Laura.
-¿Lo has visto?
-No, pensaba darle una sorpresa.-Dijo peinado su cabello.
-Creo que sería mejor que des tu sorpresa cuanto antes.- Le mostré una foto de Max besando a Lía.
-Esa maldita perra.- Dijo frustrada.- La mataré Max es mío.
-Calma Dafne, no hagas una estupidez.-Adverti.-Ten mucho cuidado con que haces o lo vas a joder todo.
-Yo se lo que tengo que hacer.
-Esta bien, recuerda que estoy de tu lado.- Tome un sorbo de mi café.- Marcus confía en nosotras para este trabajo, no puede salir mal, no puedes cometer errores como lo hiciste en el burdel.
-Ya lo sé.- Solto un respiro-Pero sabes que en verdad lo quiero y haría cualquier cualquier cosa para que esté conmigo.
Dafne estaba realmente obsesionada con Max y entiendo el por qué, ese tipo está muy bueno, pero es perfecta para el plan que tiene Marcus, es justo lo que necesitamos, una chica desesperada.
Mire mi celular.- Ya es hora.-Tome mi bolso y mi chaqueta, Dafne me siguió.
Pare un taxi con mi mano, nos subimos, indicamos la dirección a la que queríamos ir.
Lía.
Después de un rato más de charla con Max decidimos que ya era hora de volver, subimos a la camioneta, apenas partimos hacia nuestro destino Adalyn se durmió dado que ya era muy tarde.
Max me iba indicando el camino
-Aqui me bajo yo.- Aparque en una esquina, mire detenidamente donde es que bajaba, era una casa pequeña, nos bajamos lo dos de la camioneta, mientras que el acomodaba a su hermanita en sus musculosos brazos. Lo acompañe a la puerta.
-¿Quieres pasar?.- Oh mierda como negarme.
-Ok.-Trate de decir despreocupada.
Cuando cruzamos la puerta me encontré con un living de color crema con dos sofás blanco y una tv, después le seguía una cocina con una mesada simple y una mesa acompañada de cuatro sillas.
-Toma asiento.- Me senté en uno de los sofás, espere pasiente hasta que Max apareció por el portal de la puerta que parecía ser la habitación de Adalyn.
Se sentó al lado mío y se retiró situando así su brazo izquierdo sobre mis hombros, lo mire y arrugue mi frente.-¿Qué?
-¿Enserio vas a usar esa estrategia?- Levantó sus cejas, se acercó lentamente hacia mí, nos miramos a los ojos, cuando ya sentía su respiración en mi rostro, los cerré lentamente y me consentré en su esquisito perfume, nuestros labios se rozaron, pero no llegaron a formar un beso.
-¿Está funcionando?-Aún con los ojos cerrados.
-¿Tú qué crees?- De sus labios oí su hermosa risa.
Nuestros labios por fin se encontraron y pude sentir las malditas mariposas en mi estómago, el beso cada vez era más intenso, enrrolle mis brazos en su cuello, en un rápido movimiento Max estaba arriba mío, sus manos viajaron hacia mi cintura y de a poco iba subiendo mi remera, nos separamos por falta de aire , nos miramos unos mini segundos y esta vez fui yo la que se abalanzó hacia el, quite su chaqueta y torpemente su camiseta.
Mis manos viajaron hacia su abdomen, puedo jurar que en este momento estoy totalmente roja, pero no me importa siempre quise hacer esto, quito mi chaqueta y cuando estaba a punto de quitar mi remeta, el timbre sonó.
Miró hacia la puerta y luego a mi.
-Ve.- dije con voz un poco entrecortada por la falta de aire.
- Si es importante volverán.- Sonreí.-¿En donde estábamos? - retiro mi remera y empezó a dejar besos primero por mi cuello y corrió la tira de mi sostén y continuó su camino de besos.
Sus manos se dirigieron a mi espalda y estaba a punto de desabrochar el sostén, se aparta de mi poniéndose de pie, lo mire confundida, me tendió su mano, imite su acción, tome su mano y me guió por un pasillo y abrió una de las puertas.
Era la de su cuarto.
Esta vez la que tomo la iniciativa fui yo, lo empecé a besar como si de eso dependiera mi vida, el al parecer estaba sorprendido pero no dijo nada, hasta que chocamos con la cama lo empuje y me subí arriba suyo.
Max masajeaba y apretaba mis nalgas y empezó nuevamente con su tortura de besos en el cuello, no sé cómo pero la que se encontraba ahora abajo era yo.
Sus besos fueron bajando hasta llegar a mi abdomen, desaboto el primer botón de mi pantalón y me miró a los ojos.
-¿Segura?- Estaba más que segura, tanto él como yo queríamos que pasara, asentí.
Bajo por completo mi pantalón, junto con mis zapatos y ahora era mi turno, imite su acción y baje su pantalón, no sentia ni un poco de vergüenza al vernos los dos en ropa interior.
Me senté en la cama, desabroché mi sosten y lo quité, sus ojos se abrieron un poco ante mi atrevimiento pero sonrió y fue directo a ellos, jugo un rato y de un movimiento rápido bajo mis calsones, me sentí un poco expuesta, pero ya no era tiempo de arrepentirse, se quitó sus boxer y en verdad me sorprendí, era bastante grande.
Se estiró hacia un lado, de ahí saco un condón.
Estaba más que preparada, sabía que tanto él como yo queríamos que suceda, no era mi primera vez pero podía sentir los nervios como si lo fuera.
Se acomodó entre mis piernas y entro lentamente, de mi boca se escapo un gemido, podía sentir como me llenaba por completo, es perfecto, el escondió su rostro en mi cuello, podía sentir su respiración, siguió con embestidas lentas, me sentía en el cielo.
-Max rápido .- Pedí suplicante.
De mi boca salió un grito, se lo tomó muy enserio a lo de rápido y bastante fuerte, no voy a negar que me gusta , pero me tomo muy desprevenida, de a poco fue bajando el ritmo y callo rendido acima de mi pecho, se sentía tan bien, se levanto, busco su boxer y salió por la puerta, aproveche para acomodar un poco mi pelo que estaba bastante alborotado y me tape con la sábana.
Empecé a escuchar unos murmullos y la curiosidad entro en mi, al principio pensé que Max estaba hablando por teléfono pero una voz femenina se hizo presente y esa voz la conocía perfectamente.
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Mi Secuestrador (Pausa)
Teen FictionLía Sandes es una adolescente, que tras el fallecimiento de su abuela hereda una gran fortuna, es secuestrada por una banda que es liderada por mafiosos que solamente quieren su dinero, o eso es lo que ella piensa. Derechos de autor reservados. Pro...
