Capítulo 14.

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No eres nadie para él.

 No te merece.

Ni siquiera le conoces.

Sólo le quieres por su fama.

Esas palabras se clavaban en mi mente, precipitando las lágrimas por mis ojos una y otra vez. Ya era oficial, todos los medios quedaron enterados esta misma mañana cuando Louis lo confirmó, haciendo que todo el peso cayera sobre mis hombros. Al parecer, a las fans no les agradó nada. 

Cerré la página de Twitter, ya era tarde, la una de la madrugada y yo seguía pensando en todo esto. ¿Y si era cierto? ¿Y si no le merecía? ¿Y si el no sentía lo mismo? Grité frustrada y cogí unos shorts, me puse una sudadera y mis converse negras. Recogí mi pelo en una coleta y le escribí una nota a Amy:

 No me llames, estaré bien. Sólo estaré fuera unos días.

                                        Ali.

Llegué a la estación de tren y afortunadamente sobraba un billete, sólo tenía que esperar quince minutos. Algunas veces toda era fácil, parece que la vida quiere darme un poco de felicidad, para luego arrebatármela. Estaba tan absorta en mis pensamientos que no me di cuenta de que o corría o no llegaría al tren. Me pesaba el cuerpo, mis piernas se movían con lentitud, y mis ojos querían cerrarse. Cuando por fin tomé asiento coloqué los auriculares en mis oídos y cerré los ojos.

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Estaba escondida en el armario, podía ver dos figuras discutiendo, gritaban y él se acercó repentinamente a ella, su puño contactó contra su mejilla. Ella reprimió un sollozo y cayó al suelo antes de recibir una patada en su estómago. 

Mamá. 

Los sollozos se escaparon de mi boca, alertando al hombre, que con movimientos rápidos me sacó de allí y propinó un fuerte guantazo en mi mejilla, golpeándome contra la pared. No distinguí su rostro, una sombra se apoderaba de él. Mi cuerpo estaba sobre el suelo, él se agachó hasta quedar a mi altura, pude notar un olor fuerte en su aliento, estaba borracho.

-Será mejor que te metas en tus asuntos, mocosa.- susurró en mi oído.

Ahora pude verle.

Mi padre.

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Un grito salió de mi boca, respiraba entrecortadamente y un poco de sudor se acumulaba en mi frente. Otra vez no, las pesadillas habían vuelto, me atormentaban todas las noches con recuerdos de mi infancia. Un día pararon, pero parece, que han vuelto para quedarse.

El tren frenó, las puertas se abrieron y los pasajeros comenzaron a salir. Cogí mi mochila y salí de ahí con un paso acelerado. Eran las seis de la mañana y Plymouth me daba la bienvenida bajo un oscuro cielo repleto de estrellas. Un taxi me llevó a la playa, saqué unas llaves y abrí la puerta de la casa de la playa de mi padrastro. Todo estaba tal y como lo recordaba, pasé muchos veranos aquí cuando mi madre conoció a Mike y me dejaron unas llaves por si algún día quisiera venir. Para mí, sólo era un lugar en que desconectar, desahogarme unos días y  después volver a casa.

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Playa y tranquilidad. Todo lo necesario para desconectar, aunque no era suficiente, Amy no paraba de llamarme al igual que Louis, pero él me llamaba una y otra vez y tenía como cien mensajes suyos diciendo que estaba preocupado, que volviera. Pero no pensaba hacerlo, necesito pensar, y me fui por él.

¿Por qué todo es tan difícil? Yo no me había buscado nada, ni siquiera estaba en mis planes que el mismísimo Louis Tomlinson tuviera una relación conmigo. Me duele pensar que no le merezco, el parece tan fuerte, tan completo y feliz. Pero yo estoy tan rota, mi vida ya no tiene luz, ni luz ni aire. Esto me supera, me presiona de una forma tan brutal que no sé si podré soportarlo. Quiero gritar, quiero llorar, pero sobre todo, quiero estar entre sus brazos mientras me dice que todo saldrá bien. Aunque no sea cierto. 

Mi móvil suena, o contesto o juro que acabará hecho mil pedacitos contra el suelo.

-¿Qué?-pregunto irritada.

-¿Se puede saber que coño haces Aline? Deja de jugar, no puedes irte así, sin más. Estamos muy preocupados.-la voz de Louis muestra cierto tono de preocupación.

-Estoy bien, no hace falta que me controles.-respondo en un susurro.

-¿Qué pasa?-pregunta él alarmado.

-Necesito un respiro, nada más.-contengo un sollozo aunque no puedo controlar que se escapen de mis labios.

-Sé que te sientes muy agobiada. Te comprendo, no sabes cuanto, pero vuelve.- suspira.

-Te necesito Louis, te necesito aquí.-lloro.

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-Joder, tenías que irte así como así sin decir nada, ¿no? No sabes lo asustado que estaba cuando Amy me dijo que te habías ido.-dijo Louis muy serio.

Nada más decirle que le necesitaba no se lo pensó y me dijo que vendría. Su pelo estaba demasiado alborotado, como si no se hubiera peinado, su cuerpo descansaba sobre una silla y sus ojos mostraban cierta sensación de cansancio.

Fui directa a sus brazos, mientras mi cabeza descansaba en su hombro y repetidos sollozos se escapaban de mi garganta.

-Lo siento, perdóname. Pero no... no sabía que hacer, no pensé. Me siento muy presionada por todo, ellas me odian, y me empiezo a creer que no soy buena para ti, que no te merezco.

-¿Qué? No Ali, no vuelvas a repetir eso. Creo que eres lo suficientemente inteligente como para notar que estoy locamente perdido... en ti.-dice con cierta inseguridad.- No quiero que pienses que no podemos estar juntos, no le des importancia a todo esto, sólo tú y yo, ¿recuerdas?.-prosigue mirándome a los ojos.

-Pero... Tengo miedo Louis, tengo miedo de que te marches, he comprendido que te necesito, te necesito para poder salir de esta maldita mierda. No lo sabes, pero estoy jodidamente harta de psicólogos que me dicen como ser o no, que me juzgan sin saber, y de pastillas y métodos para la ansiedad y mis repentinos ataques. Pero has llegado tú, con esa sonrisa, con esa forma de querer y me has desarmado. Nunca pensé que caería ante ti, pero estaba enterrada en una horrible capa de oscuridad. Y llegaste tú, iluminando cada parte de mi ser, Louis. Tengo miedo de que te vayas.

-Nunca te dejaré ir, nunca dejaré ir a una persona que me hace sentir vivo. Que después de tanto tiempo, me has hecho sentir cosas que nadie ha hecho. Yo también tengo miedo, miedo de que esto se rompa. Pero Als, pequeña, me das vida.-dijo sonriendo a escasos centímetros de mis labios.

Miles de lágrimas inundan mi rostro. Estoy tan agradecida, me hace tan jodidamente feliz. Hace tanto que no siento esto, que no sé como describirlo. Una gran sensación de bienestar azota mi pecho y miles de mariposas revolotean en mis estómago cuando nuestros labios se juntan.

-Gracias, gracias Louis.

Su mirada dice mucho más que mil palabras. Dice tanto con tan poco. Louis es lo único que puede ayudarme, y debo aferrarme a él, ahora o nunca.

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Hoooola, muchísimas gracias por votar y comentar, me hace muy feliz que por lo menos, hay gente que me apoya y les gusta lo que escribo. En serio, os lo agradezco.

Quería dedicarle este capítulo a @fxck0pinions, no sólo por la preciosa portada que hizo, sino por sus constantes consejos y la ayuda que me da cuando acudo a ella. Entendería que quisiera pegarme de lo pesada que soy. ¡Muchísimas gracias!

Teardrops (Editando).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora