La alarma de tu teléfono sonó, anunciando que eran las 5:00 AM. Te estiras en la cama y suspiras, quisieras seguir durmiendo, pero le prometiste a Steve que correrías con el hoy, bueno, sólo perdiste una apuesta y la tienes que pagar.
Te levantas finalmente y caminas hasta el baño para hacer tus necesidades, cuando terminas, sales y buscas tu ropa deportiva, la que Tony les había dado a cada uno para que usaran en el gimnasio. Te la colocas y por últimos te pones tus tenis, envuelves tu cabello en una coleta alta y sales de la habitación, para ir hacia la de Steve.
Cuando estas frente a su puerta, tocas un par de veces, pero no recibes respuesta alguna por lo que decides abrir y entrar a preguntarle si tardaría demasiado. Cuando abres la puerta notas que este esta de espaldas hacia a ti, con una toalla envuelta en su cintura, no puedes quitar tus ojos de su anatomía.
— Que vista tengo — dices para llamar su atención y el se gira rápidamente un tanto sonrojado.
— No te escuche llegar — dice apenado, sujeta su toalla con un poco mas de fuerza y tu ríes levemente.
— Steve, no te averguenzes, te he visto demasiadas veces sin tener nada cubriendo tu cuerpo, así que no se porque te apenas, cariño — le dices con burla.
— Tienes razón, pero es que aun me siento un poco abochornado por esas miradas y cumplidos que me das — se rasca la cabeza levemente, te parece tierno.
— Hay, me das ganas de comerte a besos, bebito hermoso — te acercas a el y dejas un suave beso en sus labios. — date prisa, o harás que me arrepienta y te iras solo a correr — adviertes y el se apresura en buscar la ropa que usara.
Te recuestas en su cama, en espera del espectáculo que esta por darte, pero en vez de eso, camina hasta el baño donde se encierra para poder vestirse.
— ¡Oye! — te quejas — y mi espectáculo privado, al menos merecía ver tu hermoso y todo comestible, cuerpo, ya que me hiciste levantarme súper temprano — suspiras con desgano.
— Lo siento, preciosa... Será en otra ocasión — responde desde el otro lado de la puerta. Y suspiras.
— Me las debes, Rogers — le adviertes.
El no responde, esperas pacientemente sobre su cama. Estas empezando a creer que seria buena idea dormirte y que el se fuera solo a correr como lo hace habitualmente, pero sabes que eso lo haría molestar un poco porque se lo prometiste. Minutos después, el sale del baño ya vestido y no puedes evitar mirar su torso, pareciera que la camiseta se rompería en cualquier momento y quedaría su torso expuesto totalmente.
— Siempre sexy, nunca insexy — dices provocando que el ría levemente para no despertar a los demás.
— Hora de irnos — avisa, le extiendes tu mano y el la toma con suavidad. Te ayuda a levantarte de la cama ya que estabas dudando en hacerlo o no. Cuando te levantas quedan frente a frente y Steve besa la punta de tu nariz.
Le sonríes y te empinas un poco para darle un tierno beso en los labios.
— Buenos días, cariño. — dices.
— Buenos días, cielo — responde.
Ambos salen de su cuarto, pensabas que bajarían por el elevador, hasta que Steve se desvío a las escaleras.
— Amor, por aquí no, por favor — le suplicas, sueltas su mano para que no intente halarte con el.
— Tenemos que ir calentando, princesa — dice y tu niegas.
— Tu iras por las escaleras y yo te esperó abajo, me iré por el ascensor — al momento de darte la vuelta para caminar hasta el ascensor, Steve te toma del brazo y te hala hasta empezar a bajar las escaleras — ¡No es justo! — te quejas — estamos en un noveno piso — dices con los ojos bien abiertos, Steve solo va sonriendo divertido delante de ti.
Cuando iban por el piso 50, empezaste a cansarte y ya te dolían los pies, mientras que Steve iba muy normal delante de ti.
— Stevie — lo llamas cuando te detienes. El se gira y te mira con una ceja alzada — me duelen mis piesitos — haces un puchero de lo mas tierno — ¿me llevas en tu espalda? — le haces ojitos bonitos, el niega con la cabeza. — si sigo así, no podre correr luego porque no sentire los pies, después no digas que no te lo advertí — te cruzas de brazos y el suspira.
Se da la vuelta y baja unos escalones ya que es mas alto que tu, por muchos centímetros.
— Sube — dice resignado, sonríes feliz y subes a su espalda, luego el empieza a bajar sin mostrar ningún tipo de cansancio.
— Bebé, no quiero que me eches la culpa de que me tengas que cargar por floja... Esto no hubiera pasado si me hubieras dejado bajar por el ascensor — aclaras, por si esta un poco incomodo.
— Lo sé, pero en realidad no me molesta en absoluto... Tengo mis manos en un muy buen lugar — dice coqueto.
— Que pícaro eres, Rogers — ambos ríen.
Cuando llegan al último piso, el te baja y vuelven a tomarse de las manos para salir de la recepción de la torre y empezar con la rutina. En el momento que pasan esas puertas tus dientes tiemblan por el gran frío que hace.
— Dejaras de sentir frío cuando empecemos a correr — te dice al notar como tiemblas — primero haremos unos estiramientos y luego iremos corriendo hasta el parque — asientes.
Empiezan con el calentamiento y desde que terminan empiezan a trotar hasta el parque.
— En este momento prefiero entrenar junto a los chicos en el gimnasio — dices y el rueda los ojos.
— Si te quedabas con ellos, yo iría y te hubiera puesto a darle cien vueltas a todo el gimnasio, por no cumplir tu promesa — tu abres los ojos de par en par.
— Yo que me iba a quedar durmiendo — suspiras.
Al llegar al parque, estas muy cansada y Steve esta totalmente en buen estado.
— En estos momentos me gustaría tener el suero del súper soldado corriendo por mis venas — Steve sonríe.
— No seas llorona y empieza a correr — dice tomándote de la mano, para empezar a correr juntos.
Le dieron una vuelta a todo el parque en media hora, y estabas que no dabas para más. Steve te soltó la mano y empezó a correr rápidamente, dejándote muy atrás hasta que lo perdiste de vista.
— Genial — dices sarcástica.
Sigues trotando y en menos de tres minutos Steve volvió a pasarte por el lado y te miro con una sonrisa burlona.
— ¡Vuelve aquí, Guepardo! — le gritas, pero el no se detiene y tu tampoco lo haces.
Media hora después habías dado otra vuelta al parque completo y Steve le había dado mas de vente. Te sientas en un banco, mientras que esperas a que en cualquier momento pase a tu lado, lo cual no dura mucho en hacer y se detiene frente a ti con una ceja alzada.
— Levantate, no hemos terminado aún — ordena. Observas que el sol esta saliendo por el orisonte y luego diriges la mirada al rostro severo de Steve.
— Bebé, estoy muy cansada y me dejaste corriendo sola por media hora. Tengo hambre y sueño, no tengo ganas de seguir corriendo, ya dure una hora en ello, vamos a la torre, ¿Si? — observas como se mantiene en un debate mental.
— No lo se, aún no termino mi rutina, me faltan unas cuantas vueltas más — dice dudoso.
— Vamos, Stevie, habrá recompensa si volvemos a casa — lo miras coqueta.
— ¿Fondue? — cuestiona un tanto sonrojado.
— Fondue, sin duda — te levantas y besas su mejilla — nos vamos ahora, nos bañamos juntitos y luego terminamos en tu cama o en la mía, ¿Que dices, cariño?
— Pensándolo bien, lo importante es que hoy corrí, no cumplí con las vueltas habituales, pero me siendo un poco cansado y se que tu idea me hará sentir mejor — dice tomandote por la cintura.
Tu sueltas una carcajada por su respuesta, pero feliz porque lo convenciste y terminará pagandote el espectáculo que te debía hace mas de una hora.
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Imaginas De Steve Rogers
FanfictionBueno imaginó que por él titulo ya sabrán de que se trata así que espero y les guste. ************************
