12. Ta na na ná.

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—La chica del mechón púrpura es la que al final...—comenzó a decir Precy por milésima vez en la tarde cuando papá lo miró molesto. 

Estábamos todos en la sala de la televisión acurrucados en los sillones mirando una película de misterio que aparentemente Percy ya había visto. 

Mamá y papá estaban en un sillón, los papás de Percy en otros(muy acaramelados, por cierto) y Percy y yo en otro, él tenía un brazo sobre mis hombros y una mano en mi muslo. Me sentía incómoda, pero era parte del compromiso, ¿no era cierto? 

La película avanzó unos 15 minutos más, cuando Percy comenzó otra vez:—El del esmoquin negro es el ayudante de la chica del mechón púrpura, no puedo creer que no lo descubran todavía.

Yo lo miré de reojo, deseando que se callara o más bien que la película finalizara. No aguantaba más estar cerca de Percy, pues ya no lo veía como mi mejor amigo, lo desconocía completamente.

Mamá decía que era por el estrés de la boda y que después de que pasara todo, él volvería a la normalidad, pero la verdad era que él no sabía cual eran los preparativos y esas cosas, él era ajeno a todo éso, sólo sabía que día debía presentarse al altar.

Jaime tocó la puerta y asomó su cabeza, cuando abrió la puerta. 

—¿Qué quieres? ¿No ves que estamos viendo una película?—rezongó mamá y después miró a los papás de Percy—. Cada vez éstos son unos irrespetuosos, Dios mío. 

—Ofrezco mis disculpas, pero en la sala hay una muchacha que busca a la señorita Valedithya, 

Mamá me miró con el ceño fruncido y yo volteé mi cabeza hacia Jaime, preguntándole con la mirada, la identidad de la muchacha. 

Él sonrió y supe que era Miranda, ella había pasado mucho tiempo aquí cuando mis papás no estaban. Ella les cayó muy bien al instante a Patricia y a Jaime, así que la mayoría de las veces hacíamos algo los cuatro juntos. Era muy divertido. 

Pero, ¿qué hacía aquí?

Quité la mano de Percy de mi muslo un poco violenta y me puse de pie. 

—En un momento vengo—anuncié en un susurro que todos lograron escuchar. 

—Valedithya, no seas maleducada, ellos vinieron para pasar un rato contigo. 

Escuché que papá le decía algo y después me dejó ir a regañadientes.

Prácticamente corrí hacia la sala, y ahí estaba Miranda sentada en todo su esplendor con un vaso lleno con lo que supuse que era piña colada.

—Me has salvado, estoy agradecida—murmuré cuando me senté a su lado y le di un breve abrazo. 

—¿Qué hacías? 

Suspiré ruidosamente y me llevé las manos a la cara. 

—Percy y su familia están aquí—dije—. Estábamos viendo una tonta película de misterio. 

—Pues vaya mierda—susurró.

Ella me ofreció de su vaso y yo acepté llevándomelo a la boca.

—¿Y qué haces aquí?—pregunté tratando de no sonar maleducada. 

—Tenía ganas de verte—dijo y después se acercó a mi oreja y susurró—: Y también Sebas.

Me mordí el labio de la emoción, pero luego recordé que mi prometido estaba bajo este mismo techo y mi ánimo decayó, ella me miró intentando comprender mi cara.

—Percy—le recordé. 

—Oh, ése hijo de puta—dijo para ella misma en un murmullo. 

—Además, mis papás no te conocen—continué.

It's complicatedHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora