Epílogo

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3 años después.

Pa, dale que llegamos tarde a la cancha — gritó un Ian de cuatro años de edad desde la puerta, con su equipo de fútbol puesto.
Voy, ya voy — contestó Renato buscando los carnet de socio.
Gabi ¿Viste los carnet? — preguntó revolviendo el ropero entero.
El rizado lo miró de reojo, sin siquiera responder. — Te estoy hablando Gallicchio — insistió en un tono severo. — Que se yo donde ponen sus porquerías — respondió sin darle importancia a la pregunta del menor, pero Tato lo conocía, llevaban cuatro años de novios, cuatro años viviendo juntos, cuatro años haciendose felices mutuamente, y criando a Ian como si fuera hijo de los dos, y es que en realidad así era. — Gabriel, damelos — insistió estirando la mano — No los tengo yo — contestó desviando la mirada. — Gallicchio tenes 31 años ¿Podes aceptar de una vez por todas que nuestro hijo eligió ser de River y no de Boca? —  soltó seriamente. El rizado levantó su mirada, sacando dos tarjetas de su bolsillo. — Es injusto loco, mucho tiempo soñé con llevar a mi hijo a la cancha a ver a boquita, y ahora venís vos ¡Y lo haces gallina! — contestó con bronca. — Superalo — fue lo único que dijo, saliendo por la puerta.

(...)

Gabriel estaba tirado en el sillón, viendo una película, cuando escucha el auto de Renato. — Papiiiii, llegamos. Ganó River — dijo el pequeño corriendo a los brazos del rizado, el cuál lo recibió con cariño. — ¿Estás seguro que no queres ser de boquita? ¿Sabías que cuando vos eras bebé, yo te cantaba una canción de boca y vos te calmabas? — le preguntó con una sonrisa. — mmm no papi, no quiedo, yo quiedo ser del millo, como papá Tato — respondió. No había remedio, el pequeño era una fanático de River, y Gabriel no podía hacer nada para revertir la situación.

(...)

Gallicchio salió a comprar para preparar la cena, pero cuando entró a la casa, no parecía haber nadie, ya que era costumbre que el pequeño Ian salte a sus brazos cuando llegaba.
¿Hay alguien? — preguntó intrigado, al notar que nadie contestaba, decidió caminar hacia la habitación del segundo piso. Cuando abrió la puerta, el lugar estaba lleno de velas, pétalos de rosas y Spinetta ambientaba la ocasión. Caminó hasta la cama, donde había una nota.

"Hoy cumplimos cuatro años de novios, y quería hacer algo especial. Te amo"

Se giró para ver a Renato que estaba parado en el marco de la puerta.
Felices cuatro años mi bostero favorito — dijo acercándose. — Te amo — respondió Gabriel. — Dejé a Ian en lo de Juli, me dijo que lo cuidaba, estaba con Fausto — aclaró el pequeño. — Ésta noche es nuestra — terminó, para al fin besar a su novio.
Caminaron juntos hacia la cama sin cortar el beso en ningún momento. Lentamente se dejaron caer, y comenzaron a quitarse la ropa.
Estos cuatro años fueron los más lindos, estoy tan feliz de tenerte en mi vida y te amo bebu, te amo a pesar de que puedas convencerme de cualquier cosa, por más loca que sea, como esa vez que me llevaste a escalar mostañas, sabiendo que tengo fobia a las alturas. Te amo aunque hayas hecho que nuestro hijo sea de River, te amo aunque seamos tan diferentes. — dijo Gabriel con lágrimas de emoción. Renato lo miraba atentamente, guardando cada segundo en su cabeza, deseando que todo esto dea eterno, deseando nunca olvidarlo.
Te amo, aunque seamos polos opuestos — contestó el pequeño, para volver a besarlo.

Fin.

Polos opuestos {Terminada}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora