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[Ivo]
Sí, definitivamente tenía la increíble capacidad de dejarme más tartamudo de lo normal. ¿Acaso estaba bromeando? Él aún estaba casado y ¿así quería iniciar «algo» conmigo?
—¿Sa-salir? O sea... —como aún estábamos de costado, agradecía que no viera mis expresiones en ese momento. Pues seguramente mi rostro era todo un poema.
—Para conocernos más. No me importaría en absoluto que seamos pareja —okey, él algún día me mataría de tantas impresiones—. Digo, ya sabes, hablaríamos de todo tipo de cosas, saldríamos a cenar, a ver una película, a la playa —oh, en definitiva uno de mis lugares preferidos—, a acampar, ¡joder, no lo sé!
—Playa me u-usta.
—¿De veras?
—Sip.
—¡Genial! Dime cuándo quieres ir y yo te llevo. ¿Te gustaría ir a Sylt? —esa playa quedaba al norte del país y era una de las más hermosas—. ¿O quizás a Miami?
¡¿Qué?!
Derek Kellerman en serio debía estar bromeando. Perfectamente podíamos ir a una playa en nuestra nación, pero tenía que mencionar al otro lado del mundo... ¿Era adivino tal vez? Siempre quise ir a los Estados Unidos.
—¿Qué te parece? —preguntó al no escucharme darle una respuesta. Estaba atónito. ¿Él gastaría tanto dinero en mí por viaje tan caro?
—No, es mu-ucho...
—¿Mucho qué?
—Dine-dinero, no.
—No me jodas, Ivo —dijo para soltar una risa—. Para mí un viaje a América no es nada.
¿Por qué tenía que ser tan presumido? Además, era obvio que fuera muy seguido a dicho país, pues la empresa tenía bastantes socios allá.
—Ya.
—¿No te gustaría? —asentí—. Entonces vámonos cuando te recuperes.
—¿Eh? —era demasiado pronto. ¡Apenas me conocía y ya quería llevarme al nuevo continente!—. No, rapído.
—Rápido —corrigió y torcí los labios. Siempre estropearía los lindos momentos—. ¿Qué importa?
—De-depués, ¿sí? —prefería esperar, pero era una propuesta que no saldría de mente. En serio quería viajar con él.
¿Qué ventajas tenía viajar con un hombre millonario, gay reciente y el más guapo de todos? Vamos, probaría todo tipo de pasteles de chocolate gringos y ¿sexo tal vez?
—¿Qué te pasa? ¡Ja, ja! Se te pusieron rojas —dijo, tocándome las orejas. Traté de hacerme una bolita por los escalofríos que me daba esto, pero los dolores punzantes por todo mi cuerpo, me lo impedían—. Bien, viajaremos cuándo tú quieras —luego, comenzó a besarme las orejas y quería morir...
¡Por favoooor! ¿Cómo me iba a controlar si me estaba excitando? Su aliento caliente y pesado me hacían pensar todo tipo de cosas. Como perder mi virginidad por ejemplo.
Algo que era muy raro, o sea ¿qué alguien gay se mantuviera virgen aún a mediados de sus treinta? Era bastante... Irreal.
Jörg siempre ponía excusas y la verdad, le agradecía que las pusiera, porque así —y soñando demasiado—, podría hacerlo con Derek.
Sí, quizás estaba soñando bastante.
Podía sentir cómo seguía refegándose en mi trasero. A decir verdad, quería gritar de la emoción cuando lo hizo la primera vez. Pero, sí lo pensaba bien... Si en algún momento muy, pero muy imposible, llegara a tener sexo con él, me iría mal.
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Perfecta ImperFecciÓn
Romance• ° Usa guantes por una razón que desconozco. Su sonrisa es hermosa, y aunque tiene un problema de lenguaje... Me encanta su Perfecta ImperFecciÓn. ° • >>Historia LGBT. ChicoxChico 👨❤👨 >>Escenas +18 y palabras altisonantes 📣 >>Capítulo cortos...
