Nota: en este capítulo, Steve no será para nada pasivo xd, pero espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo. ☺️

Narra Steve:
No dejo de moverme de un lado al otro en mi departamento, mi novia ______ hoy llegaría de visitar a su madre, tengo una semana que no la veo y las ganas que tengo de hacerla mía, son enormes.
Mi teléfono suena, anunciando una llamada de Natasha. La tomo de inmediato.
—¿Qué tienes para mi? — cuestionó esperanzado.
—Por el momento no tengo nada, tu amigo si que sabe ocultarse... la última vez que fue visto fue anoche en el hospital central, pero luego volvió a desaparecer del mapa — me informa.
Suelto un bufido.
—¿Querrá decir eso que él está herido? — cuestionó ahora preocupado.
—Es posible — suspiró.
—Tenemos que encontrar a Bucky, Natasha — le hago saber, desde que lo volví a ver en la pelea contra Hydra en la base de S.H.I.E.L.D. no he parado de buscarlo, eso fue hace justamente cinco días.
—Nos gustaría buscar en las imagines del circuito cerrado de las cámaras de todo el hospital, pero tomará algo más de tiempo, ¿te parece bien? — cuestiona.
—Sí — respondo.
Un cosquilleo hace a mi cuero cabelludo hormiguear, no de la llamada. Por alguna razón desconocida, siento que estoy siendo observado, dando la vuelta, veo a _____ de pie en el umbral de la habitación, escudriñándote con el ceño fruncido y labios pensativos, y está vistiendo una corta, corta falda.
Ella es toda ojos y piernas, especialmente piernas, me las imaginó envueltas alrededor de mi cintura.
Deseo crudo y real, enciende mi sangre mientras la observo fijamente.
—Me pondré a ello justo ahora — dice Natasha, distrayéndome de mis pensamientos impropios justo en estos momentos.
Terminó con ella, con mis ojos fijos en mi chica, y vago hacia ella, quitándome la chaqueta y la corbata y tirándolos en el sofá.
Envuelvo mis brazos a su alrededor, tirando de su cola de caballo, juntando sus ansiosos labios con los míos. Sabe a cielo, hogar, rendición y ______.
Su aroma invade mis fosas nasales mientras tomo toda su cálida boca que tiene para ofrecerme. Mi cuerpo se endurece con la expectación y hambre cuando nuestras lenguas se entrelazan. Quiero perderme en ella, para olvidar el horrible fin de semana sin ella, olvidarme de todo, menos ella.
Mis labios febriles contra los de ella, tiro de su cola de caballo mientras enreda sus dedos en el mío. De repente estoy abrumado por mi necesidad, desesperado por ella. Y me alejo, bajando mi mirada a su rostro que está aturdido con pasión.
Me siento igual.
—¿Que pasa? — susurra.
Y la respuesta es clara, resonando en mi cabeza.
Te he echado de menos.
—Me alegro mucho de que hayas vuelto — ella me sonríe y dejo un tierno beso en su frente — dúchate conmigo, ahora — le pido.
—Sí — responde, con voz ronca.
La tomo de la mano y nos dirigimos al cuarto de baño. Enciendo la ducha, y luego la enfrento. Es hermosa, con sus ojos brillantes y relucientes en anticipación, mientras me mira.
Mi mirada examina su cuerpo completo, me quedo observando sus hermosas piernas desnudas. Nunca la había visto en una falda así de corta, con gran parte de su cuerpo expuesta, y no estoy seguro de si lo apruebo.
Ella es solo para mis ojos.
—Me gusta tu falda, es muy corta — demasiado corta — tienes unas hermosas piernas — saliendo de mis zapatos, quito mis calcetines, y sin romper el contacto visual, ella, también se desliza fuera de sus zapatos.
A la mierda la ducha. La quiero ahora.
Caminando hacia ella, agarro su cabeza, y retrocedemos así está en contra de la pared de azulejos, sus labios se abren cuando inhala. Sosteniendo su cara y entrelazando mis dedos en su cabello, la beso: su mejilla, su cuello, su boca. Es el néctar y no puedo conseguir suficiente.
Su respiración se atrapa en su garganta y agarra mis brazos. Solo hay _____, en toda su belleza y su inocencia, besándome de vuelta con un fervor que coincide con el mío.
Mi sangre es espesa de deseo, mi erección es dolorosa.
—Quiero hacértelo ya, aquí, rápido, duro — gimo, mientras mi mano se extiende hasta su muslo desnudo debajo de su falda — ¿aún estás con el periodo? — le pregunto, recordando que hace unos días me dijo que lo tenía.
—No — contesta con media sonrisa.
—Bien — la beso cortamente.
Empujó la falda hasta sus caderas, enganchado ambos pulgares en sus bragas de algodón y cayendo al suelo, me pongo de rodillas, y luego las deslizo por sus piernas.
Jadea cuando agarro sus caderas y beso la dulce unión por debajo de su vello púbico. Moviendo mis manos a la parte trasera de sus muslos, separo sus piernas, dejando al descubierto su clítoris con mi lengua. Cuando empiezo mi asalto sensual sus dedos se sumergen en mi cabello. Mi lengua la inquieta, y ella gime e inclina su cabeza hacia atrás contra la pared.
Huele exquisito, sabe aún mejor.
Mientras ronronea inclina su pelvis hacia mí invasiva, insistente lengua, y sus piernas empiezan a temblar.
Suficiente.
Quiero que se venga conmigo dentro de ella.
Me levanto y agarro su rostro, capturando su boca sorprendida y decepcionada con la mía, besándola apasionadamente. Me desabrocho la bragueta y la levanto, agarrándola bajo sus muslos.
—Envuelve las piernas alrededor de mi, nena — mi voz es áspera y urgente. Tan pronto como lo hace, empujó hacia adelante, deslizándome en su interior.
Es mía, es el cielo.
Aferrándose a mi, gime cuando me sumerjo en ella, lentamente al principio, luego marcando mi ritmo mientras mi cuerpo toma el control, conduciéndome hacia adelante, conduciéndome en ella, cada vez más rápido, cada vez más duro, mi cara en su garganta.
Gime y siento su vibración a mi alrededor, y estoy perdido, en ella, en nosotros, mientras llega a su clímax gritando mi nombre. La sensación de su pulso a mí alrededor me lleva al borde y me vengo profundo y duro dentro de ella, gruñendo una versión distorsionada de su nombre.
Beso su garganta, sin querer retirarme, esperando a que se calme. Estamos en una nube de vapor de la ducha, y mi camisa y pantalón están pegados a mi cuerpo, pero no me importa.
La respiración de _____ se acelera, y se siente más pesada en mis brazos mientras se relaja. Su expresión es desenfrenada y aturdida cuando la tiro hacia mí, mientras encuentra el equilibrio en sus pies.
Sus labios se elevan en una sonrisa encantadora.
—Parece que te alegras de verme — dice.
—Si, mi amor, creo que mi alegría es más que evidente — ambos soltamos unas risitas.
Como amo a esta mujer, al final si terminamos nuestra ducha juntos, pero en el proceso volvimos a entregarnos el uno al otro desenfrenadamente.
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Imaginas De Steve Rogers
Hayran KurguBueno imaginó que por él titulo ya sabrán de que se trata así que espero y les guste. ************************
