Extra: Síntomas

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Benjamín

—Dav deja de jugar y vamos —sigue mirando la pantalla — ¡Dav! —grito y aún siguen jugando. Me acerco a la consola de juegos y la apago.

—¡Papá! —se queja Francisco.

Han pasado tres meses desde las fiestas, ya estamos en finales de Marzo. Fran asiste al jardín y Dav al trabajo, pero el idiota se entretiene jugando a la consola con mi hijo.

—Hijo tienes que ir al jardín —se levanta y toma su mochila— Y tú —miro a mi amigo— Debes ir a trabajar.

—Sin mi no eres nada Clark —sonríe y yo le saco el dedo medio.

—Listo papi —sonrío y tomo el saco con la corbata par irnos.

Bajamos a la sala, mi esposa está creo en la cocina. Fran y Dav salen de la casa, yo por mientras voy a saludar a mi bella mujer. Ella está de espaldas a la puerta, preparando panqueques. Me acerco y la abrazo por la cintura.

—Buen día preciosa —ella se asusta pero luego se da la vuelta y me besa.

—Buen día Clark —sonrío como idiota enamorado.

Comienzo a oler lo que está cocinando y no sé por qué me dieron ganas de vomitar. Me aparto de la cocina y respiro profundo para evitar devolver el desayuno.

—¿Estás bien cielo? —se acerca preocupada.

—Sí amor, no te preocupes —me coloco el saco y ella toma la corbata para luego rodear mi cuello con ella.

—Listo —acomoda el cuello de mi camisa y deja un beso en mi mejilla. Me doy vuelta para irme pero ella me toma de la corbata, me gira y estampa sus labios sobre los míos. Su beso es con deseo, siento que me quita la respiración, me encanta. La tomo de la cintura y sonrío sobre sus labios.

—Me encanta cuando eres asi bruja —ríe y cruza sus brazos.

—Lo sé —revolotea sus pestañas y me tira un beso en el aire— Ahora vete que llegarás tarde cariño y ya está por venir mí amante —apoya sus manos en mi pecho y lentamente se acerca a mis labios.

—¿Sabes cómo me siento cuando hablas de un amante? —comienza a reír.

—¿Y cómo te sientes? —pregunta mirándome a los ojos.

—Celoso —comienza a reír— No es gracioso.

—Claro que sí. Ni siquiera te acuerdas de lo que hablamos esa mañana después de la reconciliación —ahora el que ríe soy yo, soy un idiota.

—Ahh claro —rueda sus ojos y niega— Bueno cielo, nos vemos para el almuerzo.

—Okey, mándame un mensaje cuando decidas qué comer —asiento y le doy el último beso.

—Mami —aparece Fran en la cocina y abraza a su madre, hace un mes que nos llama así.

—Mi amor —llena de besos su cara— Pórtate bien —asiente y la abraza.

—¿Y para mi no hay nada? —llega Dav a la cocina y hace ojitos de pícaro.

—Vayan que ya es tarde —nos abraza. Y nos vamos todos de la cocina.

Fran sube al coche y yo abrocho su cinturón. Rodeo el auto y subo. Enciendo la radio y junto a mi hijo comenzamos a cantar. Mi esposa se ha encargado de contagirle la locura y bueno, digamos que las tardes de padre e hijo tienen algo de culpa.

Llegamos al kinder y él sigue emocionado al igual que el primer día...

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El acuerdo ©                               |TERMINADA|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora