Dedicado a: Asiirra con mucho amor departe de tu buena amiga Marvelin... alto ahí Creo que esa soy yo😅😎.
Era 31 de diciembre y estabas en tu departamento totalmente desanimada, pues tu novio no podrá pasar año nuevo a tu lado debido a que está en la torre Stark resolviendo unos problemas con los demás vengadores y tu estás en Brooklyn.
Suspiraste cansada y fuiste hasta tu cuarto y te aventaste a la cama, querías llorar de tristeza solo querías estar a su lado y poder abrazarlo toda la noche hasta que sea año nuevo y besarlo con mucho amor, pero eso no se iba a poder.
En eso llaman a tu celular y tienes la esperanza de que sea Steve diciéndote que todo se canceló en la torre y que podría estar contigo esta noche tan especial, pero no era el, sino que era tu mejor amigo, Barry Allen.
(Hagamos como que flash está en esta dimensión).
Sin más tomaste la vídeo llamada, tal vez el podría subirte el ánimo.
- ¡Hola, Arisa! - saludo alegremente agitando su mano.
- Hola, Barry - dijiste poco entusiasmada, cosa que el chico veloz no pasó por alto.
- Hey, ¿Que tienes? - cuestionó preocupado.
- Steve no estará conmigo para año nuevo - sollozaste, una lágrima se resbaló por tu mejilla.
- Hey, mírame, no llores linda, sabes que no me gusta verte llorar, eres muy hermosa como para estar llorando - hablo con voz dulce y te limpiaste las lágrimas que en esos segundos habías derramado.
- Está bien, intentaré no hacerlo, solo por qué tú me lo pediste - dijiste en un suspiro y el asintió.
- Así me gusta... Ahora, ¿Me dirás por qué no estará contigo esta noche? - cuestionó confuso.
- Los vengadores están teniendo problemas con algo oh alguien justamente hoy y no podrá estar conmigo por qué tienen que resolver aquello, de lo cual no tengo la mínima idea de que está sucediendo por qué no me quiere contar nada - bufaste.
- Comprendo, pero no te sientas así, se que el te ama y demasiado siempre lo a demostrado... La vida de un héroe no es fácil aveces tenemos que sacrificar todo lo que tenemos para poder ganar la batalla, además tengo la sensación de que está haciendo un bien mayor y que te lo recompensará, tu sabes cómo es Steve - dijo con una sonrisa que provocó que tú también sonrieras. Él tiene razón Steve siempre a estado para ti en todo momento y cada vez que se iba salvaba el mundo de la extinción absoluta. Suspiraste y miraste a Barry a los ojos atraves del cristal de tu celular.
- Tienes razón, rayito - comentaste y el soltó una risita.
- Siempre la tengo, enana - respondió divertido.
- Pero, ¿Que hago?, No quiero estar sola esta noche, lo necesito aquí - hiciste un puchero y el se encogió de hombros sin saber que decir.
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- Creo que solo tendrás que esperar a ver qué pasará, apenas son las 7:30 es posible que llegue a tiempo - respondió calmado.
- ¿Por qué no me haces compañía tu? - cuestionaste esperanzada, si no podías tener a tu novio a tu lado, ¿Por qué no tener a tu mejor amigo?. Barry hizo una mueca y ya sabías por donde iría su respuesta.
- Lo siento, Arisa... Estoy en la dimensión número dos, hoy me la pasaré con Cisco y Caitlyn - asentiste con una sonrisa fingida y escuchaste como Cisco lo llamaba - lo siento me tengo que ir... Vístete si, tienes que recibir el año nuevo con estilo - dijo bromeando y asentiste.
- Eso haré, hasta luego correcaminos - dijiste divertida, el movió su mano de lado a lado y corto la vídeo llamada.
Suspiraste resignada, sin dudas pasarías año nuevo sola. Entraste al baño y te diste una ducha caliente tratando de relajar tus emociones, pero tus lágrimas se mezclaron con las gotas de agua de la regadera, saliste de la ducha y fuiste al armario, elegiste un atuendo cualquiera y te vestiste, quedando de esta forma:
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Fuiste hasta la sala de tu departamento y te sentaste en el sofá soltando un suspiro, encendiste la tele y te entretuviste con una de las películas navideñas que tanto dan en la TV, esta vez estaban dando mi pobre angelito la saga completa y te quedaste viéndola.
Eran aproximadamente las 11:45 cuando terminaste de ver las películas, te levantaste del sofá y fuiste hasta la cocina y te serviste un vaso con jugo, pero cuando lo ibas a llevar a tus labios alguien abre la puerta de manera rápida y te sobresaltas soltando el vaso y este callo haciendo un sonido molesto mientras se quebraba, pero no le prestaste importancia ya que la tenías tus ojos examinando a la persona que había entrado por la puerta.
- ¡Steve! - exclamaste y el abrió sus brazos de par en par invitándote a que lo abrazaras.
Corriste hacia el y lo abrazaste con todas tus fuerzas, después de todo Steve llegó a tiempo.
- Pero, ¿Qué haces aquí? - cuestionaste con sorpresa tomando su rostro entre tus manos.
- Estoy aquí, por qué quiero ver el nuevo año a tu lado, Arisa eres lo más preciado que tengo desde que me descongelaron y no podía dejarte sola esta noche - te beso cortamente - además vine por qué quiero proponerte algo muy importante - comento con nerviosismo.
- Claro, te escucho amor - besaste su mejilla. El se alejó un poco de ti y suspiro.
- Arisa, sabes que te amo más que a nadie en este mundo, eres la razón de mi despertar cada día, eres mi oxígeno, eres mi todo princesa... Cuando estoy en una misión solo pienso en que debo llegar bien por qué hay alguien que espera verme sano y salvó y esa eres tu y no quiero abandonarte nunca, me encanta como arrugas tu nariz cuando algo te disgusta, me gusta cuando te sonrojas al hacerte un cumplido, pareces un lindo tomatito y eso me encanta... Simplemente eres perfecta Arisa y lo bueno es que eres solo mía y de nadie más - sonrió con orgullo, ya para este momento estás tratando de contener tus lágrimas de la emoción, pero todo aumenta cuando el se arrodilla frente a ti, llevas tus manos a tu boca sorprendida.
- Lo que debí hacer desde hace dos años atrás - saco una pequeña cajita de terciopelo rojo y la abrió dejando ver un hermoso anillo de compromiso - Arisa Rodríguez, ¿Te casarías conmigo? - cuestionó con cierto nerviosismo en su voz. Empezaste a llorar de la felicidad mientras asentias frenéticamente.
- ¡Siiiiii! - exclamaste emocionada, el coloco el hermoso anillo en el dedo correspondiente y se levantó del suelo para tomar tu rostro entre sus manos y besarte de manera apasionada.
En ese momento solo eran ustedes dos y nadie más en este mundo, a lo lejos se escucharon los gritos de las personas y uno que otro fuego artificial indicando que ya es media noche, se separaron por falta de aire y unieron sus frentes.
- Feliz año nuevo, amor - susurraste contra sus labios.
- Feliz año nuevo, cariño - respondió con una sonrisa y volvió a besarte con mucho amor.
Que manera de iniciar el año, ¿No?. Valió la pena esperar su llegada, fue lo último que pensaste antes de que ambos se volvieran uno solo en el sofá de la sala.