—Haber, date la vuelta...Tu culo se ve aguado.—dijo Miranda mientras movía un dedo en círculos.
Suspiré frustrada mientras Carol tomaba más alfileres y Miranda tomaba un trago sentada en el sillón.
Ya que Miranda sabía lo de mi compromiso, ahora pasó a ser algo así como mi dama de honor. Lo malo era que teníamos gustos muy diferentes y cada vez que veía un vestido con escarolas y mucho bling inmediatamente me decía que me lo probara.
Cada vez me estresaba más y más, pues no encontraba un vestido que me gustara y se suponía que ya debía de tenerlo para que lo ajustaran y todo éso.
—No quiero que mi trasero se vea aguado.—suspiré
Carol dejó de hacer lo que estaba haciendo y me consoló regalándome una sonrisa.
—Estoy trabajando en un vestido.—anunció y después dijo-—. Lo traeré para que te lo pruebes
Miré a Miranda y ella se encogió de hombros.
—Yo pensé que esta mierda era fácil...Pero te agradezco por haberme nombrado tu casi-dama de honor—dijo con una sonrisa—. Y la champaña aquí es buena.
Carol regresó seguida de un trabajador que portaba un porta-vestidos color negro.
—Venga, vamos al vestidor a quitarte ése vestido.
Lo complicado aquí no es tanto ponerte el vestido... Es quítartelo. No entiendo como los esposos tienen tanta paciencia en la luna de miel.
Después de que hicimos el cambo de vestido, y mi pecho quedó completamente apretado debido a lo ajustado que era de ahí, Carol me puso frente al espejo del vestidor.
El vestido era color hueso, tenía un escote recto y liso, en uno de los hombros tenía una especie de tira que estaba forrada de flores o algo semejante a ello. En la cintura estaba un cinturón delgado desmontable que estaba cubierto de pedrería fina, brilloso, pero no tanto. La falda caía a partir del cinturón, tenía finas escarolas, largas y cortas sin seguir realmente un patrón, la caída de la falda era abierta por lo que me daba un aspecto pomposo, pero elegante y sencillo.
Me gustaba.
—¿Entonces?
—Me encanta, de verdad—dije sinceramente, pero después fruncí al ceño al ver mi hombro.—. Lo único que me fastidia es la manga y el color.
Carol aplaudió.
—Ven. vamos afuera para que te vea tu amiga y para que te veas en todos los ángulos.
Cuando estuve afuera, me paré encima de la plataforma que estaba enfrente de los espejos que me daban una visión 360 de mi cuerpo.
—Ya estuviera gritando de emoción si con el que te fueras a casar fuera Sebastián... Pero como ése Percy no me cae bien, sólo digo que te ves meh.
—Oh, cállate mujer—la regañó Carol—. Dile lo que en realidad piensas, que con tu negatividad la confundes.
Miranda puso los ojos en blanco, suspiró y se levantó del sillón tomando su inseparable copa.
—Pienso que te ves como una jodida princesa y que el día de esa maldita boda serás la más bella de todo el universo—exclamó y después se acercó a mi oído para susurrar—:Pero también serás la más infeliz.
Bajé la mirada y oculté las lágrimas.
—Sí, sé que esto del vestido emociona, pero relájate, cielo—murmuró Carol cuando me miró—. Veamos como te ves con este velo.
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It's complicated
Teen Fiction―Ésta no era la manera en la que quería ponerte un anillo...―dijo mientras lo deslizaba en mi dedo anular.
