Recaída.

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— Ayúdame. Creo que... Creo que estoy por tener una recaída.

Sanha se levantó rápidamente y se acercó a este con preocupación.

— ¿Una recaída? ¿¡Qué te sucede!? —Se sentó a su lado y lo tomó de los hombros.

Mas el castaño no respondió. Se limitó a tomar las manos del menor y apretarlas con una fuerza desmesurada mientras lo miraba con sus ojos abiertos como platos. Estaba muy nervioso.

Con mucho temor e indecisión, Sanha se acercó al rostro de su roomie para besar inocentemente sus labios, con la intención de calmarlo. Sintió cómo el agarre de Rocky era cada vez más suave y su respiración se volvía estable.

Aquél beso significó mucho para Rocky. Era como su antídoto en un momento así. Se sintió tan bien que por un momento olvidó todo lo que le sucedía, para concentrarse en la suave textura de los carnosos labios de Sanha... De su rico aroma.

Pero la tranquilidad fue nuevamente interrumpida por aquél "otro yo" de Rocky, haciendo que este empuje hacia atrás al pelinaranjo.

— Vete si no quieres que te haga daño. —Susurró asustado.

Sanha lo miró atónito.

— ¿Q-qué dices? —Tartamudeó.

— Sanha... —Sus ojos se humedecieron— No quiero hacerte daño. Ayúdame, rápido.

El mencionado, nervioso por aquella situación, miró a todos lados de la habitación hasta encontrarse con aquél botón de emergencia que se hallaba en medio de ambas camas, para llamar a los médicos en caso de que algo sucediera. No dudó en presionarlo repetidas veces.

No entendía nada de lo que estaba pasando. ¿Por qué Rocky lo lastimaría? ¿Estaba teniendo una recaída?

Los enfermeros y doctores no tardaron en llegar con una camilla.

— ¿Qué sucede? —Preguntó uno de ellos encendiendo la luz.

— Creo que... Está teniendo un episodio. —Susurró Sanha señalando al mayor, quien se encontraba temblando mientras su mirada perdida estaba en un punto fijo de la pared. En cierto modo lo asustaba.

Los enfermeros lo cargaron, recostaron en la camilla y amarraron sus extremidades a pesar de que este no haya puesto resistencia.

Se lo llevaron del cuarto sin más, dejando al pequeño pelinaranja sólo en aquella fría habitación, pasmado luego de lo ocurrido.

Sus ojos amenazaron con dejar escapar lágrimas y su corazón latía irregularmente. Tenía miedo, mucho.

Y no de ser lastimado por Rocky, porque sabía que eso no pasaría. Temía por la salud de su ahora amigo.

Aquél risueño chico que lo recibió cálidamente desde su primer día allí encerrado. Siempre fue él quien lo consolaba y hacía reír en sus momentos de crisis.

Rocky era su refugio, la llave que había podido abrir su apresado corazón.

Esperaba y rogaba que se recupere. Quería hacer más cosas por él, para ayudarlo. Devolverle de alguna manera todo lo que el castaño hacía por él.

Luego de tanto reflexionar y esperar, en algún momento de la madrugada, Sanha quedó profundamente dormido.

🌙

Un cálido rayo de sol molestaba en el rostro de Sanha, haciéndolo maldecir internamente, pues interrumpía el sueño que tanto le costó conciliar.

Pero rápidamente abrió sus ojos al recordar la escena de hace unas horas. Allí en la cama de al lado se hallaba Rocky durmiendo serenamente.

Con mucho sigilo, Sanha se fue a sentar a su lado y lo observó de cerca. Se lo notaba exhausto y su expresión era tensa.

Locked ; Rocksan || ASTRODonde viven las historias. Descúbrelo ahora