Lo que paso después no fueron más que algunas cosas cursis y demás detalles interesantes pero que no se me antoja revelar sinceramente.
En el mediano tramo que había desde ese departamento hasta mi casa, surgió una interesante conversación.
De esas conversaciones que solo pueden darse con un personaje literario totalmente inexistente.
— ¿que vas a decirle a tu mamá? —
— Le voy a decir la verdad, voy a contarle como mi jefe me enseñó unos gajes de este oficio y como la fiesta se hizo larga y agradable, tanto que me quedé a dormir con Blaze, que fue por su cuenta — relate pensando cada palabra, sintiéndome tontamente intelectual por mentirle a mi mamá.
— Bueno, no soy muy partidario de la mentira pero es muy necesaria... A veces — comento con un cierto tono que no pude descifrar.
— Si, lo se. Es complicado mentirle en la cara a la gente — eso fue lo que cerró la primera parte de la conversación pero esperen, no por nada les digo que fui interesante.
— Creo que mejor bajo contigo... — exclamó. Apretando el volante en cuanto un semaforo lo frenaba.
— ¿para que? — indague mirándolo. Podía echar a perder muchas cosas, un encontronazo con mi mamá.
— No te preocupes, además de los libros soy experto en las mujeres y más en las que se parecen a mi —
Su elección de palabras no fue la mejor e hicieron nacer una duda en mi. Mi mamá no se parece a él, ni en lo físico ni en lo... Creo que ya se de lo que está hablando.
Opte por cerrar la boca. No tenía nada que decir al respecto.
¿Ven porque es interesante?
Unos minutos en silencio y llegamos a mi barrio. Como siempre, me daba gusto ver esas casas antiguas y repletas de flores en sus jardines. Estábamos a tan solo unas cuadras de mi casa cuando vimos una escena preocupante... Bueno, no realmente preocupante. Sino graciosa.
En la rugosa vereda, Blaze estaba ahorcando a Sonic, con una toma que dejaba al erizo totalmente inmovilizado. Pude notar también como una anciana los observaba desde una ventana.
Shadow, sin perder tiempo, fue a separarlos tomando la cintura de Blaze para levantarla aún con Sonic aferrado en sus brazos. Yo todavía no llegué a reaccionar, solo miraba todo, entre intrigada y divertida.
Pero lo bueno siempre, termina
Baje del auto para ir directamente a los brazos del Blaze. Me coloque a un lado de ellos y pose mi mano izquierda sobre su hombro. Sintiendo las miradas de ella y de Shadow. Vi fuego en sus ojos, ahí supe que Sonic había hecho una estupidez.
No tardo en aflojar su agarre y liberar al azulado... Literalmente, por la falta de oxígeno.
— Blaze, ¿que sucedió? — fui al grano con mi pregunta.
— este idiota no sabe cuando cerrar la boca — escupió ella, aún en el aire por el agarre de Shadow, que temia por otro ataque hacia Sonic.
Volteo para mirar al mencionado. Arrodillado en el piso, con ambas manos acariciando su atormentado cuello.
— ¿que te dijo? — cuestióno Shadow con ese tono serio tan áspero... Ya me había olvidado que esa era la voz que siempre usaba con todos.
Mi félina amiga se sonrojo fuertemente al jactarse quien la estaba alzando, sus ojos ambarinos, no podían estar más abiertos.
— Yo... Bu-bueno... — no la vi capaz de hablar, yo tampoco hubiera podido en su situación.
No hizo falta decir nada para que Shadow la bajara, reconociendo que era su culpa el poco habla de Blaze.
— disculpa — dijo Shadow una vez se situó a mi lado, ignorando totalmente a Sonic. — La próxima vez no hagas una estupidez así, y mucho menos en la calle. Si eres inteligente, demuéstralo, la gente inteligente no recurre a la violencia para resolver problemas — un tono de voz militar me deleitó... Pero a Blaze no pareció gustarle nada.
— ¿quien te crees que eres para hablarme así? — el fuego en sus ojos se reavivó y la temperatura empezó a subir nuevamente.
— tu jefe — sentenció Shadow, apagando toda llama proveniente de Blaze. — empiezas esta semana — dijo antes de voltearse hacia Sonic y ayudarlo a recuperarse.
Genial, ahora tengo una aliada vital dentro de mi empresa.
Mi aliada se encontraba perdida, tal vez en su éxito por conseguir trabajo simplemente ahorcando a un chico. Cuando despertó, sus ojos fueron directo al encuentro con los míos.
Pude notar esa hermosa llama de felicidad y euforia.
— Amy — Shadow me llama, haciendo que corte el contacto visual con Blaze — ¿Te molesta si no te acompaño?... Quiero llevar a Sonic a su casa — Conmigo uso el tono agradable y suave.
Entendí su situación así que no vi problema.
— No te preocupes —
— gracias, nos vemos en un rato — con Sonic detrás, se subió al lujoso auto y se puso en marcha, no antes de dedicarme una sonrisa juguetona. Sonrisa que me privo de cordura por unos segundos... Debí devolverle el gesto.
— me alegra que hayas conseguido el trabajo — comente viendo como el auto de Shadow se alejaba.
— ¿que hacias con el a estas horas? — no tardo en disparar la pregunta que formuló en cuanto me vio.
— shhhh, vamos a casa —
(...)
— No se que tenes en la cabeza como para decir semejante estupidez — le dije con claro enojo, sin dedicarle mi mirada.
— Yo tampoco, no se porque lo dije, solamente estaba furioso y se me escapo — se excuso. Digno de un adolescente estúpido e inmaduro.
— No seas patético, afronta las cosas. No pretendas que me voy a compadecer. Hiciste una estupidez, lo hiciste a propósito... Y si esa chica intenta asfixiarte otra vez, no voy a intervenir — subí mi tono de voz, para intimidarlo un poco.
Funcionó perfectamente, su cara de erizo mojado me lo indicaba.
— ¿que hacías con Amy? — pregunto confundido.
Me dieron ganas de arrancarle el cuero cabelludo con el cuchillo que había en la guantera. Pero Mantuve la compostura como el hombre grande que soy — la madre de Amy es una buena amiga mía y le estaba haciendo el favor de llevarla a su casa — dije neutral con los ojos en el camino.
(...)
Apenas llegamos a casa, me fui a la privacidad de mi alcoba, rezando para que Blaze no viniera con sus múltiples preguntas, que sabía que las tenía.
Fui a buscar entretenimiento en unos de esos juegos en línea, Esperando la llegada de mi mamá.
Pero sucedió lo inevitable.
— ¡cuéntame todo! — exclamó Blaze con una emoción infantil. Entrando por la puerta, tirándose directo a mi cama.
Suspire cansada y cerré los ojos
— ¿que queres saber? —
— ¡TODO! — grito aturdiendome.
Mamá, por favor, veni.
