La caminata hasta su lugar de trabajo ha sido cansada; desconfiar de cada auto o persona que se cruza en mi campo de visión, caminar más rápido junto a los callejones y aun sentir el miedo deslizándose por la parte trasera de mi cuello.
Es enorme. Oculto entre las sombras y disfrazado como una simple cochera. No hay luces encendidas o señales de que se encuentren dentro. En la intersección con otra calle hay un callejón secundario al edificio, me deslizo hasta quedar sumergida en la oscuridad, antes de revisar que se encuentre solo para dejo reposar el bolso contra el muro.
Los minutos continúan avanzando. Permanezco quieta, con los ojos de un depredador y atenta a cualquier sonido. Alguien se acerca. Pisadas irregulares.
Más de una persona.
—Entonces, ella está dentro.
—¿Cuándo llegará?
—Quizás tengamos que ir a recogerla
Y todas hablando.
Me muevo unos centímetros para que la luz de la luna ilumine mi presencia en el momento en el que la entrada del callejón aparece en su camino. Su vista choca contra la mía; Máximo suelta un chillido agudo y hace un movimiento raro con los brazos aparentando una pose de artes marciales, Steven se ha colocado detrás de éste. Mientras que Hazael se mantiene quieto, sin pizca de sorpresa en su rostro. Sus expresiones no me sorprenden; mis heridas deben verse más terribles en la oscuridad y aun más cuando solo se ilumina esa región del rostro.
—Buena entrada. —Hazael halaga con una pequeña sonrisa.
Continúo recargada en el sucio muro del callejón con brazos cruzados y la melena por delante. Los chicos vuelven a su posición relajada y solo me despego hasta que Hazael me ofrece ir primero sosteniendo su brazo delante de él. La puerta de acero es lanzada hacia arriba dejando ver dos autos que son completamente lo opuesto al tipo de trabajo al que están acostumbrados a realizar. Santana silba y gira la cabeza en dirección a una pequeña habitación.
—Por acá, melena de fantasía.
Hay una puerta oculta en la sombra de un enorme mueble de metal. Barandales y escaleras nos conducen a un espacio enorme; mesas repletas de papeles, ordenadores unidos uno solo, pizarrones con fotografías desgastadas y a lo lejos un muro repleto de armas.
Se acomodan en una de las mesas de trabajo, moviendo los objetos que se encuentran sobre ella. Steven palmea una de las sillas al observar que no me he movido de la entrada. Caminar se me vuelve inseguro, su atención se enfoca en el camino que recorro hasta llegar con ellos. Bolsas moviéndose y cajas de comida china son intercambiadas entre cada par de manos hasta que llegan a mí unas cuantas. Un "Adelante, come" por parte de Santana me da la confianza de destapar la comida.
—Me alegra que hayamos comprado más de lo usual. —Confiesa Máximo mientras abre sus palillos.
La comida caliente me sabe exquisita después de días sin poder probar bocado, aunque esto no evita que me mantenga a la expectativa de lo que pueda ocurrir. El mentón descansa en la palma de mi mano con la mirada atónita sobre todos.
—Y bien, ¿Cómo nos encontraste?
La pregunta de Santana me toma por sorpresa. Ambas cejas se levantan, recorro sus expresiones y entonces, una suave risa irónica me asalta.
— ¿De verdad me estás preguntando eso? — Le sonrío a pesar del dolor que se expande por la mejilla.
—Creo que la verdadera pregunta es ¿qué te ocurrió? —Sus dedos se mueven sobre su cara para referirse a esa zona.
Cierro los párpados con fuerza bajando la cabeza, el labio inferior juega unos segundos con mis dientes; todo con total incomodidad antes de responder simplemente con voz entrecortada:
—Un trabajo que no salió muy bien.
Intercambian miradas con el cejo fruncido y vuelven a revolver su comida con los utensilios de madera. La cena continúa entre cajas revotando contra la superficie hasta que se levantan para meterlas dentro de las bolsas plásticas.
— ¿Por dónde empezamos?
Una carpeta se abre frente a mí; son fotografías de un hombre mayor, casas enormes y de un bar que se ha vuelto bastante conocido para mí.
—Él es la siguiente misión. —Steven se cruza de brazos.
Hay pocas fotografías y nada de hojas con información.
— ¿Es todo lo que tenemos sobre él? — Esparzo las imágenes por toda la mesa. — ¿Cuál es el trabajo?
—Robar. — Así de simple sale la respuesta. —Vaciar toda su cuenta bancaria. Debemos averiguar cuál es.
—No creo que su fortuna la mantenga en un banco. Observa sus propiedades, ¿realmente creen que confiaría en alguien más que él para guardarla?
Levanto la vista, los cuatro mantienen su atención sobre mí. Las imágenes de las fotos tienen impresas palacios enormes, un bar de mala muerte y su rostro. Comienzan a moverse por la habitación, tecleando en los ordenadores unidos.
—Te necesitamos para esto, debemos recaudar la mayor información personal. — Hazael señala cada fotografía. — Encuentra su punto débil, si lo herimos el trabajo será un éxito.
La determinación me llena todo el sistema, lanzo el cabello hacia atrás. Tomo una de las imágenes mientras me acerco a un ordenador, escaneando y buscando información sobre el bar. Si encontramos la ubicación, encontramos al dueño
Steven me mira confundido, por lo que le confirmo con determinación y una sonrisa en los labios:
—Este es mi campo, no pudieron elegir a alguien mejor para esto.
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MICSIA [CANCELADA]
Genç KurguHace frío. El cuerpo me chilla de dolor y a pesar de eso, sigo creyendo que hice lo correcto; mi lugar por el de Zoey. La sangre gotea, las paredes se cierran y la esperanza se pierde. Nadie vendrá por mí. No después de lo que hice. La traición se p...
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