Al día siguiente me despierto para ir a mi castigo. Han decidido que, antes de volver a la lavandería, vamos a ordenar los libros de la biblioteca, cosa que no nos llevará poco tiempo. Y digo <<nos>> porque Austin también está castigado y no nos han separado. Aunque no son tan tontos como para dejarnos solos, tenemos vigilancia. Así que cuando entro en la biblioteca, Austin y yo comenzamos a vaciar todas las librerías en el más absoluto silencio.
Aquí hay muchísimos libros, sería incapaz de hacer una aproximación siquiera, así que no somos capaces de vaciar todas las librerías cuando ya es hora de ir a desayunar.
Con mi bandeja en las manos, elijo otra mesa para sentarme. Alana me acompaña sin quejarse. Al otro lado vemos a Terry y Austin en la mesa de siempre.
- ¿Estás mejor hoy? –me pregunta.
- No he gritado, ni me he enfadado, ni nada de eso. Creo que estoy mejor.
- Me alegro.
- Quiero contarte algo.
- Claro. Lo que quieras.
- Me jode admitirlo pero tenías razón. No era odio lo que sentía, me di cuenta de todo ese día en la playa.
- Y eso es lo que más te fastidia, ¿verdad? Que el momento en el que admites esos fuertes sentimientos, todo se vaya a la mierda.
- Ojalá no me hubiera dado cuenta nunca –digo aguantando el nudo en la garganta-. No puedo vivir con esto, Alana. Duele mucho.
- ¿Has pensado en pedir que te trasladen?
- ¿Cómo? No sabía que existía esa posibilidad.
- La hay si tienes un buen argumento. Puedes pensártelo.
- ¿Sabes cuál es el mayor problema? Que no puedo ignorarlo. Sigue en mi cabeza, noto cuándo me mira porque también estoy mirándolo y... Dios, ese estúpido tic... Pero me ha jodido, me prometió que no pasaría y me ha jodido. Y ahora me duele el pecho porque sigo pillada de la persona que me ha hecho daño.
- Creo que deberías plantearte seriamente alejarte de este lugar. Si algo te hace daño, déjalo atrás. No hay otra solución.
- Sí la hay, pero no me hace ninguna gracia perdonar y hacer como que no ha pasado nada.
En el jardín me pincho con una espina y la herida empieza a sangrar bastante. Entro en el edificio y voy al baño a lavarme la mano. Junto a esta nueva herida veo el arañazo que me hice con las zarzas ya cicatrizado. Alana viene detrás de mí con el botiquín y me echa alcohol para desinfectarla. Escuece mucho para ser tan pequeña. También ha sangrado mucho para ser tan pequeña. Para continuar con el trabajo en el jardín, me coloco una venda para poder ponerme encima el guante que debería haber llevado antes y que he olvidado por completo.
Mientras Alana y yo caminamos de regreso al jardín, oímos un ruido de algo cayéndose. Al mirar vemos a Austin, Terry y otro chico junto a la carretilla volcada y un montón de macetas rotas.
- ¡Las macetas! –grita Alana y echa a correr hacia ellos. Esas macetas iban a decorar la entrada del recinto con las flores que estamos plantando. La sigo sin molestarme en correr.
- Había una piedra ahí delante y no la hemos visto –está diciendo Terry-. Se nos has descontrolado por el peso.
- Asumiremos la culpa –dice entonces Austin, me dan ganas de reír-. Nosotros se lo diremos a la directora.
YOU ARE READING
Closed. I hate u
Fiksi RemajaSkyler es condenada a pasar cuatro meses en un reformatorio en alguna parte de Tasmania por haber intentado hacer el bien. Allí se encontrará en un lugar que no es lo que esperaba: ventanales preciosos, jardines cuidados, gente que sonríe demasiado...
