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Aquella mañana, SookYon atendía a los residentes del hotel como de costumbre, los miembros de BTS se maquillaban cuidadosamente para la última sesión de fotos del mes, los días pasaban cada vez más rápido y Jin poco a poco, dejaba de sentir la presencia de SookYon en su vida, al final de cuentas, ya habían pasado 7 días desde que no hablaron. Pidió permiso para ausentarse durante el almuerzo, ya que les darían tres horas de descanso antes de regresar con los ensayos.

–Las presentaciones de caridad son igual de importantes que las demás presentaciones Kim Seok Jin. –dijo el manager, puesto que en tres días darían un concierto de caridad para los niños con cáncer. –no se te ocurra llegar tarde.

–Claro que no señor, muchas gracias. –Jin tomó el auto, y condujo lo más rápido que pudo hasta el hotel de SookYon, entró directamente a la cocina y encontró a la pequeña SookYon con un poco de sudor en la frente mientras terminaba de preparar una salsa.

–Procura mezclar hasta que ya no te queden grumos. –Dijo ella a un chico que estaba a su lado. –Quiero los fideos de frijol en 3.

–Sí chef. –respondieron tres cocineros que estaban al fondo.

–Veo que no has cambiado en nada. –dijo Jin acercándose a SookYon y secando el sudor que tenía en la frente con un pañuelo.

–Hola Oppa. Lo siento, ahora estoy muy ocupada. –Dijo y sacó un frasco de salsa vacío. –Pero me parece estupendo que estés aquí. Ven conmigo. –sacó un unifrome de uno de los cajones debajo del mesón. – ponte esto. –dijo entregándole el uniforme, y virtiendo la salsa en el frasco.

–No otra vez. –SookYon no esperó a que él respondiera, se fue en cuanto le entregó el uniforme, Jin se lo colocó y ayudó a SookYon. Terminaron de trabajar a las 14:00, se les terminó la comida para las 13:45 así que cerraron más antes. –Es increíble que me hayas puesto a trabajar en mi tiempo libre. –dijo Jin refunfuñando.

–Lo siento oppa, me dejé llevar. ¿Te invito el almuerzo? –nuevamente, sin esperar respuesta SookYon le preparó un almuerzo sencillo a Jin, mientras el resto de los empleados comía en la cocina, SookYon llevó a Jin a comer al comedor. Fue agradable, verse luego de tanto tiempo, reír, como hace tiempo no lo hacían, que Jin reclame y grite a su regalado gusto, mientras SookYon sólo reía.

–¿Cómo te va con los estudios? Éstos últimos días ya casi no hablábamos por llamada.

–Sí, he estado llegando tarde a casa y lo único que hacía al llegar era servirme una taza de café y estudiar. Ayer terminaron mis clases de capacitación empresarial, el fin de semana daré un examen e una academia de hotelería para sacar un certificado oficial de chef. Y la siguiente semana comienzan los exámenes.

–Vaya, veo que estarás ocupada. –dijo algo desanimado. –pensaba invitarte a un evento de caridad que tendremos el viernes. Pero supongo que necesitas estudiar para tu examen.

–¿Evento de caridad? ¿A qué hora es?

–A las 5 de la tarde en el parque Yeouido.

–Suena bien, luego podríamos ir a comprar unas cosas para mi casa.

–¿Irás? ¿No deberías estudiar? ¿O ir a la universidad?

–He estudiado para ese examen desde que tengo 15 años, ir a un evento de caridad, en el que actuará el chico que me gusta, no creo que me afecte, ¿verdad? –Jin acarició el pelo de SookYon y luego la tomó de la mano. Durante un minuto, se quedaron en silencio, ese minuto, casi fue eterno, era como si sus almas se regocijaran de estar juntas, como si el brillo de sus ojos dijera todo lo que no se puede expresar con palabras, ese minuto de paz interior (como lo suelen llamar algunos filósofos), fue cruelmente interrumpido por el celular de Jin.

–Lo siento. –dijo y contestó. –Sí, lo siento, no me fijé la hora... claro, estaré ahí en 5... ¡Les dije que no podían comer lo que estaba ahí! ¿Por qué nunca me hacen caso?... No ya no quiero. –dijo y colgó.

–¿Y ese berrinche?

–Se comieron mis oniguiris. –dijo frunciendo el ceño.

–¿Los que te mande ayer? –asintió.

–No hay problema, tengo más en casa si quieres puedo enviarte más.

–No ya no quiero, ellos me lo tienen que pagar. –Jin tomó sus cosas y salió del hotel, pero regresó a los pocos segundos para depositar un dulce beso en la frente de SookYon. –Nos vemos el viernes.

–Hasta entonces oppa. –Jin consiguió sonreír al escuchar esa última palabra, y se fue.

SookYon regresó a casa, había tantas cosas que le ocultaba a Jin, el hecho de que las clases nocturnas eran una pesadilla, que la universidad era horrible, que odiaba cada momento que estaba en ese lugar y al mismo tiempo adoraba estar ahí. No le dijo que, por las noches, al llegar a casa, se sentía sola, que cada vez que abría la puerta sentía frío; y que sentía mucho miedo, sí, miedo, porque la universidad es una inevitable fuente de estrés, y ella le temía al estrés, temía perder la memoria por culpa de éste, temía no poder seguir llevando la vida que llevaba actualmente, pero lo que más la aterraba, era el hecho de olvidar a Jin. A esa persona en la que no podía dejar de pensar y por la que se esfuerza al máximo para poder hacerle sentir orgulloso. Todo eso, y algunas cosas sin relevancia, nunca se las diría a Jin, porque ella sabía que él ya tenía muchas cosas en las que pensar.

¿Quién es usted? 《Wattys 2019》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora