llegué!
-Ya, dejen de pelear, van a asustar a Isabella y no va a cocinarles nada mas!
Esa noche cenaron pastas caseras que Bella preparo con un exquisito estofado de pollo. La familia se quedo maravillada con las dotes culinarias de la joven, que sonrió y agradeció cuando la halagaron. Eric estaba encantado con la buena relación que había hecho su familia con la secretaria. No había esperado un recibimiento agradable, mucho menos que la adoraran como parecían hacerlo.
-Y papa?
-Se quedó. Sus dos hijos en el rancho y no hay nadie que se haga cargo de los problemas en la ciudad. Tenía ganas de venir. Y tal vez lo haga el fin de semana.
-Van a quedarse hasta el fin de semana?
-Algun problema, hijo?
-No, es solo que estoy acostumbrado a estar solo todo el tiempo, y ahora la casa esta llena de gente.
-Gente no. Tu familia. No tienes a ningún extraño en casa para que hables así- aquello incomodo un poco a Bella. Ella no era familia, y tal vez le molestara su presencia.
-Perdon, mamá.
-Bella?- ella levanto la mirada que estaba fija en su plato desde aquel comentario de Eric, y miró a Liz.- mañana a la mañana voy a ir al pueblo, a visitar a una amiga, y tal vez a comprar algo de ropa, para el baile del fin de semana. Te gustaría acompañarme?
-Baile?
-Es este fin de semana? como te enteraste?
-Vi los carteles en el pueblo. Es que no sales de este lugar, Eric?
-Tengo cosas mas importantes que hacer- masculló irritado consigo mismo. En el tiempo que llevaba allí, no había llevado a Bella a conocer el pueblo.
Bella pensó que sería una buena oportunidad para ver departamentos, por si al final decidía quedarse.
-Me gustaria mucho, gracias.- entonces miro a Eric.- tendre todo listo a la mañana temprano. Lo prometo.
-No te preocupes por eso- puso una mano sobre la suya- no hay trabajo atrasado desde que estas aquí, asique ve tranquila, si no llegas no hay problema. He tenido los papeles en peor estado.
-Eso es verdad- agregó Leo.
-No se hable más! Mañana nos vamos de compras!
Terminaron de comer y se fueron cada uno a su habitación. Eric se quedó ese día sin su beso de las buenas noches. Se había hecho una rutina, amaba esa rutina. La besaba a la mañana temprano, cuando se levantaban, luego antes de salir a trabajar. Cuando volvía le daba otro beso, y el último, el de las buenas noches. Le gustaría besarla mas seguido, pero no podía apresurar las cosas. Siempre eran besos castos y cortos, pero hermosos, que los conectaban de una manera especial.
***
A la mañana siguiente, como siempre, Bella se levantó a hacer el desayuno. Como siempre, Eric entro a la cocina para ayudarla a llevar todo al comedor, pero antes de hacerlo la tomo de la cintura y beso sus labios, despacio primero, para ir subiendo la intensidad del beso. La apretó contra su cuerpo y acarició su espalda. Bella había subido los brazos a su cuello, y ya no quería soltarlo. Por fin se separaron.
-Buenos días, señor Campbell.
-Buenos días, señorita Jacobs. Este fue doble. Anoche me fui sin mi beso de las buenas noches.- dijo, y beso su pequeña nariz.
Bella solo sonrió, llevaron todo al comedor y esperaron a que Leo bajara para empezar a desayunar. Luego, como cada mañana, Leo salió primero por la puerta, y Eric se quedó para despedirse de su amada. La besó suavemente y acarició su mejilla.
-Te veo mas tarde. Pasalo bien en el pueblo. Si quieres comprar cualquier cosa, cargalo a la cuenta del rancho, de acuerdo?
-No será necesario. Tengo dinero.
-Lo se. Solo hazlo y después arreglamos cuentas, de acuerdo?
-Bien- dijo para que dejara el tema, pero no lo haría. Nunca nadie le había comprado nada, y no lo haría su jefe.
Bella ordenó la cocina y se fue a hacer su trabajo. El primer día que había pasado allí el despacho del señor Campbell era un caos total, papeles por todos lados y todo desordenado. Parecía que ese hombre quería hacer todo al mismo tiempo, pero que al final no hacía nada. Ahora todo estaba ordenado, y era mucho más fácil trabajar. Imprimía, juntaba, abrochaba y archivaba. y en sólo un par de horas, estaba libre.
Cuando la hermana de Eric bajó a desayunar, Bella ya estaba terminando de ordenar todo.
Cuando entró al comedor, madre e hija estaban desayunando.
-Buenos días, Isabella.
-Buenos días, señora Campbell. Señorita Campbell.- saludo a ambas con una inclinación de cabeza.
-No vas a decirme señorita Campbell! dime Liz!
-No creo que sea correcto.
-Por supuesto que lo es!-exclamó la madre- y a mi vas a llamarme Elisa. Y no se hable más.
-Bien... pueden llamarme Bella, así me dicen.-Eric era el único que la llamaba así, y su familia, por lo que hacía mucho tiempo que escuchaba su apodo, hasta que empezó a trabajar con ese hombre que había terminado por robarle el corazón.
-Oh! querida! me encanta Bella! Así voy a llamarte.
Eric había dejado instrucciones escritas a su hermana sobre las compras. Debía comprar todo lo que viera que a Isabella le gustara, y cargarlo a la cuenta del rancho. El ranchero sabía que su secretaria solo había cedido para terminar con el tema, pero que no iba a comprar nada a su cuenta, asique se decidió por el plan B, hablar con su hermana. Como estaba durmiendo le dejo una nota en su mesita de luz, indicándole lo que debía hacer.
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Y que le guste el rancho
RomanceEric Campbell, un apuesto ranchero, lleva años buscando a la mujer ideal. Ésta debe ser hermosa, carismática, humilde, amable, y por supuesto, debe gustarle vivir en el rancho. Isabella Jacobs es, efectivamente, hermosa, amable, humilde y tal vez u...
