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Recuerdo aquellas tranquilas tardes llenas de ocio, donde gastabamos todo nuestro tiempo viendo televisión, leyendo o simplemente recostados en la cama y disfrutando nuestra compañía.

Aquellas tardes donde te recostabas en mi pecho y yo te envolvía entre mis brazos.

Tú eras mi mundo. Yo vivía para aquellos momentos donde los único que existía éramos nosotros dos y el amor que nos profesabamos.

Y luego te fuiste.

Una rosa por aquellos momentos en los que encontrábamos el paraíso en nosotros mismos.

Rosas Blancas [Andy Biersack]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora