Dedicado a Manuela Pérez Rodríguez.
(Narra Nell)
Hay tantas veces en la vida en la cual te sientes perdida, sin saber a dónde te diriges y sin acordarte a veces de dónde vienes. Sin saber a quién acudir y solo divisas una oscuridad total que rodea cada centímetro de tu cuerpo y cada remoto rincón de tu ser. Una soledad que te quiebra el alma y una sensación inexplicable, que, inexplicablemente te rompe por dentro a medida que la presión en tu pecho aumenta. Y quizás nunca me encontré tan sumamente perdida como hoy.
(...)
*En un lugar de New York.*
- Elisabeth, Acompañe a la señorita Nelly Miller a sus aposentos. - Dijo mi "padre" a la que se supone que es la sirvienta de su gran casa. O hotel, aún no lo tengo claro. Quizás tendría unos... 50 años. Me agradaba.
- No me llames Nelly. Para ti soy Nell. - Dije totalmente seria.
Os preguntaréis el motivo del porqué estoy en New York con este hombre. Es simple... mi madre me ha liado este fin de semana y me ha comido la cabeza de tal forma que decidí conocerlo. También ayuda que aquí esta Ángel con lo cual no me desagrada tanto.
Santísimo Dios. Mi cuarto era increíble. Creo que me acabo de enamorar. Jugaba con los tonos negros y blancos. Tenía dos camas, ambas de matrimonio, una de ellas era de agua. Tenía un sofá de piel grande en forma de L. Delante una enorme televisión de plasma curva de unas... ¿70 pulgadas? acompañado con unas gafas 3D y un equipo de Home Cinema 5.1, justo al lado derecho a esto se encontraba en un escritorio negro un ordenador con un equipo de música muy potente. Detrás de la puerta de mi habitación había un gran hueco vacío en el que al adentrarme adiviné que era un vestidor por su gran pared de espejo.

ESTÁS LEYENDO
La coincidencia.
Teen FictionNuestra protagonista tuvo la coincidencia de encontrarse a Marcos, el chulo de turno, un chulo que le cambiaría la vida. Ángel por su parte jugaría un papel imprescindible en ella. Pero... ¿y cuando alguien asegura conocerte pero tu no lo recuerdas...