19. De azul a... ¿amarillo?

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"Hola. 

No sé como empezar esto... ¿Qué original, no? Un hola... Sabes que pude haberlo hecho mejor.

No sé si algún día vayas a leer esto, una parte de mi de verdad ansía mandarte esto por e-mail, correo, por paloma mensajera, vaya... Pero otra parte de mí (que la verdad es muy pequeña) no quiere hacerlo, esa partecita de mi se quiere quedar con esto que siento por ti para siempre.

Llamemos esto liberador ya que tal vez queme esto. O tal vez no. Bueno, no se puede quemar un archivo de word. O bueno si.

Joder, debería de estar trabajando en mi tesis. Y aquí estoy. Divagando. Como en los últimos 5 años.

No puedo decir que me he vuelto loco, porque la verdad no lo he hecho. Me he concentrado en un 95% a mi carrera, he aprendido mucho y de verdad me gusta lo que hago. He conocido gente importantísima que está interesada en que yo (¿puedes creerlo?) trabaje con ellos. Pero eso implica irme de aquí y la verdad no sé si quiero hacerlo.

Desaparecí de esta ciudad unos meses llamándolo "intercambio de universidad", pero yo quería huir de todo a lo que me recordara a ti.

Nunca pensé que yo fuera a ser tan sensible a un corazón roto, yo no pensé que eso me iba a afectar de una manera tan catastrófica. Pero la verdad es que en el momento en que supe la verdad yo sentí como mi corazón se resquebrajaba y en vez de ser uno sólo, se desmoronó y quedaron todos los pedazos a tus pies.

Odio usar el cliché pero de verdad sentía un hueco no sólo en donde se supone que va el corazón, si no también en el estómago. También sentía un peso en la espalda que no sabía como se podía ir.

Fui miserable por esos seis meses que estuve fuera. Y lo sigo siendo.

No quiero irme de esta patética ciudad porque tengo la esperanza de que algún día volverás.

Siendo completamente honesto, eres la mujer que más he amado y no entiendo por qué. Estuvimos por tan poco tiempo juntos pero aún así tu has sido la persona que ha movido mi mundo de una manera tan abrupta. Me siento como un estúpido diciendo eso teniendo sólo 24 años, diciendo que sólo he amado a una sola mujer en toda mi vida cuando todavía no cumplo mi cuarto de siglo. Aunque ya casi... Bueno. PERO ES CIERTO. Sé que tu eres esa mujer.

No tengo pruebas pero tampoco tengo dudas, Val.

Fuiste, eres y seguirás siendo el amor de mi vida. Porque te sigo amando, tan fuerte como la vez que descubrí que te amaba.

Cuando te conocí sabía que me podría llevar tan bien contigo, te vi y dije "esta chica debe ser interesante pues le está mintiendo a su madre acerca de dónde se encuentra". De verdad eso pensé. Pero después de ese café (jugo que te tomaste) que te invité a tomar me di cuenta que quería ser parte de tu vida.

Lo cual es gracioso porque nunca lo fui.

Poco a poco supe que te quería, porque uno sabe cuando quieres a la persona. Pero lo que es difícil saber es cuando amas a alguien. Yo temía confundir el amor con el cariño y yo simplemente no quería utilizar la palabra te amo por compromiso. Pero esa vez que estabas sentada en el capó del carro cantando a todo pulmón Bad Romance de Lady Gaga, lo supe.

No porque estuvieras cantando esa canción sino porque simplemente lo supe. Te miré, estabas tan hermosa cantando totalmente desafinada, moviendo la mano cual Mariah Carey sintiéndote tan diva y la revelación vino a mi. "Yo AMO a esta chica. La amo."

Ahora han pasado 5 años y yo no puedo librarme de tu sombra Valedithya. Y quiero saber cómo dejar de amarte de la manera que hago. No es como si siempre pensara en ti o que no pudiera vivir sin ti, pero en algún momento de algún día random tu te cruzas por mi mente y eso es suficiente. Es como si ese pequeño pensamiento mantuviera la esperanza.

Mieeeerda, eso suena tan enfermo. Tengo que ir con un psicólogo con urgencia.

Bien dicen que escribir lo que sientes te hace reflexionar lo que está pasan..."

-Perdón que te interrumpa-dijo una chica que de alguna manera se había acomodado en la silla que estaba enfrente-, se que estás ocupado pero, ¿puedes fingir que somos amigos?

Cerré la computadora y la miré con curiosidad.

-¿Disculpa?

Ella se sonrojó.

-Ya sé que es muy extraño, pero realmente necesito que quites esa cara de confusión y hables de lo que sea conmigo.

Cómo si me hubiera dado una orden, re-acomodé los músculos para poner una cara, según yo, amigable.

-Entonces yo le dije "uy si, que gracioso"... Pero la verdad no era muy gracioso-comencé tratando de sonar natural, ella hizo una divertida cara de confusión y yo bajé la voz-. Mira, no sé que diablos intentas hacer, pero si quieres que esto parezca una amistad tienes que quitar esa cara y seguir con esta conversación- y luego subí el tono de voz-, entonces yo fui por un café y el sujeto me siguió.

-¡No puede ser!- exclamó ella siguió el juego.

-Pues si... Eso pasó- dije asintiendo y tomé mi taza.

Pasaron unos minutos más en los que desarrollaba una conversación totalmente sin sentido pero bastante coherente, debo decir, con esta chica de la cual no sabía de donde había salido. 

Ella lucía alta y muy delgada, tenía bonita sonrisa, muchas pecas distribuidas por su nariz y pómulos, era tan blanca que podía ver las venas en su cara, bueno, era más bien casi transparente.

-¿Te puedo confesar algo?

Me encogí de hombros. La verdad ya no sabía si estábamos platicando de verdad o si era mera actuación.

-La verdad es que sólo quería hablar contigo, te estuve observando y me di cuenta que eso que estabas escribiendo te estaba perturbando y de una manera grande- suspiró-. Y no tenía ninguna excusa para hablarte así que inventé esto con la esperanza de que funcionara...

Me reí de lo absurdo de su plan, pero había sido un bonito detalle.

-Y funcionó. Voy a olvidar que dijiste que me estabas acosando sólo porque me caíste bien.

Y era verdad.

-¿Podemos dejar de fingir que somos amigos?

-Bueno.

Ella se levantó y sin hacer ningún contacto visual se fue.

Literal, dejó un billete en el mostrador de la cafetería y salió del lugar. 

Me quedé estupefacto. Que situación tan extraña pero absurda.

Me disponía a abrir otra vez la computadora y continuar, pero escuché que la puerta se volvía abrir y ahí estaba ella, con la mirada fija hacia mi y con una sonrisa.

Dios, ¿qué está pasando con esta mujer? Yo sólo quería reírme pero no sabía si debía hacerlo, así que sólo apreté los labios, aguantándome.

Cuando llegó hacia donde yo estaba me ofreció su mano.

-Hola, mi nombre es Bailey y me interesa conocerte.

Wow.

No pude evitarlo, le sonreí ampliamente y tomé su mano.

-Hola, mi nombre es Sebastián y quiero ser tu amigo.



It's complicatedHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora