Ford siempre había sido un hombre que no se dejaba llevar por sus instintos, o al menos casi siempre. La mejor prueba para ello era que este invoco a Bill en primer lugar, cuando su instinto le decía que las advertencias de la cueva estaban por una razón. Nunca fue muy dado a las experiencias fuera de la lógica o el pensamiento, su mente que trabaja de manera acelerada no le permitía si quiera sentir o disfrutar ciertas cosas que solo se gozan si no se analizan a fondo. Pero desde que conoció a Wendy eso comenzó a cambiar drásticamente, al grado de incluso entender tantas poesías románticas que había leído en el pasado. Recordaba como su madre siempre le decía que la única manera de entender el amor y la confianza era solo pensando con el corazón y no con la cabeza. Aquel sentimiento, aunque no era ajeno a Ford, tampoco era totalmente comprendido. Aunque ya esa no era una realidad, su corazón había tomado el mando de si y había dominando a su cerebro haciendo que este solo tuviera un nombre presente en todo momento, Wendy. Pero ahora su mente no estaba en funcionamiento, en realidad por primera vez en toda su vida, su mente estaba completamente apagada. Su instinto había tomado el control de lleno sobre el, ya no era Stanford Filbrick Pines, hombre de gran experiencia y pensamiento. Era Stanford Pines, una animal incontrolable, ardiendo de deseo, uno que solo se vería aplacado una vez que reclamara a aquella chica como suya. La parte mas primaria de si estaba complemente suelta y trabaja en conjunto a su corazón, quien no paraba de experimentar todas las experiencias que aquella chica le brindaba. Ford besaba a Wendy con gran necesidad, de manera algo posesiva, tratando de marcar esos labio como suyos. Mientras lo hacia sostenía la caderas de Wendy con firmeza, sintiendo las curvas perfilada de su cuerpo que tanto lo enloquecían. Pero todo aquello no era suficiente, su cuerpo pedía a gritos mas, mucho mas. Desvió sus manos a sus glúteos, tocándolos de manera algo lasciva, sintiendo su firmeza y su forma perfecta a su parecer. Cada toque que este daba a aquel cuerpo, solo produjo que un intruso, ahora no tan pequeño, se hiciera mas evidente sobre sus pantalones. Paso de ser una simple incomodidad a una dolorosa y algo exigente entidad que demostraba el grado de excitación que tenia en ese momento.
Wendy por su parte estaba tratando de no gritar ante todo lo que estaba sintiendo, todo era un nuevo y vibrante grado de gozo que no podía describir con palabra. Podía sentir como Ford invadía su boca con algo de rudeza, demostrándole que tenia el control de ese beso. Ella le respondía con la misma fiereza, pero no podida con la intensidad que Ford aplicaba, estaba sometida ante el. Ella podía sentí sus manos viajando desde su cadera hasta sus guetos, este los apretaba y moldeaba a su voluntad. Ella emitía suspiros sin control, tratando de no gemir en voz alta. Ella decidió que no quería quedarse atrás, así que esta coló sus manos entre ellos, alcanzando la corbata algo suelta de Ford que aun permanecía atada. Ella con un poco de torpeza y desesperación, logro soltarla y la arrojo a un lado, dejando finalmente libre el cuello de la camisa. Entonces ella volvió a los hombros de Ford, tratando de remover la camisa para dejar mas sus hombres expuesto, llegando incluso a retirarla del nacimiento de su espalda. Ambos estaban comenzando a sentir que la ropa les pesaba a sobremanera, querían deshacerse de todo. Ford movió sus manos hacia las piernas de Wendy, perdiéndose de nuevo en la suavidad de estas. Este soltó sus labios de nuevo y la miro un momento. Ella respiraba con dureza de manera errática, tenia las mejillas sonrosadas, sus ojos se habían oscurecido, con una mirada teñida de deseo y sus labios se veían hinchados, algo mas rosados. Además, sus hombros estaba expuestos, dejando ver su marca en uno de ellos, con los tirantes retirados al descuido, haciendo que el vestido expusiera ligeramente el nacimiento de sus senos. Ahora si Ford podía decir que tenia el cuadro mas erótico del mundo frente a si. Este quería decir algo, pero no podía, no tenia la capacidad de procesar sus palabras. Así que este fue y ataco su cuello, ella tenia sus manos en su espalda y su cabello, incitándolo a seguir. Este retomo las caricias en las piernas de Wendy, llegando hasta el nacimiento de las pantaletas. Este podía sentir el elástico, pero no podía exponer sus dedos al aire, puesto que el vestido se había vuelto un impedimento. Este gruño al no poder subir mas su mano para sentir aquella piel tan suave. Pero tal prenda no seria un obstáculo para alcanzar su objetivo.
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Suspirando por los Pines
RomanceWendy no está de acuerdo con lo que siente por el Sr. Pines y el Dr. Pines. ¿Qué pasa cuando la atrapan miradolos fijamente? Adaptación y continuación de "Pining For The Pines" de ChibiTabatha en Fanfiction.net
