Esa noche, Casper Cox les ofreció un sitio en el ático donde podrían dormir sin problema. Por supuesto que no fue intención de Casper, en un principio, tenerlos como invitados a pasar la noche en su casa (porque no tenía ganas, o el espacio suficiente), tampoco fue la idea de Danny aceptar, pero el pretexto utilizado por Sam terminó por convencerlos a ambos. «Ya es demasiado tarde y sería peligroso volver a la ciudad en medio de la oscuridad, y con este frío que podría congelarnos». Estaba claro que ni Casper ni Danny se soportaban, y que sólo bastaba con dejarlos a solas por un momento para que empezaran a pelear. Pero Casper tenía que hacer un esfuerzo y resistir, después de todo, mantener a Danny cerca era el primer paso del plan.
Sam suspiró, perdida entre el patrón de tejido de la cobija que tenía en manos, como si fuera la cosa más extraordinaria de todo el mundo. De algún modo, se sentía muy mal, y no podía explicarse por qué, a pesar de conocer la razón. Por supuesto que se sentía mal, porque ella era malvada. ¿Estaría haciéndole daño a Danny, en verdad? Un dolor muy extraño la atacó por todo el cuerpo, no era un dolor insoportable pero tampoco era algo que disfrutara, era lo mismo como cuando estás a punto de pescar un resfriado y el cuerpo duele por todos lados. Definitivamente, era una mala persona, con todas las letras de la maldad escritas en su frente, y tenía un lugar bien reservado en el infierno o quizás un lugar muy oscuro en la zona fantasma, lo que sea que les ocurren a las personas como ella al morir. Lo merecía. Sam nunca fue honesta con Danny y Tucker en un principio, ni con Casper mismo; los había engañado a los tres.
—¿Estás bien?
La voz de Danny la trajo de vuelta al tiempo real. Sam esbozó una sonrisa despreocupada y fingió distraerse en tender el camastro en el que dormiría.
—Por supuesto.
Por supuesto que no. El hecho de mentirle a Danny le provocaba mucho más dolor del que nunca pudo soportar. Por un lado quería decirle toda la verdad, que ella sabía que Casper era un fantasma y siempre lo supo, que todo era parte de un plan ideado por Casper del cual ella ya no estaba tan segura. Pero por otro lado, algo le decía que tenía que continuar, bien calladita y observar. ¿Cómo saber cuál parte era la correcta? Su corazón palpitaba cada vez más al pensar que Danny podría dejar de amarla. Ella no quería lastimarlo, y vaya a saber para qué necesitaba Casper a Danny, así que cualquier cosa que dijera sería una verdad incompleta; una mentira disfrazada de verdad.
Danny la observó por diez segundos.
—¿Qué fue lo que ese engreído te dijo? ¿Descubriste por qué tiene al alcance un portal fantasma? ¿O cómo es que siendo un fantasma puede manipular objetos del mundo vivo? —la tomó delicadamente a los hombros y entonces pudo ver toda la preocupación inscrita en los ojos azules de Danny—. ¿Me estás escuchando?
Sam se apartó un poco, dejando caer los brazos del chico a un lado. Movió la cabeza a los lados, como si intentara descubrir alguna clase de espía escondido en un rincón, cuando se dio cuenta de lo paranoica que estaba actuando optó por respirar profundo.
—Danny —sí, lo contaría todo, al menos hasta donde sabía. Las manos le temblaban, pero no le importó. Le diría—. Tienes que irte.
—¿Qué?
—No lo entiendes. Casper en realidad tien...
—Sam —tanto Danny como ella giraron la cabeza hacia la puerta del ático, encontrando a Casper recargado en el marco, tocándose el cuello con desesperación—. Cie... uhm, Sam, ¿puedes venir un minuto?
Danny contrajo el puño de inmediato. Sam contempló a Casper, admitiendo que lucía un aspecto muy inocente con el cabello despeinado cayéndole por la frente. Mirándolo de ese modo, Casper parecía un niño ingenuo.
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ACÉFALO |Danny Phantom|
Misterio / Suspenso[DANNYxSAM] Algo ha ocurrido en la vida de Sam. ¿Qué pasó exactamente hace cuatro años?, ¿quiénes son Danny y Tucker? Ahora se siente tan vacía y miserable, con una extraña cicatriz de un accidente que no recuerda. Sam tendrá que viajar a Amity Park...
