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Tal vez...

Sam rodó los ojos a esa posibilidad. Ahí iba nuevamente a divagar. No que no le agradara escuchar la ronca voz de su novio, sino todo lo contrario, más bien era que ya comenzaba a sentirse irritada con Casper y sus tal vez demasiado inseguros.

—Tal vez... —habló por segunda ocasión, más fuerte, esperando causar una mella de interés en ella. 

Sam dio un gran mordisco al emparedado vegetariano, o al menos el intento de emparedado que Casper le había traído por la mañana.

—Tal vez. Uhm —repitió, jalando a Sam del cabello para atraer su atención. Ella se quejó, pero él solamente sonrió—. Tal vez debamos ir. Ya sabes, buscar en el meollo de todo, entrar a la boca del lobo, ir al ojo del huracán.

—No entiendo.

—Porque eres tonta y cabeza dura —se encogió de hombros, Sam frunció el ceño—. Hay que ir, Sam.

—Habla claro. No comprendo a cuál boca de lobo te refieres, y hacia dónde tenemos que ir.

—Quiero decir, vayamos a cazar fantasmas.

Los hombros de Sam se tensaron momentáneamente, sin saber qué debería responder. La lengua se le trabó por cortos segundos. Ante la mirada confundida que demostraba la chica, Casper chasqueó la lengua, colocando de pronto un semblante totalmente grave en su bonito rostro, que lo hizo parecer un poco mayor. 

—Hay que ir a Casper High.

Tal vez, pensó Sam. Sí, pudiera ser una buena idea, sin embargo, dejó que Casper continuara. El corazón le palpitó cada vez con más intensidad.

—Supongo que como toda institución educativa, deben guardar una especie de historial académico de cada uno de los alumnos.

—¿Algo así como un portafolio?

—Sip, algo así. Uhm —movió los orbes color café hacia los lados, mordiendo la punta del bolígrafo con el que había estado haciendo garabatos en un papel. Sam no comprendió lo que tenía escrito, pero no quiso preguntar—. Sí, podemos encontrar algo allí que se remita a tu pasado, o algo sobre Danny y Tucker; alguna dirección o números telefónicos, no sé, cosas por el estilo que te hagan más fácil buscarlos. 

—Tal vez...

—Cariño, uhm —tomó sus manos y la besó—. Vamos a fondo con esto.

Sam asintió.

.

Allí estaba. Sumergida en un ambiente totalmente nuevo, pero que al mismo tiempo resultaba ser tan familiar. Sentía una especie de nostalgia que le provocó unas espeluznantes náuseas; y por poco, se daba media vuelta para regresar, convencida de que se trataba de un error. Estaba ahí, pero se sentía tan vulnerable y pequeña, que volver a casa junto a Casper se le antojaba en verdad tentador.

No obstante, regresar a Ghost City era totalmente injusto. Más para Casper que para ella. Por eso se obligaba a reunir el valor necesario para poder atravesar las puertas de aquel edificio.

Casper High. Su vieja secundaria, en donde vivió muchas cosas y a la vez nada. Leer el nombre en el cartel de enfrente le hizo inquietarse en sobremanera, y el dolor en el estómago aumentó. Quizá no debió haber almorzado nada antes de pararse como una loca en medio de la escuela, o quizá debió aceptar que Casper la acompañara; pero ya era demasiado tarde para un quizá totalmente improbable.

Estaba ahí; una realidad a la que tenía que enfrentarse. Y respiró profundo para llenar todo su cuerpo de algún tipo de valentía, pero solamente consiguió estornudar cuando el aire helado entró por su nariz, poniéndola roja. Se aferró a la bufanda y no se permitió temblar, porque sabía que, realmente, estaría temblando por miedo y no por frío. Se creía como una cobarde.

ACÉFALO |Danny Phantom|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora