Una fría mañana de invierno, un joven recepcionista se encuentra con un famoso empresario que busca el "Hotel Freedom Wings" (su lugar de trabajo) pero no imaginó que a partir de ese día, su vida daría un giro inesperado.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En la recepción, Levi empezaba a sentirse realmente mal. La fiebre subía, y su cuerpo volvía a sacudirse debido al frío que recorría su cuerpo. — ¿Estas bien, Levi? — decía la joven junto a él. —No es nada, estoy bien — repitió, pues muchos le habían preguntado lo mismo desde que había salido de su apartamento. La fila al fin había desaparecido. La muchacha hizo una reverencia a Levi disculpándose. —Lo siento, por mi culpa estás aún más agotado que de costumbre, y muchísimas gracias por cubrirme con mis turnos la semana pasada... Levi hizo una mueca similar a una sonrisa para tranquilizarla. — ¿Qué dices? No tienes que disculparte por eso . Al sentirse mareado apartó la vista de la chica. Luego levantó la mirada hacia el frente. Erwin y los demás seguían allí. Tras un suspiro, miró su ordenador. — ¿Cómo van las cosas con Ymir?— preguntó de pronto. Historia se sonrojó un poco, y con algo de vergüenza miró a Levi. —No tienes que responder si no quieres— añadió el pelinegro al ver a Historia tan nerviosa. —No, no. No es eso... pero supongo que ya debes de saber que Ymir y yo nos casaremos dentro de tres semanas, y quería pedirte un favor. Levi la miró atento. —¿Te casas? — se sorprendió él — Bueno... muchas felicidades... —Gracias... Lucía más nerviosa, pues sentía vergüenza de molestar a su colega con algo que seguramente, a él no le importaba, pero se arriesgó a preguntar. — Ninguno de los chicos estará libre después del trabajo, y aunque fuiste mi primera opción desde el principio, pensé que era mejor no molestarte, pero dado el caso... Levi continuó mirándola esperando a que continuara. — ¿Me acompañarías a comparar mi vestido? Es que con todo esto no había podido pedirte éste favor. —Sí... ¿Por qué no? — dijo él sintiendo aún más caliente su rostro. Respondía de manera inconsciente por así decirlo, pues su mal estar iba en aumento. Y respondió prácticamente sin pensar en su respuesta. —¿En serio? — dijo ella emocionada — ¡Muchísimas gracias! — Esta tarde es la junta entre los administradores, el dueño del hotel y el comprador, estaremos libre después del medio día...— le dio la espalda a la joven para luego cubrir su boca y toser. Estaba siendo un mal estar muy agresivo. — Ten...— dijo la muchacha, quién había estado buscando algo al interior de su carterita mientras Levi le daba la espalda —te ayudará a bajar un poco esa fiebre... — prometo que no te quitaré mucho tiempo con esto...— tomó la mano del joven y depositó en ella una pequeña cápsula sobre la enguantada mano de Levi. —Gracias... — dijo y tomó la botella del agua que había junto al teclado. Historia río suavemente. —Este hotel sufrirá una gran pérdida— mencionó la joven aun mirando a Levi. Este le devolvió una mirada interrogativa. —¿De que hablas? —Obviamente cuando vendan este hotel, nosotros ya no estaremos aquí, no dudo que el nuevo dueño quiera cambiar también al personal, y sería lamentable si te despidieran, has sido de gran ayuda a este lugar. Levi se quedó mirándola. Era cierto. Si vendían el hotel, seguramente ellos ya no trabajarían más en el hotel, y aunque él tenia su salón de té, extrañaría de todos modos su trabajo en la instalación. —Tienes razón... es lo más probable, si eso llegase a pasar, puedo recibirlos en mi salón de té, me ayudarían muchísimo la verdad...— volvió a darle la espalda a la joven para poder toser otra vez. —Al fin termine de repartir los boletines con la información respecto a las reservaciones...— dijo un chico pecoso — te vez terrible. —Buen día para ti también — saludo el joven. —Buenos días Marco — saludo Historia riendo. El muchacho llevaba un overol azul con bandas plateadas en las rodillas, cintura, pecho y brazos de su traje. Tenia sus manos envueltas en unos gruesos guantes para evitar el frío de la época. En su cuello llevaba una bufanda negra, y un gorrito del mismo color con un pompón sobre su cabeza. A la vista solo estaban sus ojos castaños y sus pecas que resaltaban debido a lo roja que su cara estaba a causa del frío. —Buenos días hermosa — dijo mirando a la muchacha —por cierto, Hannes dijo que encontró esto en la entrada del hotel. —Ese colgante...— dijo Levi, reconociendo el objeto que se mecía en la enguantada mano del muchacho. — ¿Sabes de quién es? — dijo Marco entregando el colgante a Levi. —Claro que sí...— acarició la piedra azul turquesa que era rodeada por un pequeño y fino marco plateado. —Encárgate de devolverlo a su dueño ¿quieres?— dijo y se despidió con un gesto de la mano. Levi guardó el colgante y tras unos momentos una vez más levantó la vista hacia adelante. Erwin y los demás ya no estaban. —Señor Akerman— una chica también rubia y que tenia una mechita que caía por un lado de su rostro, mientras que su cabello estaba atado en un extraño moño, de ojos azules y de aspecto cansado, estaba en el mostrador. Su expresión era totalmente muy diferente a la de su compañera. Era indiferente y hasta petulante. —Annie. —El señor Pixi quiere verlo de inmediato en su despacho, señor Ackerman — sin más se retiró. Levi se levantó y subió las escaleras, conocía muy bien aquel despacho. Mientras tanto, en el despacho de Pixi abrían una botella de champagne, al haber avanzado con las negociaciones de venta del hotel. —Entonces hagamos un brindis por...— había comenzado a decir uno de los hombres, cuando llamaron a la puerta de la oficina. El hombre abrió la puerta. Allí se encontraba Levi, con aspecto de querer morirse de lo mal que se sentía y que más encima lo citaban a la oficina del dueño del hotel, mostrando así su peor aspecto a los demás. —¡Levi! — decía el hombre. Era calvo, muy anciano y con un bigote que lo hacía lucir divertido. En su mano llevaba una copa, mientras que con la otra, sostenía el pomo de la puerta, y lo invitaba a entrar. ¬—Por favor entra— dijo alegremente el anciano, y la puerta se cerró tras él cuando entró. —Te llamé por que quiero que conozcas a estas personas— dijo el anciano aun sonriendo. Con la mirada recorrió el lugar. Era una sala simple, un poco pequeña pero muy acogedora. Tenia un piso de madera que era cubierto por una alfombra azul. Las paredes también de madera barnizada, estaban llenas de cuadros y reconocimientos al hotel, como también había en una esquina, una vitrina con otra clase de reconocimientos. Del blanquecino techo colgaba una lampara de araña hermosísima, y que le daba un aspecto elegante a la oficina. El escritorio era de roble con diseños dibujado en su estructura. Sobre este había varias carpetas y una bandeja que tenia una pequeña tetera de porcelana, un termo cuatro copas y dos tazas. La silla también de madera, tenía un tapiz de terciopelo de color carmesí, y costuras doradas en el borde. Pero su mirada, se concentró en una de las cuatro personas que allí había a parte de él mismo. Aquel hombre de rubia cabellera, de penetrantes ojos azules y rostro amable, se levantaba para estrechar su mano. Por un segundo, por una milésima de segundo Levi pareció perderse en esos ojos que le miraban amablemente. —Él, es Erwin Smith, Levi. Él es prácticamente el nuevo dueño de este hotel— presentaba el anciano. —Ya nos conocemos ¿no es así? — decía el rubio manteniendo el saludo de manos — lo conocí esta mañana, de echo gracias a él es que estoy aquí... alguien olvidó darme la dirección del hotel— añadió mirando al hombre que estaba sentado frente al escritorio, junto a una mujer. Levi al volver en sí, observó a los demás que estaban allí. También conocía a aquel hombre a y a esa mujer. Los había visto cuando descendió de la limusina del hombre que aun no soltaba su mano. Junto a él, se encontraba una mujer, llevaba el cabello castaño tomado en una coleta, llevaba unos lentes, y también vestía con un taje negro, pero en lugar de llevar pantalón, llevaba una falda. No parecía estar poniendo atención a su alrededor, pues estaba mirado una Tablet en la que se podía apreciar unos gráficos en ella. —Es la primera vez que olvido algo, no es para tanto— reía aquel hombre desde su silla y cruzándose de piernas. —Él es Mike Zasharias, mi asistente, y ella es Hanji Zoe, mi secretaria— presentaba el rubio a sus colegas — pero también los conoce... nos encontramos con ellos al llegar aquí. Esta vez la mujer prestó atención, al oír su nombre. Ambos se levantaron de sus lugares para presentarse debidamente, pero a ninguno le paso desapercibido el gesto de dolor del menor. —¿Qué paso Levi? ¿Por qué llevas vendada tu mano? — quiso saber el anciano. Entonces el rubio hablo algo nervioso. —Un percance de camino hasta aquí es lo que causó que el señor Ackerman este herido— dijo Erwin mirando al anciano. El anciano seguía sin entender como había pasado el incidente o que lo había causado. —El señor Akerman evitó un delito de robo señor Pixi... y debido a eso, el delincuente lo hirió. —No es nada de que preocuparse señor, estoy bien— dijo y miró su mano aún atrapada entre las de Erwin. Este al notarlo, lo soltó, y miró de manera rápida al menor. —Informaré al personal del traspaso del hotel cuando usted lo estime conveniente señor, y me gustaría sugerirle que lo hiciera pronto para que los chicos puedan encontrar un nuevo empleo mientras se termina de tramitar todo el negocio. —¿De que hablas Levi? — sonrió Pixi mientras iba hasta su escritorio y le servía un poco de champagne en una de las copas que había en la bandeja sobre el escritorio. —Lo lógico sería que al tener el hotel un nuevo dueño, también renovará al personal, por eso sugerí que el anuncio se diera con tiempo— dijo perplejo por la reacción de Pixi mientras recibía la copa que este le ponía en su mano. —De hecho, Pixi me ha hablado maravillas del personal que tiene aquí. Y aunque seré el nuevo dueño del hotel, no tengo pensado despedir a ninguno de ustedes de este lugar. Pixi me ha informado que ustedes, y especialmente usted señor Akerman, han sido una ayuda valiosa a este hotel. Erwin volvía a sentarse en una de las sillas que había allí. —También lo había pensado con antelación, Levi— dijo de pronto Pixi serio — no iba a dejar a mi mejor hombre sin trabajo, y mucho menos al grupo de personas que trabaja con él. Usted ha hecho un trabajo impecable junto con los demás miembros. No iba a dejarlos así a la deriva sin más. —No tiene que preocupase por sus compañeros señor Akerman — decía Erwin — no tengo intención de despedir a ninguno de ellos, pueden continuar trabajando tranquilos y sin preocupaciones por sobre si permanecerán aquí o no — dijo y levantó su copa en dirección a Levi. Este hizo lo mismo, y cuando iba a beber de su copa, esta cayó al suelo tras haber sido soltada de la mano del joven. Levi llevó una de sus manos hasta su cabeza, pues había perdido el equilibrio por un momento, y había sido Erwin quién había impedido que cayera al suelo, y lo llevaba hasta una de las sillas. —Ve a casa Levi— decía Pixi. Pero Levi negaba. —Estoy bien, solo estoy un poco cansado — volvió a argumentar — además hoy trabajaremos solo medio día, ya podré descansar luego. El dolor de su mano, era lo que lo mantenía prácticamente despierto, pero no iba a decir nada. La mañana iba a pasar rápidamente, como todos los días. Tras insistir que estaba bien, abandonó la oficina para regresar a su trabajo. Por suerte no había mucho que hacer. Por lo visto, ya todos estaban al tanto de que, durante la tarde, iban a estar cerradas las reservaciones, tanto en internet como en el mismo hotel. En la recepción Historia explicaba también que, hasta el día siguiente, las reservaciones iban a cancelarse. Levi ocupó su lugar junto a ella, mientras bebía el contenido que le quedaba en su botella junto al teclado. Cada segundo que pasaba, se sentía peor. Lo único que deseaba era llegar a la tranquilidad de su casa y descansar, pero se había comprometido con su compañera para ir de compras. El teléfono sonó y Levi contestó. —Hotel Freedom Wings, ¿en qué puedo ayudarle? —Levi— se oyó la voz de una mujer — ¿Cómo sigues de tu gripe? —Mamá...— dijo mientras terminaba de limpiar su nariz, y ponía una servilleta en la bocina del teléfono —creo que empeora, pero estaré bien. Tendré libre el resto de la tarde y descansaré, lo prometo. —Iré a visitarte, Kenny quiere que lo acompañe a cotizar unos artículos para su nueva casa, y quiere verte— decía la mujer. —Pueden quedarse en mi casa si se les hace muy tarde para regresar— decía Levi — también los extraño, hace mucho que no los veo... el hotel y el salón... casi no me dejan tiempo— —Lo se mi vida, pero también debes cuidar tu salud. Estaremos solo por dos días en Sina, ya que debo regresar a mi trabajo al igual que Kenny. Pero me ocuparé de ti mientras este de visita. —Como en los viejos tiempo mamá— sonrió. —Bueno cielo, te dejo. Ya no quiero quitarte más tiempo, se que estas en el trabajo, pero quería saber como estabas. Te veré pronto— dijo —¡Adiós! —Adiós mamá, avísame cuando llegues para ir por ti. —Está bien, cuídate, te quiero. —Te quiero— dijo él también y sonrió justo cuando Erwin, Pixy y los demás pasaban junto a la recepción. Se acomodó frente al computador, y comenzó a teclear sobre el teclado. Iba a terminar de redactar los últimos valores del mes. Tanto pagos, permisos, regularizaciones, entre otras cosas. Historia parecía emocionada. Miraba al Erwin con asombro. —¿En serio ese hombre es mayor? — pregunto acercándose a Levi, pero sin apartar la mirada de aquel apuesto hombre — Porque no se nota para nada su edad, y es realmente apuesto— —No es tan mayor como crees— respondía él — y sí, luce bastante bien — añadió sin darle real importancia. No era la única que observaba a aquel sujeto, la mayoría de la gente que circulaba por el hall a esa hora, se volteaba a mirar a aquel hombre que se imponía ante las miradas de todos. —Afuera hay todo un caos— oyeron que decía uno de los clientes del hotel — la prensa se apostó allí y han esperado a que el señor Smith salga a responder a sus preguntas. —¿Tan famoso es? — decía aun más emocionada la joven que lo acompañaba —Seguro su prometida debe tener problemas cada vez que quiera ir a hacer las compras. Mientras todos seguían ocupados admirando a Erwin Smith, Levi continúo haciendo su trabajo. Apenas las puertas del hotel se abrieron, la prensa se lanzo hacia él como pirañas, en medio de el destello que producían sus cámaras. Hanji y Mike, fueron los primeros en salir, encargándose de responder a las preguntas que la prensa tenía para él. —¿Qué fue lo que sucedió realmente esta mañana señor Smith? — preguntaba una mujer, mientras acercaba una grabadora hasta Erwin, Hanji y Mike que eran escoltados por los guardias del hotel, tratando de que estos mantuvieran una distancia prudente a sus entrevistados. —¿Es cierto que piensa comprar este hotel? —¿Conoce a la mujer que se vio envuelta en el incidente de esta mañana? —La víctima dice que es su prometida ¿puede aclararnos eso? —La competencia dice que no esta capacitado para administrar un hotel como lo es el hotel Freedom Wings ¿Qué puede decirnos de eso? Levi continuaba trabajando en su computadora, pero no podía evitar el oír como atacaban con preguntas a Erwin. Soltó un suspiro y miró hacia la puerta de entrada. Erwin parecía agobiado, y su expresión solo mostraba unas ganas de querer callar a todos de una buena vez, pero parecía que se estaba conteniendo. Después de todo su imagen era importante para la sociedad. —Ahora vengo — dijo y se levantó de su lugar y caminó hasta la entrada del hotel. Se plantó firme frente a todos, que hasta entonces no le habían puesto atención hasta que hablo: —Buenos días— dijo y su voz se oyó fuerte y clara por sobre la de la multitud. Al instante todos guardaron silencio para escuchar. —Mi nombre es Levi Ackerman, recepcionista de este hotel. El motivo por el cual me presento ante ustedes es para pedirles que por favor no interrumpan con la rutina de este lugar. Como podrán ver, hay clientes intentando acceder a nuestras instalaciones, pero no puede hacerlo debido a que ustedes entorpecen el acceso. —No intento intervenir en su trabajo, pero les voy a pedir que por favor despejen la entrada y una de las principales vías de escape de nuestro hotel, o me veré en la obligación de llamar a la policía. —¿Porqué ha sido usted y no un representante oficial del hotel quién ha salido a dar la cara? —¿Tiene algún problema con eso? — pregunto Levi y dirigió al periodista una mirada asesina ¿desde cuando tengo que pedirle permiso la prensa para hacer mi trabajo? Se los pediré por última vez, despejen la entrada o llamaré a la policía, y los acusaré por causar desorden público y violación a la residencia privada. Tanto las cámaras de televisión, los fotógrafos y las grabadoras estaban dirigidos ahora a él. Su manera de llevar las cosas en el hotel, habían dado frutos todos estos años, y no iba a impedir que un grupo de reporteros echara por tierra el prestigio del hotel. El tono de voz que Levi había utilizado, fue suficiente para que estos se apartaran y permitieran a los nuevos inquilinos entrar al hotel, mientras el joven les daba la bienvenida, y ellos le agradecían por haber salido a llamar la atención a la prensa. No impidió que entrevistaran a Erwin, pero al menos ahora la entrada estaba libre. Hanji y Mike dirigieron una mirada sería a Levi para luego sonreír entre ellos, y finalmente se llevaron a Erwin con ellos, quién le dio un ultimo vistazo al hotel antes de que el coche se marchara. En el interior del hotel, y desde la recepción Pixy, estaba con una sonrisa que pocas veces se le veía. —No esperaba menos de este muchacho, sin duda Kenny me recomendó a un gran hombre. —¿Señor? — comentó Historia al oír al anciano que había aparecido de la nada allí. —Erwin no lamentará trabajar con Ackerman— luego volvió a subir por las escaleras, mientras Levi regresaba a su puesto. —Estúpidos periodistas...— comentó una vez que se sentó sintiéndose peor. La muchacha solo lo observó sonriendo.