Estabas acurrucada en el mueble de tu departamento y tenías mucho frío el cual es producido por la alta temperatura de tu cuerpo. La noche anterior te encontrabas caminando hacia tu departamento luego de haber ido ah una cafetería ah encontrarte con Nat y repentinamente empezó ah llover y eso te ovacionó un resfriado.
Moviste tus dedos de manera circular en tu cabeza para tratar de disminuir el dolor.
—Te vez horrible — dijo Wanda haciendo una mueca.
No respondiste solo colocaste tu mano en un puño sobre tu boca para evitar toser pero fue en vano, ah los segundos sentiste que tú garganta ardía.
—Odio estar enferma — te quejaste haciendo un leve puchero.
—No querrás decir que odias estar enferma sin que Steve te este cuidando — dijo con una ceja alzada, solo cerraste los ojos por el gran punzón en tu cabeza, te quejaste por el fuerte dolor. — deberías ir al hospital, ____, no seas cabeza dura — bufo.
—No quiero ir, odio los hospitales — te quejaste y en ese momento alguien abrió la puerta de tu departamento y ese alguien al verte soltó el bulto de gimnasio que llevaba en las manos y se acercó rápidamente hacia ti.
—Cariño, estás ardiendo — dijo Steve preocupado, acababa de llegar de una misión y no sabía nada sobre tu estado.
—Esta resfriada y no quiere ir al hospital — dijo Wanda levantándose, Steve suspiro pesadamente. — creo que es hora de irme, tengo algo pendiente con Visión... Espero que te mejores — te sonrió y se marchó.
Miraste ah Steve quien te miraba preocupado, sabias que no tardaría en reclamarte por no querer ir al hospital, pero siempre terminas convenciendolo de que no insista más.
—Estas temblando — dijo preocupado. Tus dientes tiritaban sin parar y el se preocupó.
Te tomo en brazos con sumo cuidado y te llevo ah la cama donde te dejo caer con sumo cuidado, se dirigió al armario y tomó unas cuantas mantas y te cubrió con ellas, al instante sentiste un poco de calor pero no el suficiente como para quitarte el frío completamente.
—Nena, tienes que ir al hospital. No quiero que te pase nada, no quiero que esto empeore, no me esperaba encontrarte en este estado cuando llegará — dijo preocupado.
—No quiero ir, ahorita se me pasará, solo ten calma — dijiste calmadamente, pero otro punzón en tu sien te hizo quejar y Steve no lo paso por alto.
—No me digas que estás bien, por qué se que no lo estás... Por favor vamos al hospital, es que me duele verte así, princesa — se pasó una mano por el cabello.
—Steve, el único doctor que tengo eres tú y no hay nadie mejor para cuidar de mí que no seas tu y ya estás aquí, créeme no necesito nada más ni ah nadie más que ah ti — sonreiste de lado, pero esa sonrisa fue borrada por un fuerte estornudo. No había nadie que te hiciera cambiar de opinión en cuanto ir al hospital y el lo sabía.
—De acuerdo mi chica terca — dijo suspirando con media sonrisa. — ahora vuelvo, no me tardo. Asentiste y viste salir ah Steve por la puerta.
Pasaron unos minutos cuando el entro nuevamente con paños tibios y coloco uno en tu frente, se agachó y beso tu nariz, sonreiste débilmente.
Volvió ah salir por la puerta y en cuestión de media hora vuelve ah entrar ah la habitación con un buen tazón de sopa de tomate, la dejó sobre la mesita de noche y te ayudo ah sentarte en la cama, no es como si no pudieras hacerlo sola, pero el se niega ah qué lo hagas por ti misma y te duela algún músculo.
—Veras como te mejoras con esta sopa — dijo tamandola en manos y empezando ah dartela cucharita por cucharita.
Cuando terminó de dartela se levantó y salió nuevamente de la habitación para dejar el tazón en el lava-platos. Volviste ah sentir frío y te acurrucaste aún más en las sábanas.
—Esgupido frío — susurraste.
—Lenguaje — reprendió Steve entrando ah la habitación lo miraste y rodaste los ojos.
—Lo siento — te disculpaste. — amor, gracias — dijiste sincera.
—No me tienes que agradecer nada, mi deber es hacerte sentir bien en toda circunstancia y eso es lo que hago — sonrió de lado y lo miraste con mucho amor —¿Necesitas algo más, princesa?— cuestionó.
—Si, tengo mucho frío y quisiera que me abraces para que me trasmitas tu calor — lo miraste con una sonrisa y el asintió.
—Tus deseos son órdenes — dicho esto se quitó la camiseta gris que llevaba puesta y con cuidado se adentro entre todas las sábanas que te cubrían y te abrazó protectoramente.
Te acurrucaste en sus brazos y ah medida que pasaban los segundos tu cuerpo iba entrando en calor. El acarició tu espalda y beso tu cabeza. .
—Tienes que descansar, amor — susurro.
Suspiraste y levantaste un poco tu cabeza y dejaste un casto beso en sus labios, te volviste ah acomodar y te dormiste en sus brazos.
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Imaginas De Steve Rogers
FanfictionBueno imaginó que por él titulo ya sabrán de que se trata así que espero y les guste. ************************
