Mi teléfono suena y ya no puedo ignorarlo, con una de mis manos sostengo el timón y con la otra lo busco dentro de mi bolso. Miro rápidamente la pantalla, es Emma, una vez más. Respiro profundo antes de responder, me está fastidiando.
—Paulina, regresa de una vez, ¿qué tienes en la cabeza?
—Cabello —respondo con tranquilidad.
—No es momento para que dejes salir tu sentido del humor, vuelve aquí ya mismo.
—Emma, ¿puedes ver en mi computadora como se llama la calle?, lo olvidé...
—Paulina, en serio vuelve aquí —grita.
Tiro el teléfono a los asientos traseros, por el retrovisor puedo ver una patrulla que acabo de pasar, sin permiso para conducir y a exceso de velocidad, si me detienen, me meteré en problemas. Vuelvo mi mirada una vez más al espejo, un oficial está viendo mi auto y sin pensarlo acelero, todo menos esto ahora, por favor...
Logro entrar a una autopista concurrida, mi camino se hará más largo, pero al menos deje la patrulla policial atrás. Si mi teléfono vuelve a sonar, lo tiro por la ventana. Emma a veces logra sacarme de mis casillas.
Mis manos sudan. Intento calmar esta sensación de temor que me recorre. No es una mala idea, ir en busca de ese ladrón es lo mejor que se me ha ocurrido, intento convencerme mentalmente de ello y poco a poco lo voy logrando.
Me detengo, necesito corroborar esa ubicación. Boyle Heights, es aquí, una zona repleta de establecimientos, mucha gente caminando por las calles, ¿cómo diablos lo voy a encontrar?
Estaciono mi auto, debo caminar, el localizador solo logró dar el nombre del sitio y el número de calle, pero no sé exactamente en cuál de todos estos edificios puede estar mi billetera y el ladrón.
Camino por esta calle colorida, todos sonríen y algunas personas conversan sobre la banqueta. El olor a comida me hace sentir en casa, ¿un burrito o mi billetera? Mi estómago no puede esperar. Me acomodo mejor el bolso sobre el hombro y entro al pequeño restaurante de comida mexicana que tengo frente a mí.
Busco una mesa libre y apenas me siento, una joven bonita se acerca. Toma mi orden mientras yo leo los cinco mensajes que me ha enviado Emma. Apoyo uno de mis brazos sobre la mesa y sonriendo me saco una foto con mi teléfono, presionó el botón de enviar y dejo el teléfono sobre la mesa.
Intento analizar bien todo, estoy en una zona comercial y principalmente latina, debe ser una banda y una tal vez grande, debo de tener un plan y uno bien elaborado.
Tengo que actuar con cautela y seguir sus pasos, si tengo una buena historia de sus robos y demás, seguro Alejandro pública lo que puede ser mi primer reportaje investigativo. Me emociona la idea y me río sola sentada frente a la mesa.
La mesera se acerca y lleva mi orden de burritos sobre una bandeja, me ve extrañada al darse cuenta de que me reía. Sonrío con naturalidad y me acomodo mejor en la silla, con el estómago lleno pensaré aún mejor.
No puedo presentarme con Alejandro y soltarle mi nueva idea así, sin más, esto tengo que hacerlo paso a paso, sin importar lo que tarde, podría documentar todo y tal vez... ¡Sí! Mi blog ha estado abandonado, podría incluir contenido que informe y no solo entretenga. Generar expectativas y luego rematarlo con la publicación del reportaje...
¡Eres un genio, Pau!
Mierda, lo dije en voz alta, una pareja sentada en la mesa de al lado no dejan de verme. Sonrío y tomo mi teléfono fingiendo que envío un audio.
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Sin Límites
RomansaUna periodista audaz y sedienta de adrenalina, se enamora de un hábil y brillante delincuente, mientras se infiltra en una banda de ladrones para realizar un reportaje que puede catapultar su carrera. Tendrá que decidir entre el éxito laboral o la l...
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