A la mañana siguiente, cuando Eric se despertó, aún estaban en la misma posición. Sonrió cuando sintió la caricia de su cabello en el brazo que rodeaba sus hombros, cuando sintió la suave respiración que golpeaba su pecho y el cálido contacto de su mejilla.
Había escuchado que Leo se levantaba, su hermano no era para nada silencioso, así que decidió hacer lo propio. Dejó a Bella en la cama y acarició su mejilla. Quería besarla en los labios, pero no quiso despertarla, así que deposito un suave beso en su frente.
Bella se había despertado también con los ruidos, pero estaba tan a gusto que no había querido moverse. Se entristeció cuando Eric la dejo en la cama, pensando que iba a irse sin más, como si se sacara un peso de encima, pero cuando puso la mano en su mejilla y luego besó su frente, sintió un agradable calorcito en el pecho.
Cuando escuchó que entraba en su habitación, se levantó, como todas las mañanas, a preparar el desayuno.
Estaba sacando unas galletas del horno, cuando Eric entró a la cocina.
-Pero... QUÉ DEMONIOS CREES QUE ESTÁS HACIENDO?!-gritó. Bella se puso nerviosa, no le gustaba la violencia, ni los gritos.
-El...El desa-yuno
-Veo. Lo que no entiendo es porque estás levantada. Tienes que guardar reposo hasta que estés totalmente recuperada.-dijo bajando el tono al ver lo aterrada que estaba.
-Ya me siento mejor.- se odió por ser tan débil. Ese hombre le había demostrado más de una vez que jamás le haría daño. Entonces, por qué estaba tan asustada? Empujó al miedo bien hasta el fondo y se paró derecha. Se sentía mejor, y se iba quedar levantada.
-NO ME IMPORTA QUE TE SIENTAS MEJOR! MEJOR NO ES BIEN! VUELVE A LA CAMA!
-No.
-Vuelve a la cama, Isabella.
-USTED NO ES NADIE PARA OBLIGARME A PASAR TODO EL MALDITO DÍA POSTRADA EN UNA MALDITA CAMA!- Leo, que en ese momento entraba en la cocina, se sorprendió al escucharla hablar así. Parece que la dulce muchacha tenía su carácter después de todo.
-SOY TU JEFE!
-PERO NO MI DUEÑO!
-Isabella,- dijo en un tono bajo, pero amenazador- no me obligues a cargarte sobre mi hombro, llevarte arriba y atarte a la cama.- Una vez pasada la adrenalina del momento, Bella se convirtió en un flan y empezó a llorar desconsoladamente.
-Lo siento!- dijo entre hipos
-No pasa nada.- dijo Eric abrazándola- El doctor dijo que te quedaras en la cama hasta que estés totalmente recuperada.
-De acuerdo.-se separó de él y fue a salir.
-Espera- dijo cuando la vió rengueando a la puerta de la cocina. Bella se había levantado, aún con dolor en la pierna para hacerle el desayuno, y él sólo le había gritado.- lo siento, Bella- dijo abrazándola nuevamente. Ella automáticamente le rodeó la cintura con los brazos y volvió a llorar- lo siento mucho, cariño. No quiero que te hagas mal
Puso un dedo debajo de su barbilla y tiro para arriba, para que lo mirara. Secó sus lágrimas con el pulgar, con la otra mano aún en su espalda y luego la bajó a la nuca. Lentamente bajó la cabeza y la beso, despacio, dándole tiempo a ella de alejarse. Como no lo hizo, intensificó el beso, invadiendo su boca y apretándola contra su cuerpo y acariciando su espalda a través de la fina tela de algodón. Bella gimió de satisfacción y suspiró. Eric se separó de ella y la miró a los ojos sin soltarla. Cuando ella sonrió, él también lo hizo, le dio un casto beso, se separo del todo y la agarró de la mano.
-Ven, vamos a desayunar. Pero después a la cama, entendido?- Bella se sonrojó.
-Entendido-dijo sonriendo. No había ganado la pelea, pero podía considerarla un empate, además, se había llevado un premio. Un hermoso premio.
Cuando entraron al comedor Leo miraba por la ventana, se giró cuando los escuchó. Los labios hinchados de ambos le dió una idea de lo que había pasado cuando los gritos terminaron.
-Menos mal! creí que tendría que irme a trabajar sin desayuno- Eric lo fulmino con la mirada y Bella se sonrojó.- Recuérdame que nunca te haga enojar! Parece que bajo esa capa de delicadeza hay toda una fiera!- dijo riendo y mirando a la joven.
-Leo, ya, déjala. El desayuno esta listo, asi que sientate, callate y come.
-En ese orden?-dijo jocoso- quiere decir que si no me siento aún puedo hablar?
El chiste provocó que Bella soltara una carcajada, haciendo que Eric se quedara maravillado ante el sonido de su risa. Leo, que también se sorprendió al oirla reir, se sintió feliz, tal vez, después de todo ella no se sintiera incómoda. Y eso sería lo mejor, si pensaba ser su cuñada.
-Te sientes mejor?
-Si, mucho. Gracias.
-Cuentame algo de tí, Bella. Llevas trabajando con nosotros mas de tres meses, y no se mas que tu nombre.
-Mmmmbueno. No hay mucho que contar tampoco. No tengo familia ni amigos, asi que...
-Y eso a que se debe? digo, que no tengas amigos, eres una chica agradable... a menos que seas una psicópata asesina. Si es así, por favor, avisame con tiempo y me vuelvo a la ciudad!
-No lo soy, aunque si lo fuera tampoco lo diría.-dijo siguiendo el chiste- La verdad es que no puede decirse que sea muy sociable. Perdí a mi madre y mi hermana hace muchos años. Pase gran parte de mi adolescencia en un orfanato a falta de familia. Supongo que eso tiene un poco que ver.
-Mucho.
-Tal vez.
-Sabes? Podemos ser amigo! si tu quieres! puedo librarte de este pesado! podemos huir a otro país!
-El señor Campbell no es un pesado- cuando lo dijo se sonrojó, y Eric sonrió con orgullo, Bella lo estaba defendiendo.- Pero gracias por la oferta. Voy a tenerlo en cuenta.
-Ya la oiste. No soy ningún pesado. Ahora vamos a trabajar- dijo poniéndose de pie.
-Deja que tome otra galleta.
-Adelántate. Yo ahora voy.
Cuando su hermano salió por la puerta miró a Isabella, que no levantaba los ojos de su taza.
-No se le hace tarde?
-Mírame, Bella.- ella levantó la vista.- Estás bien?
-Si-susurró
-Segura? No quiero incomodarte, de verdad que no quiero hacerlo. Pero si no te gusta que me acerque tanto, solo tienes que decírmelo, de acuerdo?
-No me molesta. No estoy acostumbrada, porque nunca permití que un hombre se acercara tanto, pero no me molesta.
-Me alegro. Porque me gusta besarte- dijo besándola suavemente en el mentón, los pómulos, y finalmente en los labios - Puedo hacerte una pregunta?
-Ajá- estaba con lo ojos cerrados y el cuello estirado, buscando mas contacto con sus labios.
-Te incomoda la presencia de mi hermano?
-No, por qué lo haría?- dijo separándose.
-Es que como el otro dia no bajaste a cenar... ahora supongo que habrá sido porque te sentías mal, pero quería sacarme la duda.
-Su hermano es muy agradable.
-A veces demasiado... En fin, supongo que voy a tener que buscar otra excusa para echarlo. Volverás a la cama, verdad?
-Si. Le prometí que lo haría.
-Bella, crees que puedas tutearme?
-No creo que lo logre. Pero lo intentaré.
-Por ahora me conformaré con eso.
Se despidió de ella con un suave beso en los labios y salió por la puerta.
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Y que le guste el rancho
RomansaEric Campbell, un apuesto ranchero, lleva años buscando a la mujer ideal. Ésta debe ser hermosa, carismática, humilde, amable, y por supuesto, debe gustarle vivir en el rancho. Isabella Jacobs es, efectivamente, hermosa, amable, humilde y tal vez u...
