Erwin Smith y Kuchel Ackerman

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Estoy con una pena tan grande que actualicé para poder olvidar que hoy se emitió aquel fatídico episodio, sigo diciendo que Erwin no merecía morir, o al menos no antes de poder descubrir la verdad y confirmar la teoría de su padre

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Estoy con una pena tan grande que actualicé para poder olvidar que hoy se emitió aquel fatídico episodio, sigo diciendo que Erwin no merecía morir, o al menos no antes de poder descubrir la verdad y confirmar la teoría de su padre.


—Buenas noches, habla Erwin Smith — contestaba esa voz grave.

—Erwin, soy Kuchel— dijo la mujer.

Erwin al instante dejó lo que estaba haciendo para atender la llamada. Estaba en medio de una celebración con Mike y Hanji.

Abandonó la habitación para poder oír la llamada.

—Estoy interrumpiendo ¿verdad? Mejor te hablo otro día— dijo ella.

—No- decía él — no interrumpes nada en realidad-

— ¿Puedes salir un momento? — pregunto ella.

—Si— respondió de inmediato — sí, ¿Dónde estás? Iré a buscarte.

—Te espero en la placita que hay cerca del salón de té "El Loto Negro" — dijo ella cerrando la puerta del apartamento de Levi y guardando en el bolsillo de su abrigo las llaves.

—Estaré ahí en un momento.

Erwin, tomó su abrigo y tras una disculpa, dejó a Hanji y Mike celebrando por la adquisición del hotel.

Subió a su coche y fue hasta aquella placita.

Al llegar, encontró a Kuchel sentada en una de las bancas de la placita y abrigaba sus manos con su aliento.

—Lamento la tardanza ¿te hice esperar? 

—La verdad es que acabo de llegar- dijo ella.

—Vamos a beber un café ¿Qué dices? 

La mujer aceptó y subió al carro con Erwin.

— ¿Y cómo se encuentra tu hijo? — preguntó Erwin.

—Hoy le dieron el alta, ya está en casa descansando, me escape un ratito.

—Es bueno saberlo, uno de mis empleados también sufrió un asalto hace unos días, fui a visitarlo al hospital, pues el muchacho estaba también herido.

—Los asaltos están a la orden del día- dijo — ya no se puede estar seguro ni en tu propia casa-

—¿Y Kenny? ¿Cómo está? Hace mucho que no lo veo.

—Ha estado ocupado con algunos asuntos policiales, casi no lo veo por eso—

—Ya veo...

— ¿Y qué hay de ti? — Comentó ella — supe que ibas a casarte.

—Pues... ya no será así, supongo que lo habrás leído en las noticias. Pero María terminó engañándome con Nile. Sé que es tarde, pero quería agradecerte el haberme mostrado la verdad en esa oportunidad. Tú fuiste quién me informó de esa traición.

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