VIII: No digas adiós.

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-Pero lo prometiste...- susurró entonces la rubia, intentando limpiar las lágrimas de su rostro, sin embargo al momento que apartaba una volvían a caer dos más -Prometiste que estarías conmigo siempre. Dijiste que no me dejarías otra vez como en la guerra... Le prometiste a papá en el último segundo de su vida que me cuidarias-

Él cerró los ojos, tomando las manos de ella entre las suyas -Hasta que la muerte nos separe, Ino. Quizá... llegó más pronto de lo que esperábamos. Y de cualquier manera, no rompere jamás la promesa que le hice a Inoichi san, Ino esto también es protegerte-

-¡No digas eso, idiota!- chilló golpeándole el pecho a puño cerrado, una y otra vez, hasta que finalmente él tomándola por las muñecas la detuvo. Aún así aquello no evitó que Ino siguiera llorando desconsoladamente.

-Es cierto...- susurró, soltándola gentilmente e inclinándose para besarla mientras sus brazos la rodeaban por la cintura.

-Aún no lo es, tú dijiste 0,08 %- por un segundo intentó recobrar el aire antes de poder continuar -eso es más que cero-

-Supongo, pero Ino...- comenzó, una vez más intentando hacerla entrar en razón. Aunque sabía que aquello no sería tarea fácil dado que la joven solía ser terca y persistente, características que en otro momento había admirado y que sin embargo ahora parecían más problemáticas que beneficiosas -No quiero que conserves demasiadas esperanzas. En la misión en la que murió Asuma había calculado una probabilidad de regresar todos vivos de 40% y sabes como termino eso- una vez más la rubia perdió el control.

-¡¿Cómo puedes decirme eso?! Es tu vida de la que estamos hablando... no una estúpida cifra de precios del mercado-

-¿Crees que no lo sé?- replicó él levantando, para sorpresa de Ino, la voz por segunda vez en la noche
-Ino, sabes que cuanto más alto es peor la caída-

-No me importa, y tú no puedes decirme como sentirme o no, Shikamaru...- el moreno finalmente rendido suspiró.

-Lo sé, esta bien ¿Podemos dejar el tema? Es problemático y no es así como quiero pasar nuestra, posible- aclaró para tranquilidad de ella
-última noche juntos-

-Si...- susurró, aferrándose al moreno con todas sus fuerzas, intentando por el momento serenarse en los brazos de él. Sabiendo que para Shikamaru aquello tampoco era fácil y ella no estaba ayudando en absoluto
-Pero antes, quiero darte algo...-

-¿Qué cosa?- la rubia se apartó de su agarre e inclinándose sobre su mesita de noche comenzó a revolver entre sus cajones, finalmente encontró aquello que buscaba y estirando su brazo entregó al joven una pequeña cajita envuelta en papel de regalo
-¿Qué es?-

-Mi regalo de aniversario para ti... quería dártelo el 23 de septiembre pero quizá no pueda, y quiero que lo lleves contigo-

Él asintió y arrancando en jirones el papel descubrió debajo de éste una pequeña caja color azul oscuro. La abrió cuidadosamente y en su interior encontró una cadena de plata, de la cual colgaba un pequeño símbolo del clan Nara, también hecho en plata.

-Ino, esto es...-

-No es mucho, pero hacía demasiado quería hacerlo para ti y bueno- sonrió débilmente -aquí está-

Sin embargo él no dijo nada, no respondió. Simplemente la estrechó entre sus brazos y la besó con todas sus fuerzas. Intentando alejar su mente del mañana, al menos sólo por ese instante.

-Gracias...-

Lentamente ambos, tomados de la mano se recostaron en la cama, cada uno de su lado, recostados sobre sus costados mirándose directamente a los ojos. Por un largo tiempo permanecieron allí, en silencio simplemente intentando descifrar en la mirada del otro el trasfondo de la cuestión. Aunque no era realmente necesario para descifrar que ambos sufrían, y lamentaban el destino que para ambos habían trazado. Sin embargo ninguno habló, no hacía verdaderamente falta. Sus miradas y dedos entrelazados en medio de la cama decían todo.

Hasta que la muerte...[Finalizada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora