-Esta bestia vino a ayudarlo- dijo malhumorada.
-Mande a Bill por más hombres. Él sólo no pudo, que te hace pensar que tú podrás?
-Soy mujer.
-Ja! y eso?
-Uso la cabeza, no la fuerza.- pasó la cuerda por debajo del árbol y le hizo un fuerte nudo, luego miró al caballo- Muy bien, Libertad, cuando yo te diga, tiras, de acuerdo?- El animal movió la cabeza y aceptó la cuerda que Bella metía en su boca.
Eric no podía creer lo que veía, ese demonio parecía un perro entrenado, y él no había logrado subirse a su lomo sin que lo hiciera volar por los aires. Lo miró detenidamente y se dió cuenta de que no llevaba montura. Bella lo había montado a crina limpia? Y ahora le daba instrucciones a las que el potro respondía con la cabeza? Estaba muerto o soñando? Seguro que el árbol había caído sobre su pierna y no sobre su cabeza? Un grito lo sacó de sus pensamiento y le comprobó que no estaba ni muerto, ni soñando.
-Ahora, Libertad!- El caballo caminó lentamente hacia atrás, haciendo que el árbol saliera de encima de su pierna, Bella lo tomó de las axilas y lo corrió de lugar.- Déjalo caer!- El caballo abrió la boca y soltó la cuerda, haciendo que el árbol volviera a su lugar.
Eric estaba atónito. Bella se acercó y le revisó la pierna.
-Está rota?
-No... No creo. Aunque no la siento.
-La ambulancia debe estar en camino.
-Y cómo se supone que lleguemos? Vamos a esperar a que vengan los demás, Bella. No puedo caminar, y no podré subir al caballo con la pierna así.
En ese momento, y como para contradecirlo, Libertad volvió a agacharse para que lo montara.
-Yo puedo ir de costado, para no tocarle la pierna- dijo ella como si tal cosa.
-NO VOY A SUBIRME A ESA COSA!
-NO ES UNA COSA!
-NOS VA A TIRAR!
-NO LO HARÁ! Lo ayudó, y ahora se agacha para que lo monte, que más quiere del pobre animal?
Eric se acercó despacio, ayudado por Bella, esperando que de repente se parara y le diera una patada, pero eso no pasó, una vez arriba, Bella se sentó delante de él con las piernas cayendo por la izquierda, para no dañar la derecha de Eric, que era la herida. Cuando Libertad se puso de pie, el ranchero la tomó de la cintura para que no se cayera y lentamente, comenzaron el viaje de vuelta. Después de un largo silencio, Eric quiso cortar con la tensión del ambiente.
-Le pusiste nombre.
-Lo siento- respondió agachando la cabeza.
-No te disculpes, me gusta. Le queda.
No podía creer que iba encima de un caballo con Bella. Después de su negativa a aprender a montar, había creído que nunca tendría la dicha de juntar las dos cosas que más amaba, montar y tenerla en sus brazos. Y el hecho de que ella lo hiciera a crina limpia, con un potro que no habían logrado domar, le daba un nuevo sabor.
-Cómo lo hiciste?
-Qué cosa?
-Montar a esta bestia.
-No lo llame bestia. Se llama Libertad! Y le salvó la vida!
-Sólo una pierna. Pero cómo lo hiciste?
-Él se dejó... supongo que estamos conectados y sintió mi desesperación. Bill no quiso ayudarme a subir, así que él se agacho como lo hizo recién.
-Eres increíble, Bella. Sólo tú puedes hacer una cosa así.- le acarició la mejilla y ella giró la cara para mirarlo.
-No fue gran cosa. Usted monta a diario.
-Salvaste mi vida, Bella.
-Sólo su pierna- dijo usando sus palabras.
Eric rió y la besó, como pudo, en una posición tan incómoda y con un dolor que atravesaba toda su pierna. Un par de minutos después se encontraron con los hombres que iban a ayudarlo, todos se quedaron sorprendidos al ver al potro dejándose montar.
-Está bien?
-Sí- contestó mirando a Bella.
-La ambulancia está en camino.
-No creo que la necesite.
-Por supuesto que la necesita! Debe ir al hospital para que revisen que todo está bien con su pierna! No eché de paseo mis miedos para que usted decida que no quiere que lo revisen!
-Muy bien!- dijo elevando sus manos en modo de defensa.
-Bill... Creo que olvidé la cuerda en el árbol. Cree que puedan ir a buscarla?
-Claro señorita! No hay Problema!- algunos hombres se fueron con Bill, y otros se adelantaron cabalgando a la casa para avisar que todo se había solucionado.
Cuando llegaron a la casa, la ambulancia todavía no había llegado. Eric agarró de los brazos a Bella y la ayudó a bajar, luego él pasó la pierna por encima del lomo de Libertad y se dejó caer a un costado sobre la pierna buena, con ayuda de Bella, que lo sostenía por la cintura.
-Sabes? Generalmente es el hombre el que baja primero y ayuda a la dama tomándola de la cintura.
-Seguro que esos hombres no tienen una pierna herida.-en ese momento se escucharon las sirenas de la ambulancia que estaba cerca, Bella se percató del riesgo que había corrido Eric y comenzó a temblar.
-Seguro que no- dijo Eric abrazándola, y pudo sentir que temblaba. Supuso que había pasado luego de que la adrenalina abandonara su sistema.-Tranquila, todo esta bien. Ya no tiembles, cariño. Lo hiciste muy bien! Estoy orgulloso de tí!
Leo se acercó para ver como se encontraba su hermano, pero al ver la situación, optó por tomar las riendas de la mano de la joven y llevarse a Libertad a su cuadra. El resto de la familia lo había seguido, y llegó a su lado al mismo tiempo que se detenía la ambulancia.
Elisa tomó a Bella de los hombros y la separó de Eric.
-Tranquila, cariño. Ahora hay que dejar que lo atiendan, de acuerdo?- ella asintió con los ojos llenos de lágrimas y la mujer la abrazó.
-Alguien vendrá con él?- preguntó un paramédico. Eric ya estaba acostado en una camilla dentro del vehículo.
Elisa miró a Bella que aún temblaba.
-Yo iré. Bella, tu ve con Harry y los demás al hospital, intenta tranquilizarte, cariño. No le hará bien verte tan alterada.
Bella se dejó llevar hasta el auto del señor Campbell. Leo se subió adelante con su padre, y Liz la sentó junto a ella en el asiento trasero. En el camino, Bella iba mirando sus manos, llenas de ampollas, producidas por la fricción de las riendas. Liz la miró con cariño.
-Debes usar guantes, más aún cuando no estás acostumbrada.
-No importa. De todas maneras no creo que lo vuelva a hacer.
-No te gustó?
-Me encantó, pero sólo fui movida por la adrenalina. En condiciones normales no lograría hacerlo.
-Yo creo que fue algo mucho más fuerte que la adrenalina lo que te movió, querida- dijo Harrison.
Bella no respondió, sólo giró la cabeza y se puso a ver el trayecto por la ventanilla. Era verdad, la adrenalina había sido la excusa, la verdadera razón había sido otra. Lo que la había movido a hacer semejante locura había sido el amor, el más grande y puro amor.
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Y que le guste el rancho
RomanceEric Campbell, un apuesto ranchero, lleva años buscando a la mujer ideal. Ésta debe ser hermosa, carismática, humilde, amable, y por supuesto, debe gustarle vivir en el rancho. Isabella Jacobs es, efectivamente, hermosa, amable, humilde y tal vez u...
